Simulación en odontología: practicar antes de tratar al paciente

En Odontología, aprender un procedimiento no significa necesariamente estar preparado para resolver un caso clínico completo. El futuro profesional necesita desarrollar habilidades para evaluar, diagnosticar, planificar y tomar decisiones antes de atender a un paciente real.
En ese proceso, la simulación clínica ofrece un espacio controlado para practicar procedimientos, analizar casos, recibir retroalimentación y corregir errores antes de trasladar esas competencias al escenario clínico.
“A través de la simulación, la planificación de los tratamientos odontológicos se realiza de manera estructurada. El estudiante puede recorrer paso a paso cada procedimiento dentro de un entorno controlado para, posteriormente, llevarlo a cabo en un escenario real. De esta manera, aprende haciendo aquello que previamente ha practicado mediante la simulación”, explicó Daniela Antezana, directora de la carrera de Odontología de la Universidad Privada Franz Tamayo, – Unifranz.
Practicar antes de tratar al paciente
La simulación permite que los estudiantes se enfrenten a situaciones clínicas sin que el primer intento tenga que ocurrir directamente con un paciente. Pueden practicar una técnica, revisar su desempeño y volver a intentarlo.
“Cuando un estudiante se forma en un entorno de simulación, tiene la capacidad de adquirir competencias de manera gradual, desde lo teórico hasta lo práctico, antes de aplicarlas propiamente en un paciente. Esto permite reducir la posibilidad de errores que pueden ser normales durante el proceso de aprendizaje clínico”, agregó Antezana.
Una revisión sistemática publicada en 2024, en el Journal of Dental Education por Youssef Abdullah Algarni y colaboradores, analizó 16 estudios sobre simulación mediante realidad virtual en la formación odontológica. Los investigadores encontraron mejoras en conocimientos, desempeño, confianza y habilidades psicomotoras, aunque señalaron que estas herramientas deben complementar, y no sustituir, la formación tradicional.
Pensar el tratamiento de manera integral
Un tratamiento odontológico requiere más que resolver una necesidad puntual. El estudiante debe aprender a analizar el caso, identificar prioridades y comprender cómo diferentes procedimientos pueden formar parte de un mismo plan de atención.
En este sentido, la simulación puede convertirse en un puente entre la formación preclínica y la práctica clínica. Los escenarios pueden aumentar progresivamente su complejidad y permitir que el estudiante pase de desarrollar habilidades básicas a enfrentar situaciones que demanden análisis y toma de decisiones.
Una revisión sistemática publicada en 2026 por Muhammad Anas, Muhammad Usman Sultan, Mahnoor Umrani y Fatma E. A. Hassanein analizó 35 ensayos controlados aleatorizados sobre simulación basada en realidad virtual en Odontología. De ellos, 26 —el 74,3%— mostraron mejoras estadísticamente significativas en al menos uno de los resultados educativos o de desempeño evaluados.
Los autores concluyeron que la realidad virtual puede ser una herramienta complementaria, especialmente para el desarrollo temprano de habilidades psicomotoras y comprensión espacial, pero no reemplaza la simulación convencional en competencias avanzadas.
Por eso, el valor de la simulación no está solamente en contar con tecnología, sino en cómo se utiliza dentro de la formación. Para el futuro odontólogo, representa una oportunidad para practicar, recibir orientación y desarrollar criterios antes de asumir la atención de pacientes.
“Los estudiantes formados mediante simulación llegan al entorno clínico con mayor seguridad y con una práctica previa que les permite desenvolverse de manera más efectiva. Así, adquieren competencias que posteriormente se traducen en una mejor atención odontológica, beneficiando al sistema de salud y permitiendo brindar a los pacientes una atención de mayor calidad y calidez”, finalizó.
La preparación para un tratamiento integral comienza mucho antes del sillón dental, comienza cuando el estudiante aprende a observar, analizar, planificar y practicar. La simulación puede ofrecer ese espacio para convertir el conocimiento en competencias y avanzar progresivamente hacia la experiencia clínica real.