Telemedicina: cuando la innovación convierte la distancia en acceso a la salud

El 19 de agosto, Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, pone el foco en quienes trabajan para proteger la vida en contextos de crisis y en las poblaciones que enfrentan barreras para acceder a servicios esenciales. En ese escenario, la tecnología abre una posibilidad concreta: que la distancia geográfica deje de ser una sentencia para quien necesita atención médica especializada.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la telemedicina puede ampliar el acceso, mejorar la eficiencia y fortalecer la calidad de los servicios, especialmente cuando la geografía o la infraestructura dificultan la atención presencial.
En Bolivia, donde comunidades rurales y fronterizas pueden estar a varias horas de los principales centros urbanos, esta posibilidad adquiere una dimensión particular. Unifranz ha abordado el tema con experiencias que muestran que innovar significa construir puentes entre pacientes, profesionales y especialistas.
“Superar barreras geográficas, culturales, económicas y de infraestructura” es, para Jhonny Ayllón Cayetano, docente de la carrera de Medicina de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), uno de los principales aportes de esta tecnología.
Laura Marín, también docente de Medicina en Unifranz, destaca que la telemedicina “permite mejorar el acceso a atención especializada” y reducir gastos vinculados con traslados, alojamiento y pérdida de ingresos.
El desafío no desaparece con una conexión a internet. Ayllón advierte que “la calidad de atención y la relación médico–paciente tiene que ser presencial” en determinados escenarios, por lo que la telemedicina debe entenderse como complemento y no como sustituto absoluto.
El debate también pasa por la equidad
Un informe de la OMS de 2026 advierte que las brechas de infraestructura y alfabetización digital pueden hacer que los beneficios de la salud digital se distribuyan de manera desigual. La innovación debe diseñarse para incluir.
Es precisamente allí donde la experiencia universitaria adquiere valor. En 2025, Unifranz desarrolló un proyecto de telemedicina en la Unidad Educativa Ladislao Cabrera de Charaña, municipio fronterizo situado a más de 4.000 metros de altura. La iniciativa conectó a estudiantes con discapacidad, familias, docentes y especialistas mediante teleconsultas, capacitación y acompañamiento.
“Nuestro proyecto consistió en implementar la telemedicina como una herramienta de apoyo en la atención integral”, explicó Miriam Bautista, docente de Medicina de Unifranz.
La experiencia muestra que la telemedicina no es solo una consulta por videollamada, sino una red de conocimiento. En esa lógica, Unifranz dio un paso más durante su V Congreso Internacional de Salud al impulsar el Nodo Bolivia de Project ECHO, un modelo de telementoría clínica que conecta a profesionales de primer nivel con especialistas nacionales e internacionales.
“El modelo Echo mueve conocimiento en vez de mover a las personas”, explicó una especialista vinculada a la iniciativa. El propósito es fortalecer la capacidad resolutiva de los profesionales mediante comunidades virtuales de aprendizaje.
La apuesta también transforma la formación universitaria. Jimmy Venegas, decano académico de Unifranz , sostiene que el profesional de salud necesita “capacidad de análisis de datos, dominio de herramientas digitales, pensamiento crítico y una actitud constante de actualización”. La telemedicina también cambia qué debe saber un médico para atender a un paciente.
El 19 de agosto invita a mirar la asistencia humanitaria más allá de la respuesta inmediata. En un país marcado por distancias geográficas y desigualdades de acceso, llevar conocimiento médico hasta una comunidad puede ser también una forma de asistencia.
Los proyectos de Unifranz en Charaña y el Nodo Bolivia de Project ECHO muestran ese recorrido: de estudiar la tecnología en las aulas a utilizarla para conectar personas, conocimiento y atención. El reto es ampliar esas redes con calidad, equidad y humanidad, para que el lugar donde vive un paciente pese cada vez menos a la hora de acceder a un especialista.