¿Qué significa tener experiencia antes de graduarse? La universidad como primer espacio profesional

¿Qué significa tener experiencia antes de graduarse? La universidad como primer espacio profesional

¿Es posible graduarse de la universidad con experiencia profesional sin haber tenido todavía un empleo formal? Cada vez más, la respuesta pasa por las experiencias que los estudiantes construyen durante su formación: prácticas, proyectos integradores, investigación aplicada, emprendimientos, simulaciones y trabajos vinculados con problemas reales.

La UNESCO IESALC señala que las universidades están incorporando prácticas, educación cooperativa y otras experiencias vinculadas con el trabajo para fortalecer la empleabilidad. En un mercado laboral marcado además por la transformación tecnológica, llegar al momento de la graduación con evidencias concretas de lo que una persona sabe hacer adquiere una importancia creciente.

En Bolivia, esta transición también forma parte de los desafíos de la educación superior. Ronald Choque, graduado de Ingeniería de Sistemas de Unifranz, explica que las prácticas y la interacción con otras áreas permiten desarrollar capacidades que posteriormente son necesarias en el trabajo: “Actualmente el mercado laboral es muy competitivo, muchas personas conocen bastantes bases teóricas, pero esta incursión que hace Unifranz con las prácticas y el desarrollo e interconexión con otras áreas te permiten desarrollar dichas habilidades”.

¿Qué significa tener experiencia antes de graduarse?

Tener experiencia no significa necesariamente haber ocupado un puesto laboral. Un estudiante también adquiere experiencia cuando desarrolla un proyecto para resolver un problema concreto, participa en una investigación, crea un prototipo, trabaja con una organización o desarrolla un emprendimiento.

La clave está en pasar del conocimiento a la aplicación.

Unifranz plantea que las prácticas preprofesionales, proyectos integradores, investigación, voluntariado, emprendimientos y trabajos independientes permiten transformar los conocimientos del aula en competencias demostrables.

Este enfoque modifica la relación tradicional entre universidad y empleo: la preparación profesional no comienza después de obtener el título, sino que puede construirse progresivamente durante la carrera.

Aprender haciendo antes de ingresar al mercado laboral

Una de las metodologías que facilita este proceso es el aprendizaje basado en proyectos. En lugar de limitarse a recibir información, los estudiantes investigan, toman decisiones y construyen soluciones frente a un problema o desafío.

Ariel Villarroel, coordinador del Instituto de Innovación Educativa de Unifranz, explica que “este enfoque se aleja de la enseñanza tradicional y motiva a los estudiantes mediante el planteamiento de preguntas o retos significativos”.

El aprendizaje basado en proyectos permite desarrollar pensamiento crítico, resolución de problemas, trabajo en equipo, comunicación, creatividad y capacidad de adaptación. Son competencias que posteriormente pueden trasladarse a diferentes contextos profesionales.

¿Qué papel cumple “aprender haciendo”?

El concepto de aprender haciendo lleva la experiencia un paso más allá: no se trata solamente de realizar actividades, sino de utilizar los conocimientos para investigar, experimentar, resolver problemas y evaluar resultados.

Gustavo Montaño, vicerrector Académico Nacional de Unifranz, señala que “Aprender haciendo permite que los estudiantes desarrollen competencias reales y rasgos de nuestro modelo de persona desde el inicio de su formación”.

En este modelo, los Proyectos Integradores pueden conectar diferentes áreas de conocimiento con desafíos concretos. Así, un estudiante puede terminar una asignatura no solamente con una calificación, sino también con un producto, investigación, prototipo o solución que pueda incorporar posteriormente a su portafolio profesional.

¿Por qué la experiencia práctica puede fortalecer la empleabilidad?

La empleabilidad no depende exclusivamente del título universitario. También está relacionada con la capacidad de aplicar conocimientos, resolver problemas, comunicar ideas, colaborar y adaptarse a situaciones nuevas.

La UNESCO IESALC destaca precisamente la necesidad de que las instituciones de educación superior conecten la formación con las demandas del mundo laboral y amplíen las oportunidades de experiencia práctica.

El contexto tecnológico hace más relevante este desafío. La OIT estima que uno de cada cuatro trabajadores en el mundo está en una ocupación con algún grado de exposición a la inteligencia artificial generativa, aunque señala que la mayoría de los empleos tenderán a transformarse antes que desaparecer. Esto refuerza la necesidad de desarrollar capacidades de adaptación y aprendizaje permanente.

En ese escenario, Massiel Carrión, especialista en capacitaciones de la Cámara Nacional de Industrias, señala en un contenido de Unifranz que “las empresas buscan personas que ya hayan enfrentado retos reales y sepan adaptarse”.

La experiencia también se construye a través del error

Una de las ventajas de desarrollar proyectos durante la universidad es que los estudiantes pueden equivocarse dentro de un entorno formativo.

Cuando una propuesta no funciona, deben identificar el problema, buscar información, contrastar alternativas y modificar la solución. El error deja de ser únicamente una falla y se convierte en una fuente de aprendizaje.

Esta dinámica aproxima el proceso universitario a situaciones que forman parte de cualquier actividad profesional: tomar decisiones con información incompleta, recibir retroalimentación, trabajar con otras personas y modificar una estrategia cuando los resultados no son los esperados.

¿Cómo puede un estudiante demostrar experiencia?

Una alternativa es construir un portafolio profesional durante la carrera. En él pueden reunirse investigaciones, proyectos, prototipos, campañas, aplicaciones, publicaciones, certificaciones, emprendimientos y otros productos desarrollados durante la formación.

De esta manera, el estudiante puede demostrar qué sabe hacer más allá de enumerar las asignaturas que aprobó.

La experiencia tampoco tiene que limitarse a una sola actividad. Un estudiante de Comunicación puede reunir campañas y productos audiovisuales; uno de Ingeniería, prototipos o aplicaciones; uno de Salud, investigaciones y experiencias de simulación; mientras que un estudiante de Administración puede presentar proyectos empresariales o emprendimientos.

La universidad como primer espacio profesional

La universidad puede funcionar como un puente entre la formación académica y el mercado laboral cuando permite que los estudiantes enfrenten desafíos antes de graduarse.

Cristhian Uriona, decano académico de Unifranz Santa Cruz, resume esta perspectiva al señalar que los estudiantes “no solo deben comprender la teoría, sino también diseñar soluciones viables que puedan implementarse en un contexto real”.

Por eso, experiencia práctica, empleabilidad, aprendizaje basado en proyectos y aprender haciendo forman parte de una misma conversación: cómo lograr que la educación superior prepare a profesionales capaces de utilizar sus conocimientos en situaciones concretas.

La pregunta que acompaña a la formación universitaria ya no es únicamente “¿qué aprendiste?”. También es “¿qué puedes hacer con aquello que aprendiste?”. Llegar a la graduación con conocimientos, competencias y experiencias demostrables puede convertir ese tránsito hacia el mundo laboral en un proceso que comenzó mucho antes de recibir el título.