Resistencia a los antibióticos: la amenaza silenciosa que exige transformar la formación de los profesionales de salud

La resistencia a los antibióticos avanza de manera silenciosa, pero sus efectos ya representan uno de los mayores desafíos para los sistemas sanitarios. El médico patólogo y bacteriólogo clínico Christian Trigoso Agudo, profesor emérito de Microbiología y speaker invitado del V Congreso Internacional de Salud de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), advierte que enfrentar este fenómeno requiere mucho más que nuevos medicamentos: implica fortalecer la vigilancia, el uso responsable de los antibióticos y la formación de los profesionales de salud.
Trigoso participó en el V Congreso Internacional de Salud de Unifranz, realizado en mayo en Cochabamba, donde puso el foco en la necesidad de comprender la resistencia antimicrobiana como un problema que demanda respuestas coordinadas entre la academia, los servicios de salud, los laboratorios y la población.
“Es uno de los mayores problemas que en este momento tenemos”, señaló el especialista al referirse a la resistencia antimicrobiana. Explicó que las bacterias no se vuelven resistentes simplemente porque se utilicen antibióticos, sino que estos medicamentos pueden ejercer una presión que selecciona mutantes bacterianos con resistencia, especialmente cuando existe un uso inadecuado.
El impacto alcanza directamente al paciente y también al sistema sanitario. Cuando una infección es causada por una bacteria resistente, explicó Trigoso, el tratamiento puede requerir modificaciones y el reemplazo de medicamentos de menor costo por otros más complejos y caros. “Eso encarece el sistema de salud, va en contra del paciente”, sostuvo.
Esta dinámica puede generar una escalada terapéutica en la que los profesionales deben recurrir a antibióticos cada vez más selectivos porque los tratamientos habituales dejan de ser eficaces. Para el especialista, retroceder la resistencia es difícil, por lo que resulta fundamental actuar sobre múltiples factores antes de que el problema continúe agravándose.
Entre esas medidas, Trigoso identifica la prevención de la automedicación y una mayor responsabilidad en el uso de los antibióticos. En Bolivia, donde estos medicamentos pueden adquirirse sin receta, considera necesario que las farmacias contribuyan derivando a los pacientes hacia los servicios médicos para que sean los profesionales quienes indiquen el tratamiento. También remarca la importancia de respetar las dosis y completar los tratamientos.
Uso incorrecto de antibióticos
La mirada de otros especialistas coincide en que la educación sanitaria debe involucrar tanto a la población como al personal de salud. Miriam Rosmery Aguilar, docente de Medicina de Unifranz, advierte que la automedicación y el abandono prematuro de los tratamientos favorecen la aparición de bacterias resistentes. El uso incorrecto también puede prolongar las hospitalizaciones, elevar los costos y hacer más compleja la atención.
El problema trasciende las infecciones comunes. La resistencia antimicrobiana puede comprometer procedimientos médicos que dependen de antibióticos eficaces para prevenir o tratar infecciones, entre ellos cirugías, cesáreas, trasplantes y tratamientos contra el cáncer. Además, las fuentes citan estimaciones según las cuales la resistencia antimicrobiana podría llegar a estar vinculada con hasta 10 millones de muertes anuales hacia 2050.
Ante este escenario, la vigilancia microbiológica se convierte en una herramienta estratégica. Uno de los proyectos impulsados desde el V Congreso Internacional de Salud de Unifranz es el Nodo Unifranz Cochabamba de Vigilancia Inteligente de la Resistencia Antimicrobiana, concebido como un espacio de apoyo técnico, analítico y formativo para fortalecer el monitoreo de bacterias resistentes.
La iniciativa contempla el uso de la plataforma internacional WHONET y la articulación con el Instituto Nacional de Laboratorios de Salud (Inlasa), el Servicio Departamental de Salud (Sedes) y el Colegio de Bioquímica y Farmacia. El propósito es mejorar la interpretación de los datos microbiológicos, identificar tendencias y consolidar una vigilancia sustentada en evidencia.
Campana de amplificación
Trigoso considera que este esfuerzo puede convertirse en una “campana de amplificación” para una tarea que Bolivia necesita fortalecer: la vigilancia de la resistencia. El especialista destaca el papel del Inlasa como laboratorio de referencia nacional en bacteriología clínica, pero señala que todavía es necesario consolidar y coordinar una red nacional de laboratorios.
La respuesta, por tanto, no depende únicamente de restringir el consumo de antibióticos. También exige profesionales capaces de interpretar información microbiológica, tomar decisiones terapéuticas fundamentadas y comprender el impacto colectivo de cada prescripción. En ese sentido, la formación de los trabajadores de salud se vuelve una pieza central de la estrategia.
La resistencia a los antibióticos plantea así un desafío que combina ciencia, educación y gestión sanitaria. Como mostró el debate desarrollado en el V Congreso Internacional de Salud de Unifranz, convertir el conocimiento científico en capacidades concretas de vigilancia, prevención y atención puede ser determinante para evitar que infecciones hoy tratables se conviertan mañana en amenazas difíciles de controlar.
Christian Trigoso es médico patólogo y bacteriólogo clínico: Especialista enfocado en el diagnóstico y comportamiento de los microorganismos patógenos.