Pagos digitales en Bolivia: cómo las billeteras móviles están cambiando la forma de consumir

Comprar un café en la universidad, pagar el mercado del barrio o dividir la cuenta de un almuerzo con amigos son acciones cotidianas que, para miles de bolivianos, ya no requieren sacar un billete de la billetera. Basta un teléfono celular y un código QR. Lo que hace pocos años parecía una innovación reservada para grandes comercios hoy se ha convertido en una práctica que atraviesa generaciones, profesiones y niveles socioeconómicos, consolidando una transformación silenciosa en los hábitos de consumo del país.
Jorge, Gladis y Claudia resumen este cambio. Aunque pertenecen a generaciones y contextos distintos, los tres coinciden en que el efectivo ha dejado de ser el protagonista de sus compras diarias.
Jorge, un joven profesional de 26 años, recuerda que salir de casa implicaba revisar si llevaba suficiente dinero para pagar un desayuno o comprar algo camino al trabajo. Hoy la rutina es distinta. «Antes siempre tenía que preocuparme por llevar efectivo, ahora solo saco el celular y pago con QR en segundos», relata. Para él, la digitalización representa rapidez, seguridad y un mejor control de sus gastos, ya que cada pago queda registrado automáticamente.
La experiencia de Gladis refleja cómo esta transformación también llegó a los hogares y a la economía familiar. Durante años administró sus ingresos utilizando sobres destinados a diferentes gastos. Sin embargo, las billeteras digitales modificaron esa dinámica. «Yo era de las que guardaba el dinero en sobres, uno para el mercado, otro para la escuela de los chicos. Hoy todo lo hago con QR, incluso en la feria del barrio», cuenta. Ahora puede recibir pagos por los productos que vende, enviar dinero a sus hijos y realizar compras sin depender del cambio o de contar monedas.
Para Claudia, estudiante universitaria de 20 años, el dinero digital forma parte de la normalidad. «Mis amigos y yo casi no usamos efectivo, hasta para comprar un café en la universidad pasamos el QR», explica. Compartir gastos, hacer transferencias instantáneas o dividir una cuenta son acciones que se realizan desde el teléfono celular y que, según ella, fortalecen una forma más práctica de relacionarse con el dinero.
Detrás de estas experiencias individuales existe una transformación económica respaldada por cifras. El Banco Central de Bolivia reportó un crecimiento sostenido de las transacciones digitales durante los últimos años, mientras que el uso de códigos QR se expandió incluso en zonas rurales y periurbanas. Asimismo, la Asociación de Bancos Privados de Bolivia (Asoban) informó que las operaciones mediante QR prácticamente se duplicaron entre 2022 y 2023, consolidando este sistema como uno de los principales instrumentos de pago del país. Más recientemente, datos del BCB muestran que durante el segundo semestre de 2024 se registraron más de 3,7 millones de transacciones digitales y que las operaciones mediante QR crecieron un 116%, movilizando un volumen equivalente a 4,3 veces los depósitos del sistema bancario.
Para Alejandro Soruco, director de la carrera de Ingeniería Comercial en la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), esta evolución responde a las ventajas que ofrecen estas herramientas frente al dinero físico. «Los pagos digitales, especialmente a través de códigos QR, están ganando terreno porque ofrecen una alternativa más ágil, segura y eficiente frente al efectivo en las transacciones cotidianas», afirma.
El especialista sostiene que la adopción de estos medios también se aceleró por factores coyunturales. La incertidumbre generada por la circulación de determinados billetes y las dificultades para utilizarlos en algunos comercios impulsaron a muchos consumidores a migrar hacia los pagos electrónicos. «Afecta de manera significativa debido a que crea incertidumbre en la población acerca de qué billetes se pueden utilizar, qué billetes se pueden recibir en las transacciones y sobre todo en las transacciones en efectivo», explica Soruco.
Esta tendencia no es exclusiva de Bolivia. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) sostiene que la digitalización financiera mejora la inclusión y amplía el acceso a servicios financieros, mientras que el Banco Mundial reporta un incremento cercano al 40% en el uso de pagos electrónicos en América Latina entre 2020 y 2023. Países como Brasil, Colombia, Perú y Argentina también experimentan una reducción progresiva de la dependencia del efectivo gracias al desarrollo de billeteras digitales y sistemas de pago instantáneo.
Hammeleth Saavedra, director de Ingeniería Comercial de Unifranz, considera que ambos sistemas seguirán coexistiendo. «En muchos casos, la elección se reduce a una combinación de ambas opciones. Algunas transacciones cotidianas pueden realizarse con dinero en efectivo, mientras que otras, como pagos de facturas y compras en línea, pueden beneficiarse de la banca digital. La clave es encontrar un equilibrio que se adapte a sus necesidades y preferencias», puntualiza.
Ronald Bedregal, director de Ingeniería Económica de Unifranz, añade que el crecimiento de la banca móvil responde también a mayores niveles de seguridad y comodidad para los usuarios, además de facilitar herramientas para administrar mejor las finanzas personales mediante aplicaciones que permiten realizar pagos, transferencias, presupuestos y ahorros desde el celular.
En paralelo, el docente David Coaquira observa que los nuevos métodos de pago han comenzado a transformar incluso el comercio tradicional. Según explica, «los nuevos métodos de pago, como los códigos QR, están revolucionando el comercio tradicional al ofrecer una alternativa rápida, segura y sin contacto», favoreciendo su adopción tanto en pequeñas como en medianas empresas.
Las historias de Jorge, Gladis y Claudia muestran que la revolución de los pagos digitales ya no es únicamente una cuestión tecnológica. Se trata de una nueva cultura de consumo donde la rapidez, la seguridad y la conectividad redefinen la relación de los bolivianos con el dinero. Mientras el efectivo mantiene un espacio importante en la economía, especialmente en el sector informal, las billeteras digitales avanzan con fuerza y convierten al teléfono móvil en la principal herramienta financiera de una sociedad que, cada día, consume de manera más digital.