Viruela del mono: cómo prevenirla y cuál es la situación epidemiológica en Bolivia

Bolivia atraviesa un escenario de vigilancia epidemiológica activa frente al incremento de casos de viruela símica (mpox), una enfermedad viral que ha vuelto a captar la atención de las autoridades sanitarias. Durante marzo de 2026, se confirmaron nuevos contagios en al menos cinco departamentos del país, con Santa Cruz como el principal foco, acumulando decenas de casos activos, mientras La Paz activó alertas tras la detección de pacientes confirmados por laboratorio.
El Ministerio de Salud y los servicios departamentales han intensificado el rastreo de contactos, el aislamiento de casos y la difusión de medidas preventivas, ante el riesgo de propagación. Aunque la tasa de complicaciones es baja, el comportamiento del virus y su expansión en la región obligan a mantener la vigilancia.
“La viruela del mono a menudo comienza con una combinación de fiebre, dolor de cabeza, escalofríos, agotamiento, inflamación de los ganglios linfáticos, dolor de espalda y dolores musculares. Tres días después del inicio de la fiebre, el paciente desarrolla una erupción que comienza en la cara y se extiende a otras partes del cuerpo”, explica Griselda Vargas, decana de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Franz Tamayo.
Entre los principales síntomas de la viruela del mono se encuentran:
- Fiebre
- Dolor de cabeza
- Escalofríos
- Cansancio o agotamiento
- Inflamación de ganglios linfáticos
- Dolor muscular y de espalda
- Erupciones cutáneas que evolucionan (máculas, pápulas, vesículas, pústulas y costras)
La identificación temprana de estos signos es clave para evitar la transmisión, ya que las lesiones cutáneas contienen una alta carga viral.
“La transmisión de persona a persona ocurre principalmente a través de gotitas respiratorias durante el contacto directo y prolongado, además del contacto con fluidos corporales o materiales contaminados como ropa de cama”, puntualiza Vargas.
En este sentido, las medidas de prevención se centran en evitar el contacto estrecho con personas infectadas, no compartir objetos personales, mantener una higiene constante de manos y acudir a centros de salud ante la aparición de síntomas sospechosos.
“El aislamiento de los casos confirmados y el seguimiento de contactos estrechos son fundamentales para cortar la cadena de transmisión”, subraya la especialista.
Además, existen herramientas adicionales como la vacunación. Algunas vacunas desarrolladas contra la viruela han demostrado ser eficaces para prevenir el mpox, especialmente en personas con mayor riesgo de exposición.
“Algunas vacunas contra la viruela pueden prevenir la viruela del mono, ya que ambos virus están relacionados, y su aplicación es recomendada en grupos de riesgo o personas expuestas”, añade Vargas.
En Bolivia, el sistema de salud ha fortalecido su capacidad diagnóstica mediante laboratorios especializados como INLASA y CENETROP, que permiten confirmar casos mediante pruebas PCR. Asimismo, se han establecido protocolos de aislamiento de entre dos y cuatro semanas, además de vigilancia epidemiológica activa en las primeras 24 horas tras la detección de contactos.
El país se mantiene en una fase de alerta controlada, con especial atención en departamentos como Santa Cruz, La Paz y Cochabamba. Las autoridades no descartan nuevos casos, por lo que insisten en la importancia de la prevención, la información oportuna y la responsabilidad ciudadana para evitar una mayor propagación del virus.