STEM+ con equidad: el reto de transformar la educación desde los territorios

STEM+ con equidad: el reto de transformar la educación desde los territorios

Redes, docentes, calidad pedagógica y una agenda común fueron algunas de las claves planteadas por expertos para que STEM+ deje de ser una experiencia aislada y se convierta en una transformación educativa sostenible.

¿Puede STEM+ escalar con equidad en una región marcada por brechas económicas, educativas y territoriales? Esa fue la pregunta central del panel de expertos desarrollado en el marco del FIIE, el Foro Internacional de Innovación Educativa, evento organizado por la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), que reunió a representantes de la academia, fundaciones y organizaciones educativas para debatir cómo convertir esta propuesta en una transformación sostenible e inclusiva.

El desafío, coincidieron los panelistas, va más allá de incorporar herramientas tecnológicas. Para Yancarla Aguirre, desde la experiencia de la Fundación Patiño, una condición fundamental es construir un ecosistema de gobernanza local y regional que permita entender STEM+ como una experiencia para desarrollar habilidades y resolver problemas concretos.

“STEM Plus no sea un programa más de moda a implementar, sino se convierta verdaderamente en una cultura ecosistémica”, afirmó Aguirre, al plantear que esta cultura debe adaptarse a las características, necesidades y capacidades de cada región e institución.

La construcción de redes fue otro de los conceptos centrales. Nina Ibaceta, investigadora y coordinadora de proyectos del Centro de Investigación en Didáctica de las Ciencias y Educación STEM de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, destacó que generar vínculos entre distintos actores resulta fundamental porque STEM+ requiere un trabajo “colaborativo, en equipo e interdisciplinario”. Escuelas, universidades, gobiernos y otros sectores, sostuvo, deben participar en la construcción de soluciones y contar con mecanismos que permitan evaluar y mejorar las experiencias.

La equidad debe estar desde el inicio

Para Adriana Yaffar, cofundadora de Enseña por Bolivia, la inclusión no puede incorporarse después de que una iniciativa ya ha crecido. “STEM no es solo tecnología, es una nueva forma de aprender, de aportar y la equidad debe estar desde el inicio”, afirmó durante el panel.

Su advertencia cobra especial relevancia en contextos de desigualdad educativa. Si STEM+ se implementa sobre una “cancha” estructuralmente desnivelada, puede convertirse en un privilegio adicional. Para evitarlo, Yaffar propuso incorporar desde el comienzo voces diversas y garantizar no solo acceso, sino también pertenencia. “Que una niña sentada en una clase de robótica sienta que ese espacio ha sido diseñado para ella”, ejemplificó.

Ibaceta también puso el foco en los docentes, a quienes consideró actores fundamentales para sostener los cambios. “Creo que un eje fundamental en esto son los docentes”, señaló, al referirse a la necesidad de fortalecer las redes, evaluar los procesos y promover mejoras continuas.

Desde la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), Alejandro Zegarra planteó la necesidad de desarrollar una “arquitectura territorial” basada en una gobernanza y una agenda común. El objetivo, explicó, es articular a organizaciones públicas y privadas alrededor de una visión compartida para transformar la educación.

“Sin el docente esa transformación no es posible”, sostuvo Zegarra, al remarcar que el fortalecimiento y la transformación de los educadores deben ocupar un lugar central. También destacó que las condiciones para avanzar se construyen mediante la articulación: “Solos no podemos, lo debemos hacer acompañados, en el centro ponemos a los docentes y nos trazamos una agenda en común”.

De las experiencias aisladas a una transformación sostenible

Para Ulrike Wahl, representante de la Oficina Regional de Siemens Stiftung para Latinoamérica, STEM+ debe formar parte de una formación integral y estar presente a lo largo de toda la trayectoria educativa. Su sostenibilidad, explicó, depende de esfuerzos articulados que involucren a la familia, las escuelas, docentes, directivos y la comunidad.

La especialista también destacó la necesidad de que las experiencias exitosas no permanezcan aisladas. Para convertirlas en políticas o estrategias sostenibles es necesario “medir, evaluar, sistematizar y documentar” los resultados, generar evidencia y construir condiciones institucionales, financieras y pedagógicas que permitan ampliar su alcance.

Ibaceta, por su parte, subrayó la importancia de fortalecer el vínculo entre universidad y escuela y de poner el conocimiento al alcance de otros territorios. A partir de experiencias de recursos abiertos y soluciones desarrolladas desde las comunidades, planteó que la evidencia debe construirse desde las prácticas concretas y compartirse para ampliar su impacto.

“Necesitamos transferir buenas prácticas, conocer las buenas prácticas, divulgarlas, transferirlas, ponerlas abiertas para que otras personas las puedan replicar y eso es inclusión”, afirmó Ibaceta.

La conclusión del panel fue que STEM+ podrá escalar con equidad si deja de depender de iniciativas aisladas y se consolida mediante una cultura de colaboración. Redes intersectoriales, calidad pedagógica, formación docente, evidencia y una agenda conectada con las necesidades de cada territorio aparecen como las bases para que esta propuesta contribuya a formar personas capaces de comprender su realidad y participar activamente en su transformación.