Nuevo tipo de cambio: cómo impacta en familias, empresas y exportaciones

Nuevo tipo de cambio: cómo impacta en familias, empresas y exportaciones

Bolivia atraviesa uno de los cambios económicos más relevantes de los últimos años con la transición hacia un nuevo sistema cambiario, una medida que busca sincerar el valor del dólar en la economía nacional y reducir las distorsiones generadas por la coexistencia de diferentes tipos de cambio. El ajuste plantea nuevos desafíos para las familias, empresas y sectores productivos, pero también abre oportunidades para fortalecer la competitividad y recuperar la confianza del mercado.

Para Ronald Bedregal, director de la carrera de Ingeniería Económica Financiera de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz) sede La Paz, el país vive «un momento de ajuste, en el que la coyuntura está marcando el nuevo rumbo de la política económica». En este escenario, la política cambiaria se convierte en un elemento clave para administrar la divisa extranjera y generar mejores condiciones para la producción y el comercio exterior.

El académico explica que Bolivia mantuvo durante aproximadamente 15 años un tipo de cambio fijo que, desde su perspectiva, dejó de responder a la realidad económica. «Estamos sincerando el tipo de cambio para darle mayor competitividad a nuestros productos, tanto desde el punto de vista de la empresa privada como de la empresa pública que genera productos hacia el mercado externo», afirma.

Uno de los principales objetivos de la medida es eliminar la incertidumbre que generaba la existencia simultánea de un tipo de cambio oficial, otro referencial y uno paralelo. «Al unificar esta información, mandamos señales al mercado. Eso es lo más importante: dar certeza a la población y a los agentes económicos de que existe una política cambiaria definida», sostiene Bedregal.

Sin embargo, el nuevo escenario también tiene efectos directos sobre la economía de los hogares. Aunque considera que los precios ya habían comenzado a ajustarse antes de la oficialización del nuevo tipo de cambio, advierte que el poder adquisitivo sí enfrenta una reducción debido al nuevo valor de referencia de la divisa.

«Antes la base era 6,96 bolivianos y ahora es 9,76 bolivianos. Hay un diferencial cercano al 40 por ciento y eso implica que el poder adquisitivo de la población ha disminuido», explica. En cambio, aclara que el impacto sobre los créditos será limitado, ya que, según datos de la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI), el 99,3% de los préstamos del país se encuentran en moneda nacional. Donde sí podrían presentarse mayores dificultades es en contratos de alquiler o anticrético pactados en dólares.

Las empresas también deberán adaptarse al nuevo contexto económico. Para quienes dependen de insumos importados, el cambio implica mayores costos; sin embargo, Bedregal destaca que la reducción del gravamen arancelario anunciada por el Gobierno representa un alivio parcial para evitar que ese incremento se traslade completamente al consumidor final.

Desde la perspectiva productiva, el especialista considera que uno de los principales beneficios del nuevo sistema cambiario es brindar mayor previsibilidad a quienes exportan bienes y servicios. Al contar con un tipo de cambio definido, las empresas pueden planificar mejor sus inversiones, estimar costos y tomar decisiones con mayor información, fortaleciendo así su competitividad en los mercados internacionales.

No obstante, aclara que el ajuste cambiario, por sí solo, no resolverá la escasez de dólares. «La moneda extranjera sigue siendo escasa porque no se han generado suficientes recursos desde las exportaciones», señala. En ese sentido, explica que la disponibilidad de divisas dependerá de la capacidad del país para fortalecer su sector exportador y mejorar el ingreso de dólares a la economía.

Para que el nuevo sistema contribuya a una mayor estabilidad económica, Bedregal considera indispensable acompañar la política cambiaria con reformas más amplias. «La política cambiaria no se administra con un decreto. Se administra a partir de instituciones», afirma. A ello se suma la necesidad de fortalecer la independencia del Banco Central y avanzar en ajustes fiscales, monetarios y del sector real que consoliden la estabilidad macroeconómica.

Este contexto representa también una oportunidad de aprendizaje para los futuros economistas. Bajo el modelo educativo Aprender Haciendo, los estudiantes de Ingeniería Económica Financiera de Unifranz analizan fenómenos reales como la transición hacia el nuevo sistema cambiario para comprender variables como el tipo de cambio, la inflación, el riesgo financiero y la toma de decisiones.

El modelo “Aprender Haciendo” de Unifranz es una metodología educativa centrada en la experiencia práctica y la resolución de problemas reales. Además, conecta a los estudiantes directamente con el mundo profesional desde el inicio de sus carreras. Así, los estudiantes desarrollan habilidades clave y aumentan su empleabilidad, mediante proyectos, simulaciones y vinculación con empresas, para preparar profesionales más seguros y capaces de generar un impacto en la sociedad.

A través del aprendizaje basado en retos, problemas y proyectos, los estudiantes desarrollan soluciones sustentadas en datos y fortalecen las competencias necesarias para responder a los desafíos de una economía en constante transformación.

«Estamos en un momento de inflexión muy importante en la economía. Ahora, la oportunidad que tenemos en la carrera es mucho más alta porque los estudiantes pueden modelar situaciones reales a partir de asignaturas como Política Económica, Macroeconomía, Finanzas Internacionales y Gestión de Riesgos. Tenemos una orquesta con diferentes instrumentos —monetarios, fiscales, cambiarios y de comercio internacional— que permite entender estos fenómenos en tiempo real mediante el aprendizaje basado en retos, problemas y proyectos», destaca.

En criterio del académico, anteriormente la economía era “administrada artificialmente”; pero ahora, “ estos cambios permiten que los estudiantes modelicen variables reales y comprendan mejor el comportamiento de la economía».