Valores e identidad son claves para construir un modelo de internacionalización universitaria 

Valores e identidad son claves para construir un modelo de internacionalización universitaria 

En el escenario global las universidades compiten por atraer talento, generar investigación e impulsar la innovación, Iberoamérica enfrenta un desafío que también representa una oportunidad: dejar de replicar modelos de internacionalización diseñados en otras regiones y construir uno propio, basado en su diversidad cultural, su riqueza lingüística y la cooperación entre instituciones.

Este fue uno de los temas centrales del eje “Ecosistemas globales de cooperación y producción de conocimiento” del VII Foro Internacional de Innovación Educativa (FIIE 2026), organizado por Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz) y la Asociación Nacional de Universidades Privadas  (ANUP), donde especialistas coincidieron en que la región posee fortalezas suficientes para desarrollar una estrategia de internacionalización más inclusiva, sostenible y conectada con sus propias realidades.

Verónica Peña, directora de Internacionalización de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil (UCSG) y speaker invitada al FIIE 2026, sostiene que el primer paso consiste en cambiar la forma de entender la internacionalización.

“Empezar a mirar la internacionalización, no debe entenderse como importar modelos, sino como una oportunidad para fortalecer el intercambio de conocimientos desde una perspectiva intercultural, incluso dentro del propio país. Porque el concepto de internacionalización abarca tres dimensiones: la intercultural, la internacional y la global que incorpora valores”, explica la académica.

La especialista explica que una verdadera internacionalización no depende únicamente de convenios o programas de movilidad, sino de incorporar una perspectiva intercultural en toda la formación universitaria. Esto significa que los estudiantes aprendan a comprender distintas culturas, desarrollar empatía y colaborar con personas de diversos contextos.

En este sentido, Iberoamérica cuenta con una ventaja difícil de igualar: el español y el portugués conforman una comunidad lingüística de más de 800 millones de personas, además de una enorme diversidad cultural que puede convertirse en un activo estratégico para fortalecer la cooperación académica entre América Latina, España y Portugal.

Los valores fortalecen una educación con identidad regional

Peña sostiene que el gran diferencial de la región está en formar profesionales capaces de convivir y trabajar en sociedades diversas.

“¿Qué tantos valores están nuestros currículos? Valores como la colaboración, valores como en el currículo hacen que estos seres que se llaman estudiantes se formen en más humanos, humanos en cuanto a ser sensibles a las diferencias que tenemos con otras culturas. Esa sensibilidad intercultural puede ser introducida en la química, en la biología, en absolutamente todas las asignaturas”, explica Peña.

Este enfoque responde también a las nuevas demandas internacionales. Hoy las organizaciones buscan profesionales con pensamiento global, capacidad de trabajo colaborativo y habilidades interculturales, competencias que pueden desarrollarse sin perder la identidad regional.

A ello se suman otras fortalezas de Iberoamérica, como una población joven, una extraordinaria biodiversidad, industrias creativas en crecimiento y experiencia en procesos de integración regional, elementos que permiten impulsar investigación aplicada en sostenibilidad, innovación, economía del conocimiento y desarrollo social.

Las redes consolidan oportunidades

La construcción de un modelo propio también requiere fortalecer las alianzas entre universidades. En esa línea, Bolivia avanza con la creación de la Red de Internacionalización Boliviana de Educación Superior (RIBES), iniciativa que reúne a universidades públicas y privadas para impulsar investigación colaborativa, movilidad académica, internacionalización del currículo y proyectos conjuntos.

Peña resaltó que el trabajo en red fortalece la capacidad de respuesta de las instituciones al favorecer la colaboración entre los distintos actores involucrados. A su juicio, esta articulación permite aprovechar fortalezas comunes, construir soluciones conjuntas y avanzar en los procesos de transformación educativa. Además, manifestó su respaldo a la iniciativa que Bolivia desarrolla en este ámbito.

“Entonces creo que, si ponemos nuestras capacidades al favor de Bolivia, RIBES será una muy buena alternativa para la educación superior e internacionalizar todo el potencial boliviano dentro del contexto global”, enfatiza la especialista.

La especialista concluyó que el objetivo no es competir copiando modelos exitosos de otras regiones, sino construir una propuesta propia.

“Cuando logremos un currículo que esté consciente de todas estas diversidades que pueden prestarse para un modelo de internacionalización propio y situado en América Latina, realmente estaremos construyendo algo que sea nuestro y no importado”, destaca Peña.

La internacionalización del futuro, coinciden los especialistas, no dependerá únicamente del número de convenios firmados, sino de la capacidad de las universidades para generar conocimiento compartido, formar ciudadanos globales y fortalecer una cooperación que responda a los desafíos y oportunidades.