Un hallazgo anatómico de Unifranz llegó a un congreso internacional en Brasil

Congreso Internacional de Anatomía

Una variante anatómica poco frecuente en el músculo esternal, encontrada en un laboratorio boliviano, fue presentada ante especialistas de distintos países en Brasil. Para Marco Balboa, director de la carrera de Medicina de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz) El Alto, el hallazgo no solo se convirtió en una investigación científica, sino en una oportunidad para demostrar que desde Bolivia también es posible generar conocimiento y llevarlo a escenarios internacionales.

Balboa participó en el XXXI Congresso Brasileiro de Anatomia, donde presentó esta investigación desarrollada en el laboratorio de Anatomía de Unifranz. El trabajo, realizado junto a Aldo Ayala, Gary Morales, Jhonny Callejas y Alejandro Yupanqui, todos docentes de la carrera de Medicina en Unifranz El Alto, aborda una variante anatómica de la pared torácica anterior que puede tener implicaciones en el diagnóstico por imágenes, procedimientos quirúrgicos y formación médica.

El hallazgo surgió durante una disección realizada en el laboratorio de Anatomía de la universidad, donde el equipo identificó un músculo esternal (pequeño músculo extra en el pecho que solo algunas personas tienen) de 18 centímetros de longitud, una medida superior a la descrita habitualmente en estudios previos, que reportan longitudes de entre 7 y 12 centímetros. Además, existe poca información sobre esta variante en población boliviana, por lo que su documentación aporta conocimiento sobre la diversidad anatómica que puede presentarse en el país.

Aunque se trata de una variante y no de una enfermedad, reconocer su existencia tiene importancia clínica. Su presencia puede confundirse con una masa o lesión en estudios como mamografías, ecografías o tomografías, y también debe ser considerada durante determinados procedimientos quirúrgicos del tórax o la mama. “Documentar esta variante ayuda a que médicos, radiólogos y cirujanos puedan reconocerla correctamente y evitar diagnósticos equivocados o complicaciones innecesarias”, explica Balboa.

“Participar en un encuentro internacional de estas características tiene un valor muy especial porque nos permite salir de nuestro propio contexto y contrastar lo que hacemos con el trabajo de docentes, investigadores y profesionales de otros países”, explica.

Edivaldo da Silva, presidente del XXXI Congresso Brasileiro de Anatomia, ponderó la participación de especialistas nacionales e internacionales y el intercambio académico generado durante el encuentro, entre ellos Balboa. “Estos encuentros nos dejan muy felices porque era nuestro objetivo hacer que grandes investigadores y grandes conferencistas pudiesen hablar un poco sobre anatomía humana y animal”, señaló.

Pero la experiencia no se limitó a recibir conocimiento. Para el director de Medicina, presentar una investigación boliviana ante una comunidad científica internacional también significa abrir posibilidades para nuevos estudios, recibir otras perspectivas y fortalecer la producción académica de la universidad.

Cuando la experiencia internacional vuelve al aula

Uno de los principales aprendizajes del encuentro fue observar cómo la anatomía está dejando de enseñarse como una disciplina centrada exclusivamente en la memorización para adquirir una relación cada vez más directa con la práctica clínica.

Durante el congreso se abordaron temas relacionados con anatomía clínica y quirúrgica, diagnóstico por imágenes, inteligencia artificial, simulación y nuevas metodologías de enseñanza médica.

“Memorizar una estructura no es suficiente; el estudiante debe comprender para qué le servirá ese conocimiento cuando esté frente a un paciente”, sostiene Balboa.

Esta visión también plantea una integración entre las herramientas tradicionales y las nuevas tecnologías. La disección, el estudio de piezas anatómicas y la observación directa permiten comprender la variabilidad real del cuerpo humano, mientras que la simulación, los recursos digitales y las imágenes médicas amplían las posibilidades de aprendizaje.

“No se trata de decidir entre un cadáver o un simulador, sino de utilizar cada herramienta para aquello que puede enseñar mejor”, afirma.

La investigación presentada en Brasil representa, precisamente, una experiencia que puede trasladarse al aula. Una variante anatómica que no aparece necesariamente en los libros permite al estudiante comprender que el cuerpo humano real no siempre responde exactamente a los modelos representados en los atlas.

Internacionalización que transforma la formación

Para Balboa, el verdadero valor de la internacionalización docente está en que los aprendizajes obtenidos fuera de la universidad puedan regresar a las aulas y mejorar la formación de los futuros profesionales.

“Desde la dirección de una carrera de Medicina considero que la internacionalización tiene sentido cuando lo que aprendemos afuera logra transformar lo que hacemos dentro de nuestra universidad”, señala.

Unifranz mantiene alianzas con alrededor de 60 universidades de América, Europa, Asia y Oceanía, que permiten fortalecer la cooperación académica, la movilidad y el intercambio de conocimientos entre docentes y estudiantes.

En ese contexto, la participación de sus docentes en congresos y espacios científicos internacionales amplía las redes académicas y permite conocer metodologías, investigaciones y experiencias que pueden incorporarse a la formación universitaria.

“Hoy un médico se forma para trabajar en su realidad local, pero debe ser capaz de dialogar con una medicina que es global”, sostiene Balboa.

El impacto de esta experiencia también se proyecta hacia la investigación. El docente considera fundamental que los estudiantes aprendan a observar, formular preguntas y buscar respuestas mediante el método científico.

“Investigar no siempre comienza con un gran laboratorio o con una tecnología extraordinaria; muchas veces comienza aprendiendo a observar, preguntarse por qué y buscar una respuesta con método científico”, afirma.

Así, la internacionalización docente deja de ser únicamente una experiencia individual y se convierte en una herramienta para fortalecer la formación universitaria. Un docente que sale, aprende, comparte conocimiento y regresa con nuevas preguntas para transformar su manera de enseñar.

Para la Medicina, donde el conocimiento evoluciona de manera permanente, ese intercambio resulta esencial: formar profesionales capaces de comprender su realidad, pero también de aprender, investigar y aportar en una comunidad científica que no tiene fronteras.