Talento, propósito y cultura: Unifranz entra al Top 40 de los mejores lugares para trabajar en Latinoamérica

No es frecuente que una universidad forme parte de los rankings de los mejores lugares para trabajar en Latinoamérica. En 2026, una institución educativa boliviana no solo volvió a ingresar a este listado, sino que avanzó 54 posiciones hasta ubicarse en el puesto 37 entre las 100 mejores organizaciones para trabajar de la región.
Se trata de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), que se convirtió nuevamente en la única universidad boliviana incluida en el ranking y avanzó desde el puesto 91 obtenido en 2025 hasta la posición 37 en 2026. El reconocimiento fue entregado en Río de Janeiro, Brasil, y pone en el centro un aspecto que va más allá del resultado: la construcción de una cultura organizacional basada en la confianza, el talento y un propósito compartido.
Carlos Alustiza, CEO de Great Place to Work para Bolivia y Argentina, explicó que la presencia de instituciones de educación superior en estos rankings es poco habitual. “Es una industria en donde es un poco más complejo llevar a cabo esta experiencia por la composición de la industria, por la estructura que tiene”, señaló. Por ello, considera que la participación de una universidad adquiere una relevancia particular: “La educación, si está en estos rankings, realmente está haciendo un trabajo excepcional y extraordinario y punta de lanza e inspiradora para otros”.
A esta particularidad se suma otro desafío: que las universidades estén dispuestas a escuchar cómo viven sus colaboradores la experiencia laboral. Michael C. Bush, CEO global de Great Place to Work, sostuvo que son pocas las instituciones de educación superior que aceptan someterse a este proceso.
“Es muy poco común. Es un logro increíble”, afirmó Bush al referirse al ingreso de Unifranz al ranking. Explicó que muchas universidades evitan este tipo de evaluaciones porque implican recibir retroalimentación sobre aspectos que podrían requerir cambios. “Es audaz cuando una universidad dice: ‘somos la organización de aprendizaje. Somos quienes enseñamos y queremos aprender sobre nosotros mismos’, lo cual requiere humildad”, destacó.
La metodología de GPTW parte precisamente de esa disposición a escuchar. La organización evalúa la experiencia de los colaboradores y su percepción sobre aspectos como el liderazgo, la confianza, las relaciones entre compañeros y el orgullo de pertenecer. Para Hilgo Gonçalves, embajador oficial de Great Place to Work en Brasil, la confianza constituye un punto de partida para construir organizaciones sostenibles.
“Cuando construyes esta relación de confianza, teniendo la confianza en el centro de todo, construyes una relación de mucho mayor confianza. Entonces, los colaboradores quieren quedarse más tiempo trabajando en esa empresa, se dedican más a la causa y al propósito de la empresa y, en consecuencia, los resultados son más sostenibles y duraderos”, explicó.
Un resultado que nace de las personas
En Unifranz, el reconocimiento es interpretado como el resultado de un proceso colectivo y no solamente como una posición dentro de un ranking. Pablo Ardaya, director nacional de Capital Humano, destacó el papel de los colaboradores en este avance y en la construcción cotidiana de la cultura organizacional.
“Estamos muy contentos porque hemos recibido nuevamente este reconocimiento. Esta vez en una posición mucho mejor que el anterior año. Estamos en el top 40 de las mejores empresas para trabajar en Latinoamérica”, afirmó. Para Ardaya, el verdadero valor está en lo que existe detrás del resultado: “El trabajo que está llevando adelante la universidad a través del liderazgo y la participación comprometida de los colaboradores está dando resultados”.
Cinthia Ashanti Romero Vargas, directora de Capital Humano de la sede La Paz, coincidió en que el reconocimiento refleja una construcción cotidiana. “Recibir la noticia de que Unifranz se encuentra en la posición 37 de las 100 mejores empresas para trabajar en Latinoamérica es sin duda un motivo de enorme orgullo y agradecimiento para todos nuestros colaboradores”, sostuvo.
La ejecutiva remarcó que son las personas quienes sostienen esta cultura: “Son los colaboradores quienes con dedicación, confianza y esfuerzo hacen que cada día podamos construir un lugar donde juntos crecemos y aportamos a nuestro gran propósito de transformar la educación en Bolivia”.
Del clima laboral a la innovación en educación
La cultura organizacional adquiere una dimensión adicional cuando se la relaciona con el propósito educativo de la institución. En 2026, Unifranz también fue reconocida como la única universidad boliviana incluida en el ranking Cultura Innovadora de Great Place to Work, ubicándose entre las organizaciones destacadas por su capacidad de generar entornos favorables para la innovación.
Para Unifranz, la cultura de confianza también guarda relación con su propósito educativo. Bajo su modelo educativo, la innovación busca colocar al estudiante en el centro del aprendizaje y generar experiencias que conecten los conocimientos con situaciones reales.
En esa lógica, herramientas y metodologías como el aprendizaje basado en proyectos, la experiencia práctica y el desarrollo de competencias del futuro buscan complementar la formación profesional y responder a las transformaciones del entorno laboral.
“Todo lo que hacemos tiene sentido en tanto esté orientado a lograr una experiencia transformadora para nuestros estudiantes”, señaló Ardaya en una entrevista previa sobre la cultura innovadora de la universidad.
Un reconocimiento que plantea nuevos desafíos
Para GPTW, ingresar al ranking no significa llegar a una meta definitiva. La permanencia exige mantener la capacidad de escuchar, adaptarse y actuar sobre las necesidades de las personas. En el caso de las universidades, el desafío adquiere mayor dimensión porque su propia naturaleza es la de organizaciones dedicadas al aprendizaje.
Bush resumió el valor del resultado al felicitar a la comunidad universitaria de Unifranz: “Claramente están trabajando en una de las mejores universidades del mundo. Felicidades y sigan con el gran trabajo”.
El puesto 37 es, en ese sentido, más que una posición en un ranking. Es el resultado de escuchar a quienes forman parte de la universidad y, sobre esa base, seguir construyendo una cultura capaz de aprender, innovar y transformarse. Para una institución dedicada precisamente a formar y aprender, el desafío es sostener una cultura en la que el talento encuentre sentido en un propósito común y que esa dinámica contribuya a la transformación educativa.