Modelos ONU en Bolivia: cómo los jóvenes desarrollan liderazgo, argumentación y escucha

En Bolivia, hay jóvenes que aprendieron a hablar frente a un auditorio lleno, a negociar con quien piensa distinto y a dirigir un equipo que organiza un evento para cientos de estudiantes. No lo hicieron en una clase de liderazgo sino en un Modelo de Naciones Unidas (MUN), simulaciones académicas que recrean debates y negociaciones de la ONU.
“Los modelos permiten a la juventud forjar liderazgo, además de poder expresar sus ideas y aprender que hay formas de resolver conflictos de manera pacífica pese a las diferencias», explica Marisol Murillo, oficial de información del Centro de Información de las Naciones Unidas (CINU) en Bolivia.
La dimensión del movimiento en Bolivia es significativa. Naciones Unidas en el país informó que en 2024 se realizaron 62 Modelos ONU en ocho departamentos, con más de 22.000 participantes. Para la gestión 2025, el portal de publicaciones de ONU Bolivia reporta 94 modelos avalados y apoyados por el Centro de Información de las Naciones Unidas (CINU).
¿Qué es un Modelo de Naciones Unidas y cómo funciona?
Un Modelo de Naciones Unidas, o MUN por sus siglas en inglés, es una simulación de los debates y negociaciones de la ONU dirigida a estudiantes de secundaria y de universidad. Tradicionalmente son organizados por los propios jóvenes con el consejo de docentes y el respaldo de su institución, según las orientaciones que publica el sistema de la ONU en Perú.
Para Oscar Sandoval, voluntario del CINU que participa activamente como delegado en distintos MUN, decir que es una simulación académica se queda corto, porque un modelo «es una experiencia social que va muchísimo más allá de simplemente un debate».
En estas simulaciones cada estudiante recibe un país al azar y tiene que estudiarlo a fondo. Asimismo, deben conocer la posición del país frente a los temas en debate y desenvolverse mediante diálogo, negociación y reglas de procedimiento. El objetivo no es defender la opinión personal del estudiante, sino comprender y argumentar la postura del Estado asignado.
“No es la posición personal del estudiante, sino la posición del país. Es una manera de aprender sobre otros países y sus posiciones respecto de temas globales”, afirmó Murillo.
Isabel Villarroel, directora de la carrera de Derecho de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), explica que ese ejercicio exige separar las convicciones personales del rol diplomático y trabajar con información suficiente para sostener una posición.
“Si en el sorteo le toca Afganistán a un estudiante que quizá no comparte las posturas de ese sistema jurídico, igual tiene que ponerse en ese papel y cumplir y dar su posicionamiento y defensa conforme lo que el país así establece. Esa es la diplomacia de los profesionales, un buen manejo de la información y el buen manejo ético de la postura que vas a desarrollar sin implicarte en el proceso», resume la directora.
¿Qué habilidades desarrolla el participar en un MUN?
Naciones Unidas en Bolivia identifica entre los aprendizajes de los MUN la persuasión, la negociación, la redacción y la expresión oral, dentro de un entorno de tolerancia y respeto por la diversidad. La guía oficial de Naciones Unidas también destaca la investigación, la escritura, la comunicación pública y la capacidad de comprender asuntos desde la perspectiva de otros actores.
Para Villarroel, debatir no significa entrar en controversia, sino presentar ideas sustentadas por investigación y conocimiento. En la práctica, los estudiantes deben contrastar información, anticipar objeciones y defender una postura coherente.
“El debatir no implica entrar en controversia, el debatir implica el poder manifestar tus ideas de forma coordinada con un trabajo por debajo de investigación, de conocimiento. Antes de contestar una pregunta tienes que escuchar la pregunta”, sostiene Villarroel.
Responder bien exige comprender primero la pregunta y la posición de la otra parte. Esa capacidad es relevante tanto en el debate como en situaciones profesionales donde una decisión depende de interpretar argumentos, intereses y evidencias.
Los delegados deben buscar acuerdos con personas que representan intereses diferentes. La directora de Derecho relaciona ese aprendizaje con situaciones profesionales como contratos, trámites prejudiciales o procesos donde se negocia con pruebas, fundamentos y bases reales.
UNESCO sitúa el pensamiento crítico, la comprensión de otras perspectivas, la resolución constructiva de conflictos, la colaboración y la empatía entre las capacidades asociadas a la educación para la ciudadanía mundial.
Liderar un MUN: aprender a organizar, delegar y decidir
Marlene Pucho Alejo, estudiante de cuarto semestre de Derecho, fue secretaria general del UNIMUN 2026 en Unifranz El Alto. Al principio quería aprender y participar; después descubrió el trabajo que existe detrás de un modelo: planificación, coordinación, investigación, comunicación y responsabilidad sobre la experiencia de otros estudiantes.
