Observatorio de Salud Mental Unifranz: la apuesta por generar evidencia científica para prevenir la crisis de salud mental en Bolivia

Observatorio de Salud Mental Unifranz: la apuesta por generar evidencia científica para prevenir la crisis de salud mental en Bolivia

La salud mental ha dejado de ser un tema secundario para convertirse en uno de los mayores desafíos de salud pública. En respuesta a esta realidad, la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz) creó el Observatorio de Salud Mental, una iniciativa académica y científica que busca llenar un vacío histórico: la falta de información actualizada y basada en evidencia sobre el estado de la salud mental en Bolivia.

El director de la carrera de Psicología de Unifranz y responsable del Observatorio, James Robles, explica que la iniciativa surge ante la necesidad de contar con herramientas que permitan comprender la magnitud del problema y orientar acciones concretas de prevención e intervención.

«El Observatorio nació como una iniciativa académica y científica para generar evidencia confiable sobre el estado de salud mental en nuestra población», afirma Robles. Según el académico, disponer de información real permitirá orientar la toma de decisiones y diseñar estrategias sustentadas en investigación, fortaleciendo además el compromiso de la universidad con la innovación y el impacto social.

El proyecto busca convertirse en un puente entre la investigación científica y las necesidades de la comunidad, articulando la formación profesional con el trabajo directo en distintos sectores sociales. Para ello, el Observatorio no solo recopilará información, sino que impulsará programas de prevención, capacitación y acompañamiento en diferentes ámbitos.

Uno de los primeros focos de trabajo son las unidades educativas. Robles señala que, aunque existen investigaciones impulsadas por organismos como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Ministerio de Educación, todavía son insuficientes para comprender la realidad de los escolares bolivianos.

«El problema principal es que el trastorno de salud mental se manifiesta antes de los 24 años y la escuela debe operar como una red de detección temprana», sostiene.

A partir de esta premisa, el Observatorio implementará procesos de tamizaje en colegios para identificar oportunamente señales de riesgo y brindar apoyo a psicólogos, docentes y equipos de intervención. Paralelamente, desarrollará programas de alfabetización en salud mental dirigidos a profesores, con el propósito de que puedan reconocer cambios emocionales y conductuales en los estudiantes y derivarlos a una atención especializada.

El modelo también contempla la participación activa de las familias y la construcción de rutas de atención que permitan responder de manera oportuna a los casos detectados, fortaleciendo la coordinación entre la escuela, los profesionales de salud y el entorno familiar.

Para alcanzar estos objetivos, el Observatorio trabaja en coordinación con el Instituto de Neurociencias de Unifranz y mantiene vínculos con redes de salud mental, centros de investigación y diversas instituciones. Además, busca incorporar a gobiernos municipales y departamentales, al Instituto Cruceño de Estadística, al Ministerio de Educación, colegios, psicólogos, docentes y padres de familia en un esfuerzo conjunto.

«Todos suman y este es un observatorio para la comunidad desde la universidad», resume Robles, al destacar que el éxito de la iniciativa dependerá de la colaboración entre múltiples actores.

Uno de los avances más importantes es el desarrollo de una plataforma digital de salud mental que permitirá realizar monitoreo permanente y aplicar instrumentos de evaluación en distintos contextos, no solo en el ámbito educativo.

El sistema estará diseñado para generar información sobre instituciones, factores de riesgo y las patologías más frecuentes que afectan a la población, proporcionando una base sólida para la elaboración de políticas públicas y programas preventivos.

«El principal reto es consolidar un sistema permanente de monitoreo mediante la plataforma de salud mental, que va a tener múltiples accesos para que los colegios e instituciones puedan utilizar instrumentos que permitan el tamizaje», explica el director del Observatorio.

La iniciativa tiene además una proyección nacional. Aunque inicialmente concentrará sus esfuerzos en Santa Cruz, la plataforma estará abierta para ampliar progresivamente su cobertura hacia otros departamentos del país.

«La plataforma es abierta y es para la sociedad… nos va a permitir resolver dudas con datos reales sobre lo que pasa en nuestro contexto en cualquiera de los ámbitos de las dimensiones de nuestro observatorio», concluye Robles.

Con esta propuesta, Unifranz aspira a consolidar un referente nacional en investigación y monitoreo de la salud mental, promoviendo decisiones sustentadas en evidencia científica y fortaleciendo la prevención temprana en un contexto donde los trastornos emocionales afectan cada vez a más niños, adolescentes y adultos. El Observatorio representa así una apuesta por transformar los datos en acciones concretas que contribuyan al bienestar de la población boliviana, articulando conocimiento, innovación y compromiso social.