Turismo inteligente en Bolivia: cómo la IA y la tecnología transforman los destinos

La experiencia turística comienza mucho antes de que el viajero llegue a un destino. Una búsqueda en internet, una recomendación generada por inteligencia artificial (IA), un mapa interactivo o un recorrido virtual pueden influir en la decisión de viajar. Del mismo modo, durante la estadía, las herramientas digitales permiten personalizar experiencias, facilitar la movilidad y conocer mejor los hábitos de los visitantes. El turismo entra así en una etapa en la que los datos y la tecnología pueden convertirse en aliados para mejorar la competitividad de los destinos.
ONU Turismo define a los destinos turísticos inteligentes como aquellos que incorporan tecnología, innovación, sostenibilidad, accesibilidad e inclusión a lo largo de todo el ciclo turístico. La transformación digital, por tanto, no se limita a crear aplicaciones o instalar conexión wifi: implica utilizar la información para tomar mejores decisiones y generar valor para visitantes y comunidades.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) coincide en que la IA puede mejorar la planificación estratégica, la gestión de destinos, el análisis de datos, el manejo de los flujos de visitantes y el uso eficiente de recursos. Sin embargo, también advierte que existe una brecha digital entre empresas grandes y pequeñas y plantea la necesidad de desarrollar una adopción segura y responsable de estas tecnologías.
De la promoción turística a la gestión inteligente
En Bolivia, el desafío es especialmente relevante porque el país cuenta con una amplia diversidad natural, cultural y patrimonial, pero todavía enfrenta dificultades para transformar ese potencial en una oferta turística competitiva y articulada.
Mónica Pacheco, coordinadora del Centro de Investigación, Innovación y Transformación Digital en Turismo (CIINTUR) de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), plantea que el sector necesita cambiar de perspectiva. “El desafío de empezar a trabajar un turismo del siglo XXI” implica superar problemas estructurales y avanzar hacia modelos capaces de responder a las nuevas demandas de los viajeros.
La tecnología puede ser parte de esa transformación. La IA permite analizar grandes cantidades de información, identificar tendencias y generar recomendaciones personalizadas. La realidad aumentada puede añadir capas de información a un recorrido físico y los sistemas de geolocalización pueden facilitar nuevas formas de explorar un territorio.
Pero la innovación también modifica la relación entre el turista y el destino. Pacheco explica que “van surgiendo nuevas formas de hacer turismo, como los tours virtuales interactivos”, herramientas que pueden ampliar el acceso a determinadas experiencias y, al mismo tiempo, reducir algunos costos asociados al desplazamiento.
La transformación no significa reemplazar la experiencia presencial. Por el contrario, las herramientas digitales pueden utilizarse para enriquecerla, anticipar necesidades y conectar al visitante con elementos culturales que de otro modo podrían pasar inadvertidos.
Juan Carlos Núñez, experto en pedagogía de la Jefatura de Enseñanza Aprendizaje (JEA) de Unifranz y docente de la carrera de Turismo, sostiene que la formación de los futuros profesionales debe responder precisamente a este escenario de cambio. “La educación abre un espacio mayor a la práctica”, afirma, al defender una enseñanza que permita enfrentar problemas reales y utilizar la tecnología como herramienta para resolverlos.
En turismo, esta conexión con el territorio adquiere particular importancia. No basta con conocer una plataforma digital: el profesional debe comprender la cultura, el patrimonio, las necesidades de las comunidades y las dinámicas de cada destino para utilizar la tecnología de manera pertinente.
Datos para conocer mejor a los destinos
Esta visión está presente en el trabajo del CIINTUR, que ha convertido la investigación aplicada en uno de sus principales instrumentos para comprender y transformar el turismo boliviano.
Entre sus investigaciones figura el estudio sobre el impacto de la inteligencia artificial en el turismo de aventura de Coroico, que analizó cómo las nuevas tecnologías pueden modificar el comportamiento de los viajeros y los distintos puntos de contacto entre operadores y turistas. El centro también desarrolló investigaciones sobre el perfil del turista interno, los efectos de la pandemia en la industria turística y los emprendimientos de comunidades nativas, además de estudios sobre turismo de aventura.
La generación de información resulta estratégica en un sector que durante años enfrentó carencias de datos. El propio CIINTUR destaca que sus investigaciones han permitido poner información estadística a disposición de actores públicos y privados para orientar decisiones y propuestas para el sector.
La siguiente etapa lleva ese conocimiento directamente al territorio. Durante 2025 y 2026, el CIINTUR trabajó con los municipios paceños de Teoponte, Tiwanaku, Caranavi, Quime y Jesús de Machaca, con el propósito de fortalecer sus capacidades de gestión turística. El proceso permitió elaborar planes de mejora con criterios técnicos y sostenibles y avanzar hacia una investigación sobre las cadenas de valor turísticas de estos municipios.
“Cada módulo genera productos concretos que alimentan progresivamente un Plan Municipal de Fortalecimiento de la Gestión Turística”, explica Pacheco, al destacar que la capacitación busca traducirse en herramientas reales y adaptadas a las necesidades de cada territorio.
La apuesta también incorpora a distintas disciplinas. La articulación entre el CIINTUR y ocho carreras de Unifranz permitió integrar conocimientos para responder a las necesidades identificadas en los municipios, conectando formación, investigación aplicada e innovación con problemas concretos del entorno.
El turismo que viene se construye con tecnología y territorio
El turismo inteligente no consiste en sustituir guías, operadores o comunidades por algoritmos. Su potencial está en combinar el conocimiento humano con herramientas capaces de procesar información, anticipar necesidades y mejorar la gestión.
Para Bolivia, esto representa una oportunidad para pasar de promocionar atractivos aislados a construir destinos conectados, sostenibles y capaces de tomar decisiones basadas en evidencia. La IA puede ayudar a entender al visitante; los datos, a gestionar los territorios; y la innovación, a convertir patrimonio y cultura en experiencias competitivas sin perder su autenticidad.
En ese proceso, Unifranz ha avanzado de la discusión académica a la investigación y la intervención territorial. Los estudios del CIINTUR sobre IA y comportamiento turístico, la generación de información sectorial y el trabajo con municipios muestran una apuesta por formar profesionales capaces de aplicar el conocimiento a problemas reales.
El desafío ahora es ampliar esa transformación: que la tecnología no solo ayude a atraer turistas, sino que permita gestionar mejor los destinos, distribuir oportunidades, proteger los recursos y construir una industria turística boliviana preparada para competir en un mercado cada vez más digital, sostenible y global.