Riesgo cardíaco: cinco indicadores clave que debes controlar para prevenir infartos

Riesgo cardíaco: cinco indicadores clave que debes controlar para prevenir infartos

Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte a nivel global, pero una parte significativa de estos casos puede prevenirse con controles oportunos y cambios en el estilo de vida. En este escenario, la ciencia ha identificado cinco indicadores clave que permiten evaluar el estado del corazón y anticipar posibles complicaciones antes de que se conviertan en eventos graves.

De acuerdo con la evidencia médica, monitorear estos parámetros no solo mejora el diagnóstico temprano, sino que también facilita la adopción de medidas preventivas más efectivas. La presión arterial, los niveles de colesterol, los triglicéridos, la glucosa en sangre y la circunferencia abdominal conforman un conjunto de señales que, en equilibrio, reflejan una buena salud cardiovascular.

El médico Fernando Siles, docente de la carrera de Medicina en la Universidad Franz Tamayo, enfatiza que la prevención sigue siendo el pilar fundamental. “La actividad física regular, la buena alimentación y la adopción de hábitos saludables ayudan a prevenir y controlar las enfermedades no transmisibles, como las enfermedades cardíacas”, señala, destacando que el enfoque no debe limitarse al tratamiento, sino a la anticipación del riesgo.

En la práctica, estos indicadores funcionan como una alerta temprana. Valores fuera de rango pueden indicar desde hipertensión hasta procesos de acumulación de grasa en las arterias, condiciones que aumentan la probabilidad de infartos o accidentes cerebrovasculares. Por ello, los especialistas recomiendan controles periódicos, incluso en personas que no presentan síntomas.

Los cinco indicadores que alertan sobre el riesgo cardíaco

El primero de estos indicadores es la presión arterial, que idealmente debe mantenerse por debajo de 120/80 mm Hg. Niveles elevados generan un desgaste progresivo en las arterias, favoreciendo enfermedades cardíacas.

El segundo es el colesterol LDL, conocido como “colesterol malo”, cuyo valor recomendado es menor a 70 mg/dL. Su acumulación en las paredes arteriales es uno de los principales factores de riesgo para la aterosclerosis.

En tercer lugar están los triglicéridos, que deben situarse por debajo de 150 mg/dL. Su exceso en sangre se asocia a un mayor riesgo cardiovascular, especialmente cuando se combina con otros factores como el sobrepeso.

El cuarto indicador es la glucemia en ayunas, que no debería superar los 100 mg/dL. Niveles elevados pueden dañar los vasos sanguíneos y facilitar la formación de placas que obstruyen el flujo sanguíneo.

Finalmente, la circunferencia de la cintura actúa como un indicador de grasa visceral. Un perímetro abdominal elevado está vinculado a inflamación y mayor riesgo de enfermedad cardíaca.

Más allá de los valores específicos, Siles insiste en que el abordaje debe ser integral. “Se trata de actividades físicas que aumentan la frecuencia cardíaca y respiratoria, involucrando a grandes grupos musculares de manera constante y rítmica”, explica sobre el ejercicio aeróbico, uno de los aliados más efectivos para mantener estos indicadores bajo control.

La clave, según el especialista, está en la constancia. “La idea es establecer cambios que puedan durar toda la vida”, afirma, en línea con las recomendaciones internacionales que promueven hábitos sostenibles en el tiempo.

En este contexto, la prevención cardiovascular no depende de una única acción, sino de la combinación de decisiones cotidianas: alimentación equilibrada, actividad física regular, buen descanso y seguimiento médico. Controlar estos cinco indicadores no solo reduce el riesgo de enfermedad, sino que también mejora la calidad de vida a largo plazo.