Turismo sostenible en los Yungas: estudiantes de Unifranz aprenden a escuchar a las comunidades

Turismo sostenible en los Yungas: estudiantes de Unifranz aprenden a escuchar a las comunidades

¿Cómo se puede desarrollar un turismo que beneficie a las comunidades? A partir de diagnósticos realizados en el territorio, participación local y propuestas adaptadas a la capacidad, cultura, recursos y necesidades de cada destino. En Unifranz, estudiantes de Administración de Hotelería y Turismo aplican este enfoque mediante proyectos integradores que vinculan investigación de campo y propuestas turísticas.

“Este proyecto integrador nos ayuda a recopilar datos para saber más del lugar y saber con qué vamos a trabajar en un futuro”, cuenta Yamile, estudiante de sexto semestre de Administración de Hotelería y Turismo en la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz).

Para ella, esta experiencia es una oportunidad para acercarse directamente a las comunidades y comprender que en cada destino turístico existen personas, historias y necesidades que deben ser tomadas en cuenta.

Con esa frase resume varios meses de trabajo en tres municipios de los Yungas paceños, Yanacachi, Chulumani e Irupana. Este trabajo fue el protagonista de un capítulo del programa “A dónde vamos”, de Streaming Unifranz, producido por un docente de la carrera, Juan Carlos Nuñez.

En Unifranz, las y los estudiantes de Administración de Hotelería y Turismo trabajan con comunidades de distintas partes de Bolivia. Desde los primeros semestres, la carrera los lleva a hacer lo que se conoce como proyectos integradores, trabajos de investigación en terreno donde recaudan información de un destino turístico, entienden sus fortalezas y debilidades, y proponen ideas para que ese lugar pueda vivir del turismo sin que sus habitantes se vean afectados.

Eso es lo que busca el turismo sostenible, una forma de viajar y de recibir visitantes que disfrutan del entorno natural y de la identidad de la gente que vive ahí, antes, durante y después de que llegue cualquier turista. Aplicarlo es aprender a escuchar a una comunidad, entender sus necesidades y proponer un turismo que la beneficie a ella y no solo al visitante.

Lo que hicieron ella y sus compañeros fue el Proyecto Integrador I de la carrera, una fase de investigación pensada, según explica el director de carrera, licenciado Gianmarco Fiori, para tomar “empresas que tienen iniciativa de crecer con temas de turismo” y trabajar junto a ellas sus fortalezas y sus debilidades.

Yanacachi: historia, plantas medicinales y recorridos junto al río

En Yanacachi, el equipo de estudiantes encontró un pueblo colonial bien conservado, con casas antiguas todavía habitadas y calles limpias. Fiori lo describe como un lugar con “un gran potencial en temas de información, historia y tradiciones”. Para las y los estudiantes, conocer estos espacios fue una forma de entender cómo la historia de un lugar y la vida cotidiana de las personas que lo habitan pueden ser un atractivo turístico.

La propuesta en esta comunidad gira en torno a una senda de plantas medicinales, pensada para que el visitante prepare y pruebe infusiones tradicionales, y realice recorridos junto al río. La idea, cuenta el director de carrera, no es llenar el pueblo de turistas.

“No estamos hablando de un turismo masivo sino de un turismo exclusivo”, explica Fiori. Añade que es algo que se decide según la capacidad de carga real del lugar.

Chulumani: del cultivo de café a una experiencia turística

En Chulumani, el trabajo se concentró en la hacienda de don Diego y en el cultivo de café bajo un sistema multistrato, en el que distintas plantas crecen juntas y cumplen funciones complementarias, como aportar sombra o materia orgánica.

La propuesta busca convertir parte de ese proceso productivo en una experiencia para el visitante. Fiori plantea que la persona pueda participar en distintas etapas: “la cosecha del café, lo pele, lo llegue a secar, lo muela y lo pueda consumir el mismo”.

Así, el atractivo no estaría únicamente en observar el paisaje, sino en comprender el proceso detrás de un producto local y participar en él.

