Tecnología e IA en medicina: ¿Cómo deben aprender los futuros médicos y cirujanos?

Tecnología e IA en medicina: ¿Cómo deben aprender los futuros médicos y cirujanos?

La medicina está entrando en una etapa en la que la inteligencia artificial (IA), la realidad virtual, los simuladores y la robótica forman parte de la práctica profesional. Ante este escenario, la educación innovadora tiene el desafío de preparar a los futuros médicos y cirujanos para utilizar estas herramientas sin perder el criterio clínico, la capacidad de decisión ni el trato humano que requiere la atención de un paciente.

“Las nuevas tecnologías como la inteligencia artificial (IA) están generando un impacto significativo en el sector salud, especialmente en hospitales, consultorios y quirófanos. Esta tecnología permite predecir patrones, optimizar recursos y reducir errores humanos”, explica Jimmy Venegas, decano académico de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz).

La incorporación de estas herramientas también cambia la manera de aprender. Con la tecnología, por ejemplo, permite al estudiante enfrentar casos clínicos, practicar procedimientos, analizar información y recibir retroalimentación antes de llegar a un escenario real.

Para Miguel Ángel Silva, médico y director de la carrera de Medicina de Unifranz, “La tecnología y la inteligencia artificial son herramientas muy importantes hoy en día y no podemos ignorarlas, porque el mundo está inmerso en esta realidad, y la medicina, mucho más”. 

Su incorporación, sin embargo, requiere que el futuro profesional comprenda tanto sus posibilidades como sus límites.

La simulación fortalece la experiencia práctica

Los simuladores, health labs, la realidad virtual y los modelos tridimensionales permiten crear escenarios controlados donde el estudiante puede practicar, equivocarse, corregir y volver a intentarlo. Esta metodología fortalece la experiencia práctica y desarrolla competencias del futuro, como la toma de decisiones, el trabajo en equipo y la capacidad de responder ante situaciones imprevistas.

La simulación resulta especialmente importante en cirugía, donde determinadas habilidades requieren repetición y precisión. Un futuro cirujano puede entrenar suturas, procedimientos, manejo de instrumentos o situaciones de emergencia antes de enfrentarse a un paciente real. La práctica deliberada permite concentrarse en habilidades concretas, recibir retroalimentación y aumentar progresivamente la dificultad.

Sergio Valenzuela, docente de la carrera de Ingeniería de Sistemas de Unifranz, destaca el potencial de estas tecnologías en el aprendizaje.

“Con la inteligencia artificial, las experiencias de aprendizaje son más dinámicas. Se pueden crear entornos interactivos, incluso a manera de juegos educativos, y trabajar con realidad aumentada y virtual impulsadas por inteligencia artificial. También se pueden desarrollar simulaciones prácticas, laboratorios, experimentos y experiencias de gamificación adaptativa. El aprendizaje se vuelve más dinámico y ofrece una forma mucho más interactiva de enseñar y aprender”, explica Valenzuela.

El objetivo no es sustituir la práctica clínica, sino preparar mejor al estudiante para ella. La evidencia sobre simulación clínica muestra beneficios en el desarrollo de habilidades, confianza y desempeño, especialmente cuando se combina con objetivos claros y retroalimentación estructurada.

El criterio humano guía el uso de la IA

En una universidad en Bolivia, la formación médica puede avanzar hacia un modelo que combine preparación digital, simulación, práctica supervisada y evaluación por competencias. La tecnología debe acompañar este proceso, pero la responsabilidad final debe permanecer en manos de profesionales capacitados.

“La tecnología, la inteligencia artificial, son herramientas importantísimas hoy en día. Para la medicina es una herramienta importantísima para ayudar a generar diagnósticos mucho más precisos”, sostiene Silva.

Esto implica que los futuros médicos también deben aprender a cuestionar una respuesta generada por IA, verificar sus fuentes, reconocer posibles errores y decidir cuándo es necesario recurrir al criterio de un especialista. La alfabetización digital y ética se convierte así en una parte de la formación profesional.

Carlos Méndez, docente de Ingeniería de Sistemas de Unifranz, explica que “Los modelos de inteligencia artificial aplicados a la medicina son algoritmos capaces de analizar grandes volúmenes de datos clínicos. Según señala un reporte reciente, hay modelos inspirados en tecnología tipo ChatGPT capaces de pronosticar más de 1000 enfermedades con años de anticipación”.

Estos avances muestran el potencial de la IA, pero también plantean una responsabilidad: enseñar a los estudiantes a interpretar la información y no aceptar automáticamente una recomendación tecnológica.

Venegas resume esta transformación desde una perspectiva centrada en el paciente: “El verdadero beneficiado será el paciente, ya que estas tecnologías permiten optimizar procesos y enfocarse en lo realmente importante: su bienestar”.

Por eso, el aprendizaje de los futuros médicos y cirujanos se organiza en tres momentos: preparación, práctica supervisada y consolidación. Antes de una intervención pueden utilizar simuladores, casos interactivos y herramientas de IA; durante la práctica necesitan acompañamiento de docentes y profesionales; y después deben analizar sus errores, recibir retroalimentación y definir nuevas metas de aprendizaje.

Este enfoque también responde a una realidad: la formación médica no termina con el título. “El ‘aprender a aprender’ es clave. Antes, un título marcaba el fin de la formación. Ahora, con la rápida evolución tecnológica, los profesionales de la salud deben mantenerse en constante capacitación”, afirma Venegas.

La innovación en educación médica, por tanto, no consiste únicamente en incorporar equipos sofisticados. Requiere docentes preparados, protocolos de seguridad, protección de datos, evaluación continua y acceso equitativo a las herramientas. También demanda espacios donde los estudiantes aprendan a trabajar junto a ingenieros, especialistas en datos y otros profesionales.

El desafío es formar médicos y cirujanos capaces de combinar conocimiento científico, destreza práctica, pensamiento crítico y dominio tecnológico. La IA puede ofrecer información, detectar patrones y generar retroalimentación; pero la empatía, la responsabilidad, el juicio clínico y la decisión de actuar frente a una persona siguen siendo competencias humanas esenciales.

Fuente: Jimmy Venegas, es  médico con experiencia en Nutrición Clínica y formación en Inteligencia Artificial, además es decano académico de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz).