Prosumidor: el nuevo protagonista de la economía digital

La economía digital está transformando el papel de las personas en el mercado. Ya no basta con consumir productos y servicios: el avance de la inteligencia artificial, la hiperpersonalización, las plataformas digitales y las herramientas colaborativas está dando paso al prosumidor, un usuario que no solo compra, sino que también participa en la creación, personalización, validación y difusión de aquello que consume.
Este cambio representa una evolución del comportamiento digital que ya se observa en la actualidad y que se profundizará durante la próxima década. El acceso a información en tiempo real, las nuevas formas de interacción con las marcas y la posibilidad de influir directamente en el diseño de productos están redefiniendo la relación entre empresas y consumidores.
En ese contexto, Alejandro Soruco, director de la carrera de Ingeniería Comercial de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz) La Paz, explica que el perfil del prosumidor se caracteriza por un alto nivel de información y capacidad de análisis. «El prosumidor hoy está bastante bien informado. Tiene acceso a múltiples fuentes gracias a internet y redes sociales, lo que le permite analizar mejor sus decisiones antes de comprar», señala. Ese acceso permanente a datos y opiniones convierte la comparación de productos, precios, beneficios y experiencias en una práctica cotidiana antes de tomar cualquier decisión.
La evolución tecnológica también ha acelerado los tiempos de respuesta del mercado. La inteligencia artificial, el análisis predictivo y los asistentes virtuales permiten que las empresas conozcan mejor a sus usuarios y adapten sus ofertas casi en tiempo real. Sin embargo, el nuevo escenario también incrementa las expectativas de quienes participan activamente en el proceso de consumo.
Para César Salamanca, docente de Publicidad y Marketing de Unifranz, el desafío empresarial ya no se limita al precio. «El ecommerce ya no compite solo por precio, sino por experiencia, rapidez y cercanía con el consumidor. Quien no entienda este cambio, quedará fuera del mercado», afirma. La experiencia integral se convierte así en un elemento decisivo para captar y fidelizar a un usuario que espera participar y ser escuchado.
Un nuevo paradigma
Ese cambio de paradigma está estrechamente vinculado con la consolidación del prosumidor. Según Delia Barriga, directora ejecutiva del FabLab Perú, «el consumidor está migrando a ser un prosumidor», un concepto que describe a las personas que dejan de ser receptoras pasivas para involucrarse directamente en la producción y mejora de bienes y servicios.
La diferencia con el consumidor tradicional es significativa. Mientras antes la decisión consistía simplemente en comprar o no un producto, hoy la tecnología permite intervenir en distintas etapas del proceso. El usuario puede elegir diseños, materiales, funcionalidades e incluso la forma en que desea recibir el producto. En muchos casos también genera contenido, publica reseñas, recomienda marcas o participa en comunidades que terminan influyendo en otros compradores.
Barriga sostiene que esta transformación modifica por completo la lógica de producción. «Además, el prosumidor es un agente de cambio, porque el producto no va a ser un producto masivo, estandarizado, sino un producto masivo personalizado, porque el consumidor lo personaliza a lo que desea o en función a sus necesidades», explica.
La personalización, precisamente, aparece como uno de los grandes motores de la economía digital. Los avances en inteligencia artificial permitirán que las marcas anticipen necesidades y desarrollen ofertas específicas para cada usuario, mientras la realidad aumentada, la realidad mixta y otras tecnologías inmersivas acercarán aún más el proceso de creación y compra.
Soruco considera que esta evolución también responde a la rapidez con la que las tecnologías digitales han modificado los hábitos de consumo. «Las tecnologías como las tarjetas de débito, tarjeta de crédito o el QR hacen que, cuando se ve una alternativa de compra o una promoción, el prosumidor acceda a estas opciones mucho más rápido que hace años atrás», sostiene. Esa inmediatez no solo acelera las compras, sino también la interacción con las marcas y la capacidad de influir sobre ellas.
El prosumidor reúne características que lo distinguen claramente del consumidor convencional. Mantiene una actitud crítica, investiga antes de comprar, posee criterio propio, busca la excelencia y utiliza herramientas digitales para crear contenido o compartir sus experiencias. Además, puede convertirse en un aliado estratégico de las empresas al recomendar productos, participar en campañas digitales o colaborar voluntariamente en el posicionamiento de una marca.
En un mercado cada vez más digitalizado, las organizaciones ya no competirán únicamente por ofrecer mejores productos, sino por construir experiencias participativas donde las personas tengan un papel activo. La transición de consumidor a prosumidor marca el inicio de una economía en la que crear, opinar, personalizar y compartir será tan importante como comprar. Basado en la información proporcionada en el documento adjunto.