Tecnología y aprender haciendo fortalecen las competencias que demanda el mercado laboral

Tecnología y aprender haciendo fortalecen las competencias que demanda el mercado laboral

La educación superior vive una transformación impulsada por la tecnología y metodologías que colocan al estudiante en el centro del aprendizaje. Hoy, la educación no solo busca transmitir conocimiento, sino formar profesionales capaces de resolver problemas reales, trabajar en equipo y adaptarse a un mercado laboral que cambia constantemente.

Para Erick Gustavo Montaño, vicerrector Académico Nacional de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), la experiencia práctica marca la diferencia en la formación profesional.

“Aprender haciendo es esencial, porque permite que los estudiantes desarrollen competencias reales. Esto les permite graduarse con una mentalidad resolutiva, habilidades técnicas consolidadas y, sobre todo, con experiencias que los preparan para integrarse con éxito al mundo laboral”, explica Montaño.

El uso de herramientas digitales, laboratorios de innovación, simulaciones y proyectos prácticos convierten las aulas en espacios donde la teoría se pone a prueba desde el primer día. Este enfoque, conocido como “aprender haciendo”, fortalece habilidades técnicas y humanas que las organizaciones valoran cada vez más.

Esta metodología impulsa el aprendizaje basado en proyectos, la resolución de desafíos reales y la vinculación con empresas, permitiendo que los estudiantes comprendan cómo aplicar sus conocimientos antes de graduarse.

Tecnología potencia la innovación dentro de las aulas

La incorporación de plataformas digitales, inteligencia artificial, laboratorios especializados y herramientas de fabricación digital amplía las posibilidades de aprendizaje. En espacios como los Fab Lab, las ideas pueden transformarse en soluciones tangibles mediante el uso de impresoras 3D, corte láser, electrónica y robótica.

“En los Fab Lab, los alumnos pueden desarrollar nuevas habilidades. Pueden definir problemas, tener soluciones y poder concretarlas de manera física mediante prototipado rápido con impresoras 3D, impresoras láser, fresadoras, electrónica y robótica”, explica Jorge Pazos, director del Fab Lab Santa Cruz de Unifranz.

A ello se suma el valor de la simbiocreación como una metodología de innovación colaborativa que reúne conocimientos, habilidades e ideas de personas con diferentes perfiles para desarrollar soluciones conjuntas a problemas reales. 

Silvana Espinoza, instructora de Fab Lab Perú, destaca que “La simbiocreación es una metodología que trabajamos en el Fab Lab. Es una forma de trabajo colaborativo. No queremos competencia, no queremos que una idea sea mejor que otra. Es por eso que trabajamos todos juntos para que una idea se integre con otras; las unimos y creamos una idea general en la que todos colaboramos y todos participamos”, explica.

En lugar de competir, los participantes integran sus aportes en un proyecto común de alto impacto, apoyándose en tecnologías de fabricación digital, el intercambio de experiencias y el trabajo interdisciplinario para transformar ideas en prototipos e innovaciones con potencial de aplicación.

Experiencias reales fortalecen la empleabilidad

Las experiencias prácticas también construyen el perfil profesional. Participar en proyectos, sociedades científicas, ferias o actividades extracurriculares permite desarrollar competencias que van más allá del aula.

“Cuando un estudiante aprende haciendo, realiza prácticas, se enrola en situaciones diferentes, ya sea por hobby o por aprendizaje; cuando en la universidad ha pertenecido a diferentes grupos, sociedades científicas o ha participado en diferentes ferias, está generando experiencia”, afirma Pablo Ardaya, experto en Gestión del Talento Humano por Competencias y director nacional de Capital Humano de Unifranz.

La combinación de tecnología, aprendizaje activo y colaboración, más que incorporar nuevas herramientas, representa un cambio de paradigma que prepara profesionales con capacidad para innovar, resolver problemas y responder a los desafíos del siglo XXI.