“Significó pasar de ser solamente una participante a asumir realmente la responsabilidad de ayudar a construir el espacio en el que otros estudiantes también iban a participar”, relata Marlene.
Para ella, el cambio también fue personal, dejó de preguntarse si sería capaz y empezó a preguntarse qué podía aportar. En el proceso entendió que liderar no significa tener todas las respuestas, sino confiar en el equipo, delegar y sostener la comunicación cuando surgen problemas.
¿Por qué un Modelo ONU también es un ejercicio de ciudadanía?
Representar un país obliga a escuchar posiciones distintas, investigar problemas públicos y buscar acuerdos dentro de reglas compartidas. Para Marlene, esa dinámica permite experimentar la participación más allá del voto.
“Debatir en un Unimun es una forma práctica, se podría decir, de entender lo que es la democracia: no solamente votar, sino también participar, escuchar diferentes opiniones, dialogar y asumir sus propias responsabilidades”, sostiene Marlene.
UNESCO plantea que la educación para la ciudadanía mundial busca desarrollar conocimientos, habilidades, valores y actitudes que permitan contribuir a sociedades más inclusivas, justas y pacíficas. Entre esas capacidades aparecen el pensamiento crítico, la empatía, el respeto por la diversidad, la negociación y la resolución constructiva de conflictos.
Sandoval añade que investigar un país también expone a los participantes a conflictos y problemáticas que no siempre aparecen en su consumo cotidiano de noticias. Ese proceso amplía la mirada sobre asuntos locales y globales y convierte la investigación previa en una parte central del aprendizaje.
La comunidad MUNer en Bolivia
Murillo cuenta que el CINU tiene la tarea de coordinar las comunicaciones de la ONU en el país y que, en el caso de los modelos, su trabajo es registrar y acompañar estas simulaciones académicas en colegios y universidades de toda Bolivia.
Para ella hay algo muy especial en el país. “Hay una tradición muy linda de una comunidad MUNer, con jóvenes que desde muy chicos han ido trabajando su liderazgo y su mirada global”.
Según la oficial, estas habilidades complementan mucho la currícula escolar, y además las y los estudiantes van aprendiendo los principios de la diplomacia, «de hablar con respeto, de mirar y escuchar la diferencia» y de llegar a acuerdos pese a esas diferencias. Tampoco es cosa solo de estudiantes, porque para Murillo los modelos son una herramienta de aprendizaje también para asesores y autoridades, «un juego académico de diplomacia, de respeto, de diálogo».
UNIMUN y FRANZMUN: experiencias de Modelos ONU en Unifranz
Unifranz ha desarrollado Modelos ONU en distintas sedes. En El Alto, UNIMUN ha reunido a estudiantes de secundaria y universidad para debatir problemáticas globales bajo roles diplomáticos; en Santa Cruz, FRANZMUN ha convocado a jóvenes de colegios y universidades alrededor de negociación, debate y resolución de conflictos. La universidad documenta ediciones previas de ambas experiencias en sus canales institucionales.
Para Villarroel, estas actividades se conectan con una formación jurídica basada en práctica, investigación y argumentación. La experiencia también permite que estudiantes de otras carreras entrenen habilidades transferibles a contextos profesionales diversos.
Cómo sumarse o participar en un Modelo de Naciones Unidas
Para organizar un MUN con aval hay que llenar un formulario de registro que, según la página oficial Modelos ONU Bolivia, debe enviarse al menos un mes antes de la fecha del modelo y acompañarse de una carta oficial dirigida al CINU, con membrete y firma de la autoridad de la institución organizadora.
Ahí se piden datos como el nombre y la edición del modelo, si será interno, departamental, nacional o internacional, si será virtual o presencial, las fechas, el número estimado de participantes, el costo de inscripción, las becas previstas y los contactos del asesor y del secretario general. El CINU responde por correo electrónico hasta 15 días después, indicando si el MUN fue aprobado, si falta información o si tiene alguna observación.
Sandoval afirma que en él «no se pide ningún requisito extraordinario», aunque avisa que este año el formulario estuvo abierto solo hasta el 31 de mayo y que, si una institución está interesada, se puede gestionar una apertura excepcional.
Y no hace falta soñar con trabajar en la ONU o tener habilidades extraordinarias para animarse a participar en un Modelo, porque como aclara Oscar, «hacer un cambio en el mundo no necesariamente se traduce a trabajar en Naciones Unidas».
Los colegios y universidades que quieran más información pueden escribir a modelosonubolivia@gmail.com, llamar al (+591) 72116110 o seguir la cuenta de Instagram @modelosonubol. Marisol Murillo cierra la invitación pensando en ciudadanas y ciudadanos «capaces de dialogar y llegar a acuerdos», con cuatro palabras que suenan a promesa, «súmense a la aventura».