¿Una universidad de calidad se mide por su ranking?

El ranking universitario puede ser una referencia para comparar instituciones, pero por sí solo no determina la calidad de una universidad. Para tomar una decisión, los estudiantes también deberían considerar acreditaciones, calidad académica, empleabilidad, investigación, experiencia práctica, internacionalización y el impacto de sus graduados.
Para una familia que busca universidad, encontrar una institución en los primeros lugares de un ranking puede parecer una respuesta sencilla: si aparece entre las mejores, debería ofrecer una formación de mayor calidad.
Sin embargo, detrás de esa clasificación existe una pregunta más compleja: ¿qué significa realmente que una universidad sea buena y cómo puede comprobarlo un estudiante?
Los rankings universitarios son herramientas útiles para comparar instituciones, pero cada uno mide dimensiones específicas y asigna diferentes pesos a sus indicadores. Times Higher Education (THE), por ejemplo, utiliza 18 indicadores agrupados en cinco grandes dimensiones: enseñanza, entorno de investigación, calidad de investigación, perspectiva internacional y relación con la industria.
Por eso, una posición en una tabla puede ofrecer información relevante, pero no necesariamente responder a la pregunta que más importa a un estudiante:
¿Esta universidad es adecuada para mi formación, mis expectativas y mis objetivos profesionales?
¿Qué mide realmente un ranking universitario?
Un ranking establece una comparación entre instituciones a partir de una metodología determinada. Esto significa que el resultado depende de qué se mide, cómo se mide y cuánto peso tiene cada indicador.
En el caso de THE, sus 18 indicadores se distribuyen entre cinco pilares: enseñanza; entorno de investigación; calidad de investigación; perspectiva internacional; e industria. La metodología está diseñada para evaluar universidades intensivas en investigación y sus distintas misiones institucionales.
Esto tiene una consecuencia importante: un ranking no representa necesariamente una medida absoluta de “calidad universitaria”, sino el resultado de una metodología concreta.
Una universidad puede destacar especialmente en investigación, otra en empleabilidad y otra en determinados programas académicos. Para el estudiante, la pregunta relevante es si esas fortalezas coinciden con lo que busca.
¿Ranking y acreditación universitaria significan lo mismo?
No.
Un ranking compara instituciones mediante determinados indicadores y genera posiciones relativas.
Una acreditación, en cambio, evalúa una institución o un programa académico frente a estándares establecidos por un organismo especializado.
Esta diferencia es importante porque una acreditación no pretende responder cuál es “la mejor universidad” en términos generales. Su objetivo es determinar si se cumplen determinados criterios de calidad.
El Sistema ARCU-SUR del MERCOSUR, por ejemplo, está orientado a la acreditación de carreras universitarias bajo criterios regionales. En el caso de Unifranz, esta cuenta con tres carreras acreditadas por este sistema: Medicina, Odontología y Enfermería.
Por eso, ranking y acreditación no deberían utilizarse como si fueran equivalentes.
Uno permite comparar posiciones; el otro aporta evidencia sobre el cumplimiento de determinados estándares.
Del prestigio al impacto
Para Melania Brenes, directora ejecutiva del Sistema Nacional de Acreditación de la Educación Superior (SINAES) de Costa Rica, la discusión sobre calidad debe ir más allá de comprobar si una institución dispone de determinados recursos o cumple requisitos administrativos.
“Ya no nos quedan esos modelos verificadores de ‘cumple o no cumple’. Tenemos que migrar hacia modelos centrados en resultados e impacto”, sostuvo durante el VII Foro Internacional de Innovación Educativa (FIIE) 2026, organizado por la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz).
Su planteamiento cambia el centro de la discusión.
Una universidad no debería ser evaluada solamente por lo que tiene, sino también por lo que consigue con aquello que tiene.
¿Cómo se puede medir el impacto de una universidad?
Brenes plantea que el verdadero valor de la educación superior puede observarse en la trayectoria de sus graduados y en la contribución que realizan a la sociedad.
“Se espera que las agencias midamos no solamente lo que la universidad tiene o no tiene, sino qué saben hacer los graduados y cómo contribuyen a la sociedad. ¿Cuál es el valor social de la calidad?”, cuestionó.
Esta perspectiva resulta especialmente relevante en un escenario en el que las universidades están cambiando junto con el mercado laboral.
La inteligencia artificial, las modalidades híbridas y las nuevas formas de certificación y formación están modificando la manera de enseñar y aprender. En consecuencia, los sistemas de aseguramiento de la calidad también enfrentan el desafío de adaptarse.
“La universidad de 2030 va a operar en un ecosistema digital sí o sí, donde las fronteras entre la enseñanza presencial y virtual se han diluido”, explicó Brenes.
La calidad, desde esta perspectiva, no puede reducirse a una fotografía institucional. También debe observar los resultados de la formación y su impacto en el entorno.
¿Qué debería mirar un estudiante antes de elegir universidad?
Si el ranking es solo una pieza del análisis, ¿qué debería revisar un estudiante?
Una evaluación más completa puede considerar al menos seis aspectos:
- Calidad académica: cómo está estructurado el programa y qué competencias desarrolla.
- Docentes: experiencia profesional, académica y vinculación con la disciplina.
