Realidad virtual y aumentada: cómo estas tecnologías están transformando el desarrollo de software

Realidad virtual y aumentada: cómo estas tecnologías están transformando el desarrollo de software

La realidad virtual (VR) y la realidad aumentada (AR) están redefiniendo el futuro del desarrollo de software. Lo que durante años fue considerado tecnología exclusiva de los videojuegos hoy se expande hacia sectores como la educación, la salud, el turismo y la industria. Esta evolución está cambiando la manera en que los ingenieros de sistemas diseñan soluciones digitales y plantea nuevos desafíos para la formación de profesionales en tecnología.

Marcelo Pacheco, director de la carrera de Ingeniería de Sistemas de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), explica que estas tecnologías representan un cambio profundo en la forma de concebir el software. 

“La realidad virtual y la realidad aumentada permiten crear experiencias inmersivas, en las que el usuario no solo observa información en una pantalla, sino que interactúa directamente con entornos digitales en tres dimensiones”, señala.

Este cambio implica que los desarrolladores ya no se concentran únicamente en escribir código o diseñar interfaces tradicionales. Ahora deben pensar en cómo se mueve el usuario dentro de un entorno virtual, cómo interactúa con objetos digitales y qué sensaciones genera la experiencia.

Uno de los ejemplos más conocidos de realidad aumentada es Pokémon GO, la aplicación que permitió a millones de usuarios interactuar con personajes virtuales superpuestos al mundo real a través de sus teléfonos móviles. Este fenómeno demostró el enorme potencial de la AR para conectar el entorno físico con el digital.

En el caso de la realidad virtual, herramientas como Google Earth VR permiten recorrer ciudades, montañas o monumentos históricos desde una perspectiva completamente inmersiva. Este tipo de aplicaciones muestran cómo el software puede convertirse en una experiencia de exploración e interacción, ampliando las posibilidades de uso en distintos ámbitos.

Para desarrollar este tipo de soluciones, los ingenieros de sistemas deben integrar múltiples disciplinas tecnológicas. Programación, diseño 3D, simulación, inteligencia artificial y experiencia de usuario forman parte del ecosistema de habilidades necesarias para crear aplicaciones inmersivas.

Sin embargo, el desarrollo de software basado en realidad virtual y aumentada también enfrenta importantes desafíos. Uno de los principales es garantizar la comodidad del usuario. En entornos de realidad virtual, por ejemplo, un diseño inadecuado o un bajo nivel de optimización puede provocar mareo o fatiga visual, lo que afecta la experiencia.

A esto se suma la exigencia tecnológica. Las aplicaciones de VR y AR trabajan con gráficos tridimensionales que deben procesarse en tiempo real, lo que requiere dispositivos con alta capacidad de procesamiento y motores de software altamente optimizados.

Otro reto importante es el aprendizaje constante de nuevas herramientas. Plataformas como Unity y Unreal Engine se han convertido en estándares para el desarrollo de experiencias inmersivas, tanto en videojuegos como en simuladores profesionales y aplicaciones empresariales.

Más allá de los desafíos, el potencial de estas tecnologías es cada vez más visible en distintos sectores.

En educación, la realidad virtual permite crear laboratorios y simulaciones donde los estudiantes pueden realizar prácticas en entornos digitales. Plataformas como Labster, utilizadas por universidades en todo el mundo, permiten recrear experimentos científicos en laboratorios virtuales, facilitando el aprendizaje práctico incluso cuando no se dispone de infraestructura física.

En el ámbito de la salud, estas tecnologías ya se emplean en el entrenamiento médico. Las simulaciones de cirugías permiten que estudiantes y profesionales practiquen procedimientos complejos en entornos virtuales antes de realizarlos en pacientes reales, reduciendo riesgos y mejorando la preparación profesional.

El turismo también encuentra nuevas oportunidades en la realidad aumentada. Aplicaciones basadas en herramientas como Google Lens permiten que los visitantes apunten la cámara de su teléfono hacia monumentos o sitios históricos para recibir información contextual en tiempo real, enriqueciendo la experiencia de viaje.

Para Pacheco, este escenario confirma que el desarrollo de software está evolucionando hacia experiencias cada vez más interactivas y multidisciplinarias. En este contexto, la formación de nuevos profesionales resulta clave para acompañar los cambios tecnológicos.

“En UNIFRANZ impulsamos que los estudiantes de Ingeniería de Sistemas desarrollen proyectos con tecnologías emergentes como realidad virtual, realidad aumentada e inteligencia artificial, preparándolos para los nuevos desafíos del desarrollo de software y la transformación digital”, destaca.

A medida que estas tecnologías continúan madurando, su impacto en el desarrollo de software promete ampliar las fronteras de la innovación digital, abriendo un escenario en el que la interacción entre el mundo físico y el virtual será cada vez más cotidiana.