Qué buscan las empresas en los profesionales recién graduados

El título universitario continúa siendo una credencial importante, pero las empresas también buscan evidencia de lo que un profesional puede hacer con lo aprendido. Experiencia práctica, pensamiento crítico, comunicación, trabajo en equipo, manejo de tecnología y disposición para seguir aprendiendo forman parte de las capacidades que ayudan a convertir el conocimiento académico en resultados dentro de una organización.
“La formación especializada que se brinda en la universidad debe estar enfocada, no solo en inculcar conocimientos empresariales, sino que también debe fomentar la creatividad y el pensamiento estratégico, preparando a nuestros estudiantes para enfrentar los desafíos específicos del mundo emprendedor local”, sostiene Erick Vía, director de la carrera de Administración de Empresas de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz).
El reto para la formación profesional es reducir la distancia entre saber y saber hacer. Un recién graduado puede conocer conceptos, modelos y herramientas, pero necesita demostrar que puede utilizarlos frente a problemas, plazos, clientes, equipos y decisiones reales.
¿Qué habilidades buscan las empresas en un profesional recién graduado?
Las empresas no buscan una única competencia. El perfil de entrada combina conocimientos especializados con capacidades que permiten aplicar esos conocimientos en contextos cambiantes.
El Future of Jobs Report 2025 del World Economic Forum identifica el pensamiento analítico entre las habilidades centrales de los empleadores y señala que IA y big data, redes y ciberseguridad y alfabetización tecnológica figuran entre las competencias de crecimiento más rápido. También aumentan en importancia creatividad, resiliencia, flexibilidad y aprendizaje permanente.
El informe estima que cerca del 39% de las habilidades utilizadas en el trabajo cambiará hacia 2030. Esto no significa que el conocimiento universitario pierda valor, sino que necesita complementarse con capacidad para actualizarse y adaptarse.
La experiencia práctica ayuda a demostrar lo aprendido
Proyectos con empresas, pasantías, casos reales, prácticas, retos de innovación y otras experiencias permiten que el estudiante compruebe cómo funciona el conocimiento fuera del aula.
Estas experiencias también generan evidencia que puede utilizarse en un proceso de selección: resultados obtenidos, problemas resueltos, herramientas utilizadas, decisiones tomadas y aprendizajes derivados de una situación concreta.
Para un empleador, esa evidencia puede ser más útil que una lista de asignaturas porque muestra cómo la persona aplica conocimientos cuando existen restricciones, necesidades de clientes, trabajo en equipo o incertidumbre.
Las empresas valoran profesionales que siguen aprendiendo
“Creo que el talento más necesario ahora en todas las empresas, a nivel mundial, es aquel talento que no tiene miedo a seguir aprendiendo”, afirma Alejandra Alcázar, gerente de Desarrollo Empresarial de la Cámara Nacional de Comercio de Bolivia (CNC).
La actualización profesional ya no termina cuando una persona consigue su primer empleo. Inteligencia artificial, automatización, datos y nuevas herramientas digitales modifican tareas y procesos, por lo que la capacidad para aprender se convierte en parte del trabajo.
El aprendizaje continuo no significa acumular cursos sin dirección. Implica identificar qué necesita cambiar en una profesión, buscar fuentes confiables, practicar una nueva capacidad y utilizarla para resolver problemas.
Pensamiento crítico y resolución de problemas ganan relevancia
Una empresa necesita personas capaces de comprender una situación, separar información relevante, evaluar alternativas y justificar una decisión. Esa capacidad se vuelve más importante cuando las herramientas digitales pueden producir respuestas rápidamente pero no garantizan que sean correctas o adecuadas.
Pensamiento crítico significa analizar evidencia, detectar supuestos y reconocer cuándo falta información. Resolución de problemas agrega otro paso: decidir qué hacer frente a la situación y evaluar si la solución funciona.