- Experiencia práctica: laboratorios, proyectos, prácticas profesionales y resolución de problemas reales.
- Empleabilidad: conexión entre la formación y las necesidades del mercado laboral.
- Investigación e innovación: oportunidades para participar en proyectos y generar conocimiento.
- Internacionalización: movilidad, intercambios, convenios y experiencias académicas internacionales.
A estos elementos pueden sumarse acreditaciones, certificaciones y reconocimientos, siempre teniendo claro qué evalúa cada uno.
La pregunta, por tanto, no debería ser solamente “¿en qué puesto está esta universidad?”, sino:
“¿Qué evidencia demuestra que aquí voy a recibir la formación que necesito?”
¿Qué papel cumplen las certificaciones universitarias?
Las certificaciones constituyen otro instrumento de evaluación y tampoco deben confundirse automáticamente con un ranking.
En 2025, Unifranz obtuvo la certificación QS Stars, con cinco estrellas en empleabilidad y cuatro estrellas en impacto social, de acuerdo con información institucional publicada sobre la evaluación. QS Stars analiza diferentes dimensiones de las instituciones de educación superior y permite observar fortalezas específicas más allá de una posición general en un ranking.
La diferencia es relevante: una valoración de cinco estrellas en empleabilidad no significa que una universidad ocupe automáticamente el primer lugar de un ranking general. Significa que obtuvo una determinada valoración en esa dimensión dentro del sistema de evaluación correspondiente.
De esta manera, cada instrumento aporta una pieza diferente del análisis de calidad.
Una experiencia concreta: Unifranz
La experiencia de Unifranz permite observar cómo distintos instrumentos pueden ofrecer fotografías diferentes de una misma institución.
En materia de acreditación regional, Unifranz cuenta con tres carreras acreditadas por el sistema ARCU-SUR del MERCOSUR: Medicina, Odontología y Enfermería, según información institucional publicada en 2026. (Universidad Privada Franz Tamayo)
En el sistema QS Stars, la universidad obtuvo cinco estrellas en empleabilidad y cuatro en impacto social. La certificación corresponde a una evaluación por dimensiones y no debe confundirse con un ranking general. (Universidad Privada Franz Tamayo)
En cuanto a reconocimientos, Unifranz recibió en 2024 el galardón The Education Award, otorgado por Latin American Quality Institute (LAQI), durante el LAQI Impact Summit Bolivia.
Además, según una publicación institucional de agosto de 2026, UniRanks 2027 ubica a Unifranz entre las cinco universidades privadas más destacadas de Bolivia. La información publicada señala que esta evaluación considera dimensiones como calidad académica, innovación, empleabilidad, internacionalización, tecnología educativa, sostenibilidad y experiencia estudiantil.
Son instrumentos diferentes y, precisamente por eso, deben interpretarse de manera diferente.
ARCU-SUR acredita carreras bajo estándares regionales; QS Stars evalúa dimensiones específicas; LAQI otorgó un reconocimiento; y UniRanks establece una comparación mediante su propia metodología.
Reducir todos estos resultados a un único número perdería parte de la información.
¿Puede una universidad tener calidad aunque no lidere un ranking?
Sí.
La posición de una universidad depende de la metodología y de los indicadores utilizados por cada ranking. Una institución puede tener fortalezas que no tengan el mismo peso en una clasificación determinada.
Por eso, la ausencia de una posición destacada en un ranking no demuestra por sí sola una falta de calidad, del mismo modo que una posición alta tampoco garantiza que una institución sea la opción adecuada para cada estudiante.
La decisión debe considerar el propósito de la universidad, el programa académico concreto y las necesidades del estudiante.
Brenes también cuestiona la idea de que todas las universidades deban responder a un mismo molde.
“Cuando pensamos en calidad educativa siempre pensamos en estándares y homogeneización. Sin embargo, ese modelo está agotado. Tenemos que movernos hacia esquemas que respeten la diversidad y la autonomía universitaria”, afirmó.
La consecuencia es clara: la calidad debe analizarse de acuerdo con el propósito de cada institución y las necesidades de sus estudiantes, no únicamente a partir de una clasificación general.
¿Qué significa realmente que una universidad sea de calidad?
Una universidad de calidad no puede definirse únicamente por el lugar que ocupa en una tabla.
El ranking puede aportar una referencia útil para comparar. La acreditación puede aportar evidencia sobre el cumplimiento de determinados estándares. Las certificaciones pueden mostrar fortalezas específicas. Los reconocimientos pueden aportar otra señal de desempeño.
Pero el análisis más completo aparece cuando todas esas evidencias se conectan con una pregunta fundamental:
¿Qué aprenden los estudiantes y qué son capaces de hacer después de graduarse?
La calidad también puede observarse en la experiencia académica, la formación práctica, la investigación, la innovación, la empleabilidad, la internacionalización y la capacidad de una institución para generar impacto en su entorno.
En última instancia, una universidad de calidad no se define únicamente por el lugar que ocupa en una tabla. Se reconoce por lo que sus estudiantes aprenden, por lo que sus graduados son capaces de hacer y por el impacto que genera en la sociedad.
El ranking puede ser el punto de partida para comparar.
La calidad académica, sin embargo, exige mirar mucho más allá del número.