Seis acciones clave para prevenir el mal de Chagas y proteger la salud de las familias

Cada 14 de abril se conmemora el Día Mundial de la Enfermedad de Chagas, una fecha que busca generar conciencia sobre una enfermedad silenciosa que aún representa un desafío en Bolivia por sus más de 600.000 personas viviendo con esta infección crónica. La prevención, el diagnóstico temprano y la educación son fundamentales para frenar su impacto, especialmente en contextos vulnerables donde el riesgo de contagio es mayor.
“La enfermedad de Chagas es una infección parasitaria causada por el Trypanosoma cruzi, transmitida principalmente por la picadura de la vinchuca, un insecto que suele habitar en viviendas precarias construidas en zonas rurales y periurbanas”, explica Patricia Avilés, directora de la carrera de Bioquímica y Farmacia de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz) en Santa Cruz.
Una enfermedad silenciosa pero peligrosa
El mal de Chagas puede pasar desapercibido en sus primeras etapas. Según Avilés, muchas personas no presentan síntomas en la fase aguda, lo que dificulta su detección oportuna. Sin embargo, con el tiempo, puede evolucionar hacia una fase crónica.
“Si no se detecta ni trata a tiempo, puede comprometer órganos vitales como el corazón y el sistema digestivo, provocando complicaciones graves e incluso la muerte”, advierte.
Además de la picadura de la vinchuca, la transmisión puede darse por transfusiones de sangre no controladas, de madre a hijo durante el embarazo o por consumo de alimentos contaminados.
En los últimos años, Bolivia ha logrado avances importantes en la lucha contra esta enfermedad, especialmente en el control vectorial y el tamizaje en bancos de sangre. No obstante, persisten desafíos estructurales.
“Sin embargo, todavía enfrentamos problemas como viviendas en condiciones de riesgo, acceso desigual al diagnóstico y la necesidad de fortalecer la educación comunitaria”, señala Avilés.
A modo de ejemplo, Avilés señala que una investigación realizada por docentes y estudiantes de la carrera de Bioquímica y Farmacia de Unifranz, en 49 personas de entre 18 y 59 años —28 mujeres y 21 varones— del barrio Reina de Oriente, en el municipio de Cotoca del departamento cruceño, evidenció que 10 mujeres (20,4%) y 9 hombres (18,36%) eran portadores de la enfermedad.
El estudio se llevó a cabo tras el hallazgo de una vinchuca portadora de Chagas en este barrio relativamente nuevo, lo que encendió las alertas sanitarias. La zona está habitada principalmente por población migrante de otros departamentos (57,89%), lo que sugiere que muchos de los casos podrían haberse originado antes de su llegada al lugar.
Prevención: la clave para frenar el Chagas
La prevención del mal de Chagas es posible y depende en gran medida de acciones concretas en el hogar y la comunidad. Mejorar las condiciones de vivienda es una de las medidas más efectivas, ya que evita que la vinchuca encuentre refugio en grietas de paredes y techos.
Mantener la limpieza dentro y fuera del hogar también es fundamental, así como realizar fumigaciones periódicas en zonas de riesgo. A esto se suma la importancia de los controles prenatales, especialmente en mujeres embarazadas que viven en áreas endémicas, para evitar la transmisión congénita.
Otra medida clave es garantizar controles estrictos en bancos de sangre y trasplantes, además de promover campañas educativas que permitan a la población identificar la vinchuca y acudir a un diagnóstico oportuno.
“La educación es una herramienta poderosa. Cuando la población reconoce los riesgos, actúa de manera más preventiva”, enfatiza la especialista.
El rol de la investigación y la educación
La investigación científica cumple un papel esencial en la lucha contra el Chagas. Gracias a ella, se desarrollan mejores métodos de diagnóstico, tratamientos más eficaces y estrategias de control más sostenibles.
“La investigación permite comprender mejor la enfermedad en nuestro contexto y diseñar políticas más efectivas”, afirma Avilés.
En ese sentido, la academia y la formación de profesionales en salud son pilares fundamentales para reducir el impacto de esta enfermedad en Bolivia.
Un llamado a la acción colectiva
El mal de Chagas es prevenible y tratable si se detecta a tiempo. La clave está en la articulación entre la comunidad, los servicios de salud y las instituciones educativas.
“Tenemos el compromiso de generar conocimiento, promover la prevención y contribuir a mejorar la calidad de vida de la población”, concluye Avilés.
En el Día Mundial de la Enfermedad de Chagas, el llamado es claro: informarse, prevenir y actuar a tiempo puede marcar la diferencia.