Rompiendo fronteras: cómo llevar tu talento al mercado global

Rompiendo fronteras: cómo llevar tu talento al mercado global

Con la inteligencia artificial y el trabajo remoto, el mercado laboral ya no tiene fronteras, pero sí filtros cada vez más exigentes. Hoy, un joven boliviano puede competir por una vacante en México, Estados Unidos, Europa o Asia desde su computadora, sin embargo lo hace contra miles de profesionales del mundo entero. El talento por sí solo dejó de ser suficiente: ahora hay que demostrarlo, comunicarlo y hacerlo visible.

“El mercado ahora está abierto. Y aunque eso representa una oportunidad histórica para estudiantes y profesionales bolivianos, también implica una carrera mucho más exigente”, afirmó Paulo Tintaya, especialista en desarrollo de software y automatización inteligente.

Esa fue una de sus principales reflexiones de su participación en el Talent Summit de la Universidad Fran Tamayo (Unifranz). El profesional abordó el desafío de llevar el talento al mercado global en un contexto marcado por la hipercompetencia digital y la transformación acelerada del empleo.

Explicó que entre 2019 y 2020, etapa marcada por la pandemia, las contrataciones en áreas tecnológicas crecieron de forma explosiva debido a la necesidad de digitalizar el trabajo, la educación y la vida cotidiana. En ese tiempo aún con conocimientos básicos uno podía lanzarse y conseguir esos empleos, “pero ahora ya no” porque se busca perfiles destacados.

El Foro Económico Mundial advierte en su informe Future of Jobs Report 2025 que el 63% de las empresas identifica la brecha de habilidades como el principal obstáculo para transformarse digitalmente. Además, estima que para 2030 alrededor del 40% de las habilidades laborales cambiarán y que 59 de cada 100 trabajadores necesitarán procesos de actualización o reconversión profesional.

En ese nuevo escenario, destacar dejó de significar acumular certificados. Para Tintaya, la diferencia real está en la actitud frente al aprendizaje y en la capacidad de generar experiencia incluso antes de conseguir el primer empleo. 

“Destacar no es ser superhumano o tener un montón de cursos o certificados. Destacar es involucrarte con tu crecimiento, aprender, mostrar iniciativa y crear visibilidad al trabajo que estás realizando”, sostuvo.

El desafío golpea especialmente a quienes recién salen de la universidad. En una revisión de diferentes convocatorias laborales, Tintaya identificó que las vacantes junior, dirigidas a recién egresados, ya exigen experiencia previa y reciben cientos de postulaciones de candidatos de distintos países. 

“Estamos en una era en la que toca destacar”, insistió el especialista, quien recomendó comenzar a construir experiencia desde los primeros semestres mediante pasantías, proyectos colaborativos, hackathons, investigaciones y comunidades académicas.

La experiencia internacional demuestra que la competencia empieza temprano. En Estados Unidos y Europa, explicó Tintaya, muchos estudiantes ingresan a programas de pasantías desde etapas iniciales de su formación universitaria, mientras concluyen carreras de pregrado más cortas y especializaciones tempranas. 

“Competir con alguien de Europa que ya está ganando experiencia y además está acabando su maestría requiere abrirnos”, señaló.

La transformación tecnológica también está redefiniendo las habilidades más valoradas por las empresas. El Foro Económico Mundial proyecta que los perfiles relacionados con inteligencia artificial, análisis de datos, automatización y ciberseguridad serán de los más demandados en los próximos años. Sin embargo, las habilidades humanas seguirán siendo decisivas. El pensamiento analítico, la creatividad, el liderazgo, la resiliencia y la colaboración aparecen entre las competencias más buscadas hacia 2030.

Por eso, Tintaya insiste en que el profesional del futuro no solo debe aprender herramientas tecnológicas, sino también desarrollar capacidad de comunicación, liderazgo y trabajo en equipo. “En las empresas siempre hay un proyecto para desarrollar y se busca quién puede liderar y ayudar a realizarlo”, afirmó.

La inteligencia artificial aparece como otro gran punto de inflexión. Según el especialista, ya no basta con ignorarla o verla como amenaza. Aprender a utilizarla se convirtió en una habilidad esencial para competir globalmente. De hecho, el Foro Económico Mundial estima que el 77% de las empresas planea capacitar a sus trabajadores en nuevas habilidades relacionadas con IA y automatización durante los próximos años.

Pero además del conocimiento técnico, hay un elemento que continúa marcando diferencias: el idioma inglés. “El inglés no solo abre puertas, multiplica las oportunidades”, aseguró Tintaya. En un mercado globalizado, dominar el idioma permite acceder a comunidades internacionales, mentorías, capacitaciones, empleos remotos y redes profesionales que antes eran inaccesibles para muchos jóvenes latinoamericanos.

La construcción de redes también es parte central de esa preparación. “La red de contactos es el networking de un profesional”, explicó el expositor, quien considera que participar en comunidades, talleres, proyectos y mentorías fortalece tanto las capacidades técnicas como las conexiones humanas que pueden abrir oportunidades laborales.

El mensaje final de Tintaya señala que las oportunidades globales existen, pero requieren iniciativa. “Las cosas no llegan solas, hay que buscar e involucrarse”, afirmó. Para él, el error más común no es la falta de talento, sino la falta de visión para identificar oportunidades y actuar sobre ellas.

En un mercado laboral donde la competencia ya no es local sino global, el reto para los jóvenes no es únicamente encontrar empleo, sino construir un perfil capaz de ofrecer valor al mundo. Porque, como concluyó el especialista, “romper fronteras no empieza cuando sales del país, sino cuando empiezas a crecer más allá de tus propios límites”.