Tus datos valen dinero: el negocio invisible detrás de las apps gratuitas

Las aplicaciones gratuitas forman parte de la vida cotidiana, ayudan a comunicarse, entretenerse, comprar, movilizarse o trabajar. Sin embargo, detrás de esa aparente gratuidad existe un intercambio silencioso: los usuarios acceden al servicio, pero entregan información valiosa sobre sus hábitos, gustos y comportamientos.
Desde la mirada de la Ingeniería Comercial, los datos se han convertido en un insumo estratégico para comprender el mercado y tomar mejores decisiones.
“Los datos son el insumo principal para que cualquier ingeniero comercial pueda tomar cursos de acción efectivos para la toma de decisiones”, explica Alejandro Soruco, director de la carrera de Ingeniería Comercial de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz) sede La Paz.
Las aplicaciones obtienen datos desde el momento en que una persona se registra y acepta permisos. Por ejemplo, pueden acceder a la ubicación, contactos, fotos o cámara, según lo que el usuario autorice. También recogen información sobre lo que mira, busca, compra o comparte dentro de la app. Con esos datos, construyen un perfil sobre sus gustos, hábitos e intereses.
Según el académico, la información que las personas generan día tras día permite a las empresas actuar con mayor precisión. “Las bases de datos, la información que generamos con el desarrollo de nuestras actividades, hacen que las empresas puedan tomar decisiones efectivas y reales en tiempo y forma”, señala.
Las aplicaciones que manejan información de los usuarios construyen modelos de negocio basados en el análisis de datos. Soruco explica que “nosotros, como consumidores, vendríamos a ser el producto”, ya que las tendencias de uso de cada persona, frecuencia, preferencias e incluso aquello que no le gusta alimentan bases de datos de alto valor comercial.
Esa información puede ser utilizada por empresas y marcas para desarrollar estrategias de marketing más precisas y llegar a públicos específicos. “Toda esa información es vendida a las empresas para que generen diferentes estrategias de marketing y lleguen a su consumidor objetivo”, sostiene el director de carrera.
La relación entre datos personales, publicidad personalizada y decisiones de consumo es cada vez más evidente. Los anuncios que aparecen en redes sociales, las recomendaciones de productos o los contenidos que una plataforma muestra con mayor frecuencia responden, muchas veces, al análisis del comportamiento digital de los usuarios.
Por eso, antes de aceptar permisos, términos y condiciones o registrarse en una aplicación gratuita, Soruco recomienda comprender qué información se está entregando. “Tenemos que tener claro, como consumidores responsables, que estas plataformas, si bien son gratuitas, utilizan toda nuestra información”, advierte.
El académico añade que los usuarios deben ser conscientes de que sus datos pueden ser almacenados y utilizados por las plataformas. “Todos los datos personales o nuestros datos biométricos, al subir alguna foto o un video, ya no son necesariamente de carácter privado, sino que pasan a una nube y pueden ser utilizados por la aplicación”, explica.
Sin embargo, el uso comercial de datos también plantea límites éticos. Para Soruco, las prácticas que “rayan lo ético” aparecen cuando la publicidad se vuelve agresiva, engañosa o no tiene relación con las preferencias reales del consumidor. Como ejemplo, menciona anuncios en plataformas como TikTok que prometen pagar dinero solo por ver videos, algo que califica como “completamente falso”.
Desde la carrera de Ingeniería Comercial de Unifranz, estos temas se abordan desde el modelo práctico y el “aprender haciendo”. Los estudiantes trabajan con datos como materia prima para diseñar modelos reales de publicidad, estrategias comerciales y soluciones aplicables a empresas, no solo desde el marketing, sino también desde la ética y la toma de decisiones.
El modelo “Aprender Haciendo” de Unifranz es una metodología educativa centrada en la experiencia práctica y la resolución de problemas reales. Además, conecta a los estudiantes directamente con el mundo profesional desde el inicio de sus carreras. Así, los estudiantes desarrollan habilidades clave y aumentan su empleabilidad, mediante proyectos, simulaciones y vinculación con empresas, preparando así profesionales más seguros y capaces de generar un impacto en la sociedad.
A través de los proyectos integradores y retos empresariales, los futuros ingenieros comerciales analizan información del entorno digital y la aplican en casos reales. “Esta dinámica pedagógica hace que los estudiantes conozcan todo este entorno tecnológico y lo vayan aplicando en diferentes retos empresariales, con soluciones puntuales para negocios estratégicos y estrategias reales que pueden ser funcionales en el entorno laboral”, concluye Soruco.