Salud mental: ¿cómo reconocer cuándo alguien necesita ayuda?

No siempre una persona dice que necesita ayuda. En muchos casos, las señales aparecen en cambios importantes de conducta: aislamiento, alteraciones persistentes del sueño, pérdida de interés por actividades habituales, dificultades para concentrarse, cambios marcados en el estado de ánimo o expresiones de desesperanza. Reconocer estas señales a tiempo puede facilitar el acceso a apoyo profesional, especialmente durante la adolescencia.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), que estableció el 10 de septiembre como el Día de la Prevención del Suicidio, estima que 727.000 personas murieron por suicidio en 2021. Ese año, fue la tercera causa de muerte entre las personas de 15 a 29 años y el 73% de los suicidios ocurrió en países de ingresos bajos y medianos. La OMS publicó estas estimaciones mundiales en mayo de 2025.
“Primero viene una idea (de suicidarse), luego un pensamiento estructurado. Después, lo intenta, fracasa o decide no hacerlo. Posteriormente, consuman el acto”, explicó James Yhon Robles, director de la carrera de Psicología de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz) – Santa Cruz.
En adolescentes, la situación también requiere atención. La OMS señala que uno de cada siete jóvenes de 10 a 19 años —el 14,3%— presenta un trastorno mental. La depresión, la ansiedad y los trastornos del comportamiento están entre las principales condiciones que afectan a este grupo.
Además, la OMS y UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) señalan que un tercio de las afecciones de salud mental aparece antes de los 14 años y la mitad antes de los 18. Por ello, detectar las dificultades de manera temprana y facilitar el acceso a apoyo adecuado son elementos importantes para el bienestar y el desarrollo durante la infancia y la adolescencia.
¿Cuáles son las señales de alerta en salud mental?
No todo cambio de conducta significa que existe un trastorno mental. Sin embargo, cuando los cambios son marcados, persisten en el tiempo o interfieren con la vida cotidiana, conviene prestar atención y considerar la posibilidad de buscar orientación profesional.
• Aislamiento o alejamiento de familiares, amigos o actividades habituales.
• Cambios importantes y persistentes en el sueño o en los hábitos cotidianos.
• Pérdida de interés o disfrute por actividades que antes resultaban significativas.
• Dificultades de concentración, rendimiento o funcionamiento cotidiano.
• Cambios intensos o persistentes en el estado de ánimo.
• Expresiones de desesperanza, de sentirse una carga o de no encontrar razones para seguir.
Unifranz y su Observatorio de Salud Mental
Unifranz puso en marcha su Observatorio de Salud Mental, desde donde se impulsan proyectos orientados a generar impacto en la sociedad cruceña.
Uno de sus primeros trabajos se desarrolla junto a 22 unidades educativas que aceptaron coordinar acciones de prevención y atención de problemas de salud mental en jóvenes.
“Vamos a procesar esa información, lo estamos haciendo con protocolos de investigación avalados con ell comité de ética. Quienes están levantando la data tienen práctica clínica y vamos a poder decir lo que está pasando en los colegios con datos reales. Hacer las intervención primaria, secundaria y terciaria, junto a todas las instituciones”, explicó Robles.
El proyecto se desarrolla por etapas. La primera contempla la aplicación de un tamizaje, instrumento científico de evaluación a los estudiantes. A partir de los resultados, la unidad educativa se comunica con los padres o apoderados para abordar la situación y definir el camino a seguir.
El proyecto puede orientar sobre las alternativas disponibles, pero son los padres o apoderados quienes finalmente deciden si sus hijos accederán a asistencia o evaluación profesional.
“También estamos alfabetizando en salud mental para que los profesores sepan detectar en forma temprana (alguna situación). Así ellos sabrán acompañar, derivar y reforzar”, concluyó Robles.
El propósito de estas acciones es favorecer una detección oportuna y acercar a las familias a alternativas de apoyo. La evidencia internacional respalda la intervención temprana, identificar las dificultades durante la adolescencia puede contribuir a mejorar las posibilidades de bienestar y desarrollo a largo plazo.
¿Qué hacer si alguien cercano muestra señales de alerta?
1. Escuchar sin juzgar ni minimizar lo que la persona está viviendo.
2. Preguntar de forma clara y respetuosa qué está sintiendo y si necesita ayuda.
3. Si existe una señal de riesgo suicida, preguntar directamente por pensamientos de suicidio y tomar la respuesta en serio.
4. Evitar dejar sola a una persona ante un riesgo inmediato y buscar ayuda profesional o de emergencia.
5. Acompañar el proceso de búsqueda de apoyo y respetar la intervención de profesionales y familiares responsables cuando se trate de menores de edad.
La salud mental también se cuida aprendiendo a mirar y escuchar. Una señal no debe convertirse en una etiqueta, sino en una oportunidad para acompañar y, cuando sea necesario, buscar ayuda profesional. En especial durante la infancia y la adolescencia, reconocer a tiempo puede abrir la puerta a una intervención oportuna y a mejores condiciones para el bienestar futuro.