Comunicación y trabajo en equipo convierten conocimientos en resultados
Ronald Bedregal, coordinador del Observatorio Nacional del Trabajo (ONT) y director de la carrera de Ingeniería Económica de Unifranz, explica: “Tenemos varios estudios, y estamos hablando de habilidades blandas que se han manifestado en los diferentes estudios que se han hecho en el Observatorio Nacional del Trabajo, desde el punto de vista del trabajo, las habilidades blandas como la comunicación efectiva, la conformación de equipos, el análisis crítico, son habilidades que hacen al nuevo profesional”.
Las habilidades humanas permiten que una persona comparta información, coordine tareas, gestione desacuerdos y trabaje con otros para alcanzar un objetivo. El conocimiento técnico puede ser sólido, pero pierde impacto si no puede explicarse, discutirse o integrarse con el trabajo del equipo.
Como referencia externa, la National Association of Colleges and Employers (NACE) incluye comunicación, pensamiento crítico, trabajo en equipo, tecnología, liderazgo, profesionalismo y desarrollo profesional entre sus competencias de preparación laboral. Sus datos corresponden principalmente a empleadores y estudiantes de Estados Unidos, por lo que sirven como contexto comparativo y no como una medición directa del mercado boliviano.
Las habilidades digitales ya atraviesan distintas profesiones
La alfabetización tecnológica no corresponde únicamente a carreras de sistemas. Herramientas de colaboración, análisis de datos, automatización e inteligencia artificial ya forman parte de tareas administrativas, comerciales, financieras, creativas y técnicas.
El valor profesional no está solamente en conocer una plataforma. También importa saber elegir qué herramienta utilizar, verificar sus resultados, proteger información y adaptarse cuando la tecnología cambia.
La universidad y las empresas pueden formar talento en conjunto
La preparación laboral no depende únicamente de lo que ocurre dentro del aula. Las organizaciones pueden participar al compartir problemas reales, recibir practicantes, ofrecer mentorías y desarrollar proyectos con estudiantes.
“La mejor forma de cerrar esa brecha es cambiando la mentalidad de cada uno de los actores. Por eso creemos que es muy importante que los gremios, las organizaciones empresariales se abran a la academia y que se conviertan en laboratorios vivos”, enfatiza Pedro Sáenz, vicerrector de Unifranz.
La idea de convertir a las empresas en “laboratorios vivos” consiste en llevar parte del aprendizaje a escenarios donde existen clientes, equipos, plazos y decisiones reales. Allí el estudiante puede equivocarse, recibir retroalimentación y ajustar su forma de trabajar antes de asumir por completo una responsabilidad profesional.
¿Cómo puede un estudiante demostrar estas competencias?
Un proceso de selección no siempre permite observar directamente lo que una persona sabe hacer. Por eso conviene convertir las experiencias universitarias en evidencia concreta.
- Describir proyectos indicando problema, responsabilidad personal, herramientas utilizadas y resultado.
- Construir un portafolio cuando la profesión lo permita.
- Explicar aprendizajes obtenidos en pasantías, voluntariados o trabajos con organizaciones.
- Mostrar ejemplos de trabajo en equipo, liderazgo o resolución de conflictos.
- Documentar certificaciones o cursos cuando estén vinculados con una capacidad utilizada en la práctica.
- Preparar ejemplos que demuestren cómo se aprendió una herramienta nueva o se resolvió un problema inesperado.
El título abre la puerta, pero el perfil profesional se demuestra
El título continúa siendo importante porque acredita una formación disciplinar. Sin embargo, el mercado laboral también observa cómo esa formación se traduce en decisiones, resultados y capacidad para aprender.
Conocimiento especializado, experiencia práctica, pensamiento crítico, comunicación, trabajo en equipo, manejo tecnológico y aprendizaje continuo no compiten entre sí. Forman un conjunto que permite responder mejor a organizaciones que cambian junto con la tecnología y el mercado.
Para un profesional recién graduado, la pregunta ya no es solamente qué estudió, sino qué puede hacer con lo que aprendió y cómo puede seguir desarrollándose una vez que ingresa al trabajo.