Irupana: biodiversidad y abejas nativas sin aguijón

Irupana sorprendió al grupo de estudiantes con algo que pocos esperaban, las abejas meliponas, una variedad nativa sin aguijón. Según cuenta Fiori, en la zona hay más de cien variedades registradas, aunque solo pudieron conocer cinco de cerca, una de ellas nada tranquila, dice entre risas, porque aunque no pican sí muerden. La visita abrió una nueva posibilidad para pensar el turismo desde la biodiversidad y desde aquellas características del territorio que, a simple vista, podrían pasar desapercibidas. 

Las abejas que mencionó el director de carrera Fiori, son importantes para la polinización del café, y de acuerdo a los datos del equipo, pueden aumentar la producción cafetalera entre un 25% y un 27%. La miel que producen, además, tiene sabores florales y cítricos.

¿Qué riesgos busca evitar el turismo sostenible?

Para Nuñez, el turismo puede contribuir a la economía local y a la conservación del patrimonio, pero requiere planificación. Entre los riesgos que identifica están la contaminación, el uso excesivo de recursos, el aumento de precios, la pérdida de identidad cultural, los conflictos con residentes y la prestación de servicios turísticos poco seguros.

Uno de los conceptos que destaca es la “aculturación”: el cambio progresivo de costumbres, idioma, vestimenta, alimentación o celebraciones para responder a las expectativas del visitante. Desde esta perspectiva, preservar la identidad no es un elemento decorativo del destino, sino parte de su sostenibilidad social y cultural.

“Preservar la historia fortalece la identidad y convierte la cultura en un atractivo auténtico” señala Núñez. Agrega que así una comunidad puede generar ingresos por turismo sin perder sus tradiciones ni dejar que otros cuenten su historia por ella.

Rurrenabaque-Madidi-Pampas

Entre los ejemplos que menciona Nuñez aparece Rurrenabaque. El destino Rurrenabaque-Madidi-Pampas cuenta con antecedentes de planificación turística que incorporaron a municipios, áreas protegidas, territorios indígenas y actores comunitarios y privados. WCS Bolivia señala que el plan estratégico del destino buscó articular conservación, desarrollo económico y sociocultural y experiencia turística. 

En 2019, WCS Bolivia informó que Bolivia estuvo entre los 100 mejores destinos verdes del World Travel Awards Latin America, en referencia al trabajo desarrollado en el destino Rurrenabaque-Madidi-Pampas. La página oficial de World Travel Awards registra, de forma general, a Bolivia como ganadora de “South America’s Leading Green Destination” ese año. 

Recientemente, WCS Bolivia describe a Rurrenabaque-Madidi-Pampas como un destino que articula iniciativas de turismo sostenible y comunitario, con participación de seis municipios, áreas protegidas y territorios indígenas. 

Proyectos integradores: aprender en contacto con el destino

El trabajo en los Yungas forma parte del Proyecto Integrador I de la carrera. Según explica Fiori, la metodología permite trabajar con empresas o iniciativas con interés en crecer mediante el turismo y analizar sus fortalezas y debilidades.

Nuñez señala que los estudiantes también han realizado diagnósticos turísticos, inventarios de atractivos, mapas y rutas georreferenciadas, propuestas de turismo comunitario, campañas digitales y planes de mejora en destinos como Roboré, Cochabamba, la ruta Andes-Yungas, Tocaña, Sorata y Villamontes.

La selección de los lugares responde, de acuerdo con Nuñez, a criterios como las necesidades identificadas junto a la comunidad, el potencial turístico, la accesibilidad, las posibilidades de realizar trabajo de campo y la relación con los aprendizajes de cada materia.

El objetivo formativo va más allá de identificar atractivos. La carrera busca que las y los estudiantes aprendan a escuchar a las comunidades, reconocer problemas concretos, adaptar propuestas al contexto, trabajar en equipo y comprender que el turismo transforma la vida cotidiana de quienes habitan los destinos.

Para Yamile, Yanacachi, Chulumani e Irupana son territorios “llenos de cultura, de paisajes, de senderismo”. La experiencia también le permitió mirar los destinos bolivianos desde una perspectiva distinta y alejarse del ruido urbano. Su recomendación para quienes visiten estos lugares es que, “si realmente quieren disfrutar, aléjense de toda la música para que puedan realmente escuchar la música natural”.

Ese aprendizaje también puede leerse como una premisa para la formación turística. Antes de diseñar una experiencia para un destino, hay que conocer a quienes lo habitan, observar cómo funciona el territorio y escuchar qué necesita la comunidad.