Red Esperanza: estudiantes crean una herramienta de apoyo comunitario en El Alto

Red Esperanza

Don Joaquín vive en la zona Villa Adela, junto a su madre, una mujer con cáncer y en silla de ruedas. Sin trabajo y con dificultades económicas, ambos necesitaban apoyo. Su historia fue una de las que escucharon estudiantes de Psicología de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz) durante su trabajo en los barrios de la ciudad de El Alto. El testimonio terminó planteando una pregunta: ¿Cómo hacer que una persona que necesita ayuda pueda encontrarla?

La respuesta tomó un año y medio de trabajo y reunió a estudiantes de Psicología e Ingeniería de Sistemas en torno al proyecto Red Esperanza, una herramienta digital creada para facilitar la identificación, derivación y seguimiento de personas y familias en situación de vulnerabilidad. El proyecto fue presentado oficialmente el pasado viernes, con la participación de instituciones, juntas vecinales y autoridades locales.

“Red Esperanza nació de las y los estudiantes de Psicología que salieron a las calles, a los barrios, que dialogaron con familias y recabaron historias reales”, explicó Gabriela Equise Gutiérrez, docente y guía del proyecto integrador.

Antes de pensar en una aplicación, los estudiantes recorrieron Villa Adela y Río Seco, conversaron con familias y realizaron un diagnóstico a 220 hogares. El 50,5% se encontraba en situación de vulnerabilidad y el 45,5% desconocía las rutas de apoyo disponibles en sus propias zonas.

Lía Rivas, egresada de Psicología y participante del proyecto desde sus primeras etapas, recuerda que ese contacto con las familias también permitió comprender la profesión desde otra perspectiva. 

“La psicología no solamente da conocimientos en el aula, sino que da un sentido cuando se trabaja con la persona, cuando se escucha, se acompaña y se orienta”, señaló durante la presentación.

De los barrios de El Alto a Red Esperanza

Tras identificar el problema, la primera respuesta de los estudiantes fue acompañar a las familias. Durante una segunda fase, los estudiantes apoyaron derivaciones hacia servicios de atención psicológica, gestiones relacionadas con seguros de salud y talleres sobre salud mental, autocuidado, dinámica familiar, resolución de conflictos y emprendimiento.

Después llegó la tecnología. Red Esperanza cuenta con una aplicación dirigida a las juntas vecinales y una plataforma web para las instituciones que forman parte de la red. Cuando se identifica un caso, recibe un código único y una clasificación de prioridad. La institución correspondiente puede atenderlo y actualizar su estado, permitiendo conocer el avance de cada situación.

El desarrollo tecnológico estuvo a cargo de estudiantes y egresados de Ingeniería de Sistemas, quienes llevaron las necesidades identificadas por Psicología a una herramienta digital. La aplicación se constituye en una herramienta para juntas de vecinos y un panel para las instituciones. “Con Red Esperanza, cada caso queda registrado con fecha y nombre del responsable. Cada caso tiene un código único y se puede ver su estado”, explicó Luis Fernando Callisaya, uno de los desarrolladores del proyecto.

La herramienta busca resolver una dificultad concreta en la que muchos casos se registraban en papel o se comunicaban verbalmente, lo que podía provocar pérdida de información o dificultades para conocer si una institución había intervenido.

La necesidad de fortalecer las redes de apoyo también tiene una dimensión regional. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advierte que la brecha de atención para los trastornos mentales continúa siendo elevada en América Latina y el Caribe, y promueve modelos comunitarios que acerquen los servicios de salud mental a la población.

Red Esperanza y el desafío de la salud mental comunitaria

Red Esperanza muestra cómo el Aprender Haciendo puede llevar los conocimientos del aula hacia problemas concretos. Los estudiantes investigaron, hablaron con familias, analizaron información, coordinaron con instituciones y posteriormente trabajaron en una solución tecnológica.

El proyecto involucró también a estudiantes y egresados de Ingeniería de Sistemas, quienes transformaron las necesidades identificadas por Psicología en una plataforma capaz de registrar, derivar y hacer seguimiento a los casos.

Para Eve Gómez, vicerrectora de Unifranz El Alto, esta experiencia refleja el propósito de una formación conectada con la realidad. “La tecnología adquiere su verdadero valor cuando se convierte en un puente que acerca la respuesta a quienes la necesitan”, afirmó durante el lanzamiento.

El proyecto también plantea una oportunidad para fortalecer la coordinación con las organizaciones que trabajan directamente en los barrios. Gregorio Condori, director de Desarrollo Integral del Gobierno Autónomo Municipal de El Alto, destacó la iniciativa estudiantil y enalteció el potencial de la herramienta para facilitar esa conexión.

“Queremos que la Red Esperanza sea una herramienta para que el ciudadano o el presidente de la urbanización pueda hacernos conocer diferentes casos para que podamos actuar de inmediato”.

La herramienta se encuentra aún en proceso de implementación y contempla ampliar la participación de instituciones, juntas vecinales y organizaciones sociales.