Redes universitarias impulsan la cooperación global en educación superior

Redes universitarias impulsan la cooperación global en educación superior

La internacionalización de la educación superior ya no depende únicamente de los programas de intercambio estudiantil o de convenios entre universidades. Hoy, las redes universitarias se consolidan como plataformas de cooperación capaces de conectar instituciones, movilizar conocimiento, acceder a financiamiento internacional y ampliar las oportunidades de formación e investigación sin importar las fronteras. 

Ese fue el mensaje central de David Julien, secretario general ejecutivo de la Organización Universitaria Interamericana (OUI), durante su participación en el VII Foro Internacional de Innovación Educativa (FIIE) 2026, evento organizado por la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), que reunió en Santa Cruz de la Sierra a autoridades, rectores, investigadores y especialistas de distintos países para debatir el futuro de la educación superior rumbo al 2030.

Julien explicó que los grandes desafíos que enfrentan las universidades —desde la transformación digital hasta la internacionalización y el desarrollo sostenible— difícilmente podrán resolverse de manera aislada.

«La cooperación ya no puede depender solamente de relaciones bilaterales entre universidades. Necesitamos ecosistemas donde las instituciones compartan capacidades, conocimiento y soluciones para responder a desafíos comunes», afirmó durante su conferencia «Redes universitarias como plataforma de cooperación global».

La Organización Universitaria Interamericana reúne actualmente cerca de 400 universidades de todo el continente, desde Canadá hasta la Patagonia, y su experiencia demuestra que el éxito de una red no depende del número de miembros, sino del compromiso de quienes la integran.

«Lo que es fundamental es el compromiso de las instituciones. Sin el compromiso de las universidades, de los rectores y de las rectoras que representan a sus instituciones, el esfuerzo no va a dar los resultados esperados», señaló durante una entrevista concedida en el marco del foro internacional.

Para Julien, una red universitaria funciona cuando deja de ser una estructura administrada desde una secretaría y se convierte en un espacio donde las propias instituciones construyen las prioridades comunes.

«Es importante tener un enfoque muy top down, pero también movilizar desde abajo para que exista una verdadera sinergia y no sea únicamente una iniciativa impulsada por una organización. La propia membresía tiene que participar en la definición del plan de trabajo, el plan estratégico y las acciones», explicó.

Uno de los principales aportes de estas redes, aseguró, es su capacidad para movilizar conocimiento distribuido en cientos de universidades y transformarlo en proyectos concretos.

«Nosotros no tenemos facultades, investigadores ni docentes, pero tenemos 400 universidades que sí las tienen. Nuestro trabajo consiste en mantener las antenas abiertas, identificar oportunidades de cooperación y movilizar la experiencia que ya existe dentro de nuestras instituciones miembros», afirmó.

Ese modelo ha permitido a la OUI acceder a fondos internacionales para financiar proyectos de investigación, desarrollar programas de formación especializada y responder a convocatorias de organismos multilaterales que una universidad, actuando sola, difícilmente podría gestionar.

«La capacidad de nuestra red nos permite acceder a fondos internacionales a los que una sola universidad no podría aplicar. Cuando surge una oportunidad, movilizamos el conocimiento y la experiencia que ya existe dentro de nuestras universidades para responder de manera conjunta», agregó.

La internacionalización llega al aula

Durante su exposición en el FIIE 2026, Julien sostuvo que uno de los principales retos de la educación superior es democratizar la internacionalización.

Recordó que apenas entre el dos y el tres por ciento de los estudiantes universitarios en el mundo accede a programas tradicionales de movilidad internacional, una cifra que obliga a buscar alternativas más inclusivas.

Como respuesta, presentó eMOVIES, la plataforma de movilidad virtual desarrollada por la OUI, que actualmente conecta a más de 170 universidades de 14 países, ofrece un catálogo superior a 10.000 cursos y ya ha facilitado la movilidad académica de más de 15.000 estudiantes.

«Un estudiante en Bolivia puede ingresar a la plataforma, buscar un curso equivalente en México, Brasil o Ecuador, cursarlo virtualmente y obtener el reconocimiento académico sin asumir los costos de un intercambio presencial», explicó.

Según Julien, esta modalidad amplía significativamente las oportunidades de formación internacional.

«Somos capaces de abrir horizontes de capacitación sin que el estudiante tenga que buscar recursos para un boleto de avión o asumir los costos de una movilidad física. Lo puede hacer de manera virtual, sin gasto adicional, y así ampliar su formación en instituciones de otros países», sostuvo.

El secretario general de la OUI destacó además que la plataforma opera bajo principios de reciprocidad, permitiendo que las universidades compartan su oferta académica sin generar costos adicionales para los estudiantes.

La cooperación, sin embargo, no se limita a la movilidad. Durante su conferencia presentó programas dirigidos a fortalecer el liderazgo universitario, la gestión de la sostenibilidad, la internacionalización de la investigación y el desarrollo de competencias interculturales para docentes y estudiantes.

El objetivo, explicó, es acompañar el desarrollo institucional de las universidades frente a los desafíos que impone la Agenda 2030.

«Nuestro propósito es acompañar el desarrollo profesional de quienes lideran las instituciones de educación superior para que puedan responder a todos los desafíos que hoy enfrenta la universidad. Cada institución tiene un siguiente paso de desarrollo y nuestra tarea es ayudar a alcanzarlo», afirmó.

Julien también destacó que la internacionalización ya no puede entenderse únicamente como un proceso administrativo, sino como una estrategia transversal que involucra la docencia, la investigación, la innovación y la gestión universitaria.

En ese sentido, consideró que la cooperación internacional debe orientarse a fortalecer capacidades locales y no únicamente a incrementar indicadores de movilidad o presencia internacional.

«La idea no es copiar modelos externos. Lo que buscamos es acompañar a las universidades para que desarrollen soluciones acordes con su propia realidad, compartiendo experiencias y construyendo capacidades entre todos», señaló.

Las reflexiones del representante de la Organización Universitaria Interamericana se alinearon con uno de los ejes centrales del FIIE 2026: la construcción de ecosistemas globales de cooperación para fortalecer la educación superior. En un contexto donde las transformaciones tecnológicas, sociales y económicas obligan a las universidades a reinventarse, Julien sostuvo que las redes representan una oportunidad para compartir conocimiento, reducir brechas y acelerar la innovación.

«La puerta está abierta. Ninguna universidad tiene que recorrer sola este camino. La cooperación permite avanzar más rápido, aprender de otros y construir soluciones colectivas para los desafíos de la educación superior», concluyó.

Más allá del intercambio de experiencias, el FIIE 2026 dejó en evidencia que la cooperación internacional se ha convertido en un componente estratégico para el futuro de las universidades. En un escenario donde la innovación, la transformación digital y los desafíos globales evolucionan a un ritmo sin precedentes, las redes universitarias emergen como una herramienta para democratizar el acceso al conocimiento, fortalecer la investigación y construir respuestas conjuntas a problemas que trascienden las fronteras. 

Ese fue, precisamente, uno de los principales mensajes que dejó David Julien: las universidades ya no compiten únicamente entre sí, sino que están llamadas a colaborar para ampliar su impacto y contribuir, de manera colectiva, al desarrollo de una educación superior más pertinente, inclusiva y conectada con las necesidades del siglo XXI.