Día mundial del docente: transformar la educación también exige transformar la forma de enseñar

Dentro de las aulas, que el profesor explique y el estudiante escuche resumió buena parte del modelo tradicional de enseñanza. Hoy, cuando el conocimiento está disponible en segundos, la inteligencia artificial puede responder preguntas y las profesiones evolucionan rápidamente, aquella fórmula resulta insuficiente.
Transformar la educación implica transformar también el papel de quien enseña. Esa es una de las premisas detrás del ADN del docente de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), un perfil que combina experiencia profesional y académica, innovación, actualización permanente y competencias didácticas con elementos profundamente humanos como la vocación, la empatía y la pasión por enseñar.
“El verdadero maestro no es el que habla todo el tiempo, sino el que despierta preguntas y motiva a sus estudiantes a investigar”, sostiene Ariel Quispe, jefe de Enseñanza Aprendizaje de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz) El Alto.
En el marco del Día Mundial de los Docentes, que se conmemora cada 5 de octubre, la fecha invita a mirar una profesión que también atraviesa su propia transformación.
Un nuevo modelo necesita también un nuevo docente
Cuando Unifranz asumió el propósito de transformar la educación en Bolivia, el desafío no podía limitarse a actualizar contenidos o incorporar tecnología. Un modelo en el que el estudiante aprende haciendo, investiga problemas reales y construye soluciones necesita profesores capaces de acompañar ese proceso desde una forma distinta de enseñar.
El docente deja de ser la única fuente de conocimiento para convertirse en mentor y facilitador. Propone retos, genera preguntas, conecta lo aprendido con situaciones profesionales y crea las condiciones para que el estudiante investigue, experimente, se equivoque y encuentre respuestas.
“El estudiante asume un rol activo, participativo y explorador. Aprende a aprender mientras hace y, a la vez, desarrolla capacidades para aprender a lo largo de la vida”, explica Quispe.
La UNESCO plantea que las responsabilidades de los educadores son cada vez más dinámicas y que, además de facilitar conocimientos, necesitan contribuir al desarrollo de competencias y actitudes. Por ello, reconoce al propio docente como un aprendiz permanente, capaz de revisar y fortalecer continuamente su práctica.
Docentes que decidieron ser parte del cambio
Un modelo educativo puede definir metodologías, competencias y herramientas, pero cobra vida cuando el profesor las lleva al aula. El cambio requiere docentes dispuestos a revisar cómo enseñan, mantenerse conectados con su profesión y reconocer que ellos también necesitan continuar aprendiendo.
El ADN Docente Unifranz busca expresar ese perfil. La experiencia profesional permite conectar la teoría con situaciones del mundo laboral, mientras las competencias pedagógicas ayudan a convertir ese conocimiento en experiencias significativas para el estudiante.
“El docente Unifranz se distingue por ser un explorador creativo, curioso y con un fuerte pensamiento crítico y resolutivo. La educación requiere cultivar la creatividad para transformar el aprendizaje en una experiencia viva”, señala Quispe.
En la práctica, esto se traduce en metodologías activas, proyectos, retos, investigación y nuevas tecnologías aplicadas con un propósito. Para el profesor significa planificar escenarios sin una única respuesta, acompañar procesos diferentes y evaluar no solamente cuánto recuerda el estudiante, sino qué es capaz de hacer con aquello que aprende.
“En Unifranz, no solo transferimos conocimientos, sino que desafiamos a nuestros estudiantes a aplicar lo aprendido en contextos prácticos, con proyectos, simulaciones, desafíos empresariales y experiencias colaborativas, sin perder el enfoque de una formación integral que trasciende lo técnico”, destaca Gustavo Montaño, vicerrector Académico Nacional de Unifranz.
Para enseñar también hay que seguir aprendiendo
La inteligencia artificial, las tecnologías emergentes y los cambios del mercado laboral plantean una paradoja, quien tiene la responsabilidad de enseñar también necesita mantenerse permanentemente dispuesto a aprender.
“Transformar la educación exige que el docente asuma una postura de aprendizaje continuo a lo largo de toda su vida. Si queremos aulas creativas, debemos tener maestros que se atrevan a experimentar e innovar”, afirma Quispe.
La OCDE aborda el desarrollo profesional docente precisamente como un proceso que acompaña toda la carrera y reconoce que enseñar hoy involucra nuevas pedagogías, tecnologías y necesidades de aprendizaje cada vez más diversas.
Para Unifranz, esta actualización forma parte del cambio de paradigma que busca impulsar. No se trata únicamente de aprender a utilizar una nueva plataforma o incorporar inteligencia artificial, sino de revisar metodologías, investigar la propia práctica y mantener contacto con la realidad profesional para que aquello que sucede en el aula siga teniendo sentido fuera de ella.
La tecnología cambia, la dimensión humana permanece
Las herramientas seguirán evolucionando y aparecerán conocimientos que hoy todavía no existen. Sin embargo, enseñar conserva una dimensión que difícilmente puede reducirse a tecnología, reconocer cuándo un estudiante necesita orientación, formular una pregunta que lo haga pensar o transmitirle la confianza necesaria para intentar algo nuevo.
“Enseñar exige primero escuchar al estudiante y poner la emoción y la sensibilidad humana en el centro de la educación”, sostiene Quispe.
Ahí puede encontrarse una de las características esenciales del ADN Docente Unifranz. Transformar la educación no depende solamente de nuevos contenidos, metodologías o tecnologías, sino de profesores que entiendan que ellos también son parte del cambio y decidan asumirlo.
Detrás de cada transformación educativa continúa existiendo una relación profundamente humana, alguien dispuesto a enseñar y, al mismo tiempo, a seguir aprendiendo para ayudar a otros a descubrir hasta dónde pueden llegar.