Microcredenciales ofrecen soluciones formativas ágiles ante los cambios del mercado laboral

Las microcredenciales se consolidan como una alternativa flexible para actualizar conocimientos y responder a los cambios del mercado laboral. Su aporte a la formación profesional está en permitir que las personas desarrollen competencias del futuro que puedan aplicar y fortalecer a lo largo de su trayectoria laboral.
Karmele Pérez, directora de Formación Continua en la Facultad de Educación y Ciencias de la Educación de la Universidad de Mondragón, y speaker del Foro Internacional de Innovación Educativa (FIIE 2026) de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz) plantea que este reto requiere una mirada más amplia.
“La cuestión no es que las universidades ofrezcan microcredenciales o que en un momento dado a las empresas les guste o no les guste. La cuestión es que las microcredenciales tiene que ser una solución sistémica de alguna forma, que atienda a las necesidades reales que hay en la sociedad en cada país”, explica la académica.
La inteligencia artificial, la automatización, la transición hacia modelos sostenibles, el envejecimiento de la población y las nuevas formas de trabajo han modificado las tareas y perfiles profesionales. Por ese motivo, el desafío es que las universidades y empresas trabajen juntas para identificar no solo las competencias que hoy demanda el mercado, sino también aquellas que serán necesarias en los próximos años.
Microcredenciales conectan con necesidades futuras
La relación entre instituciones educativas y empresas ayuda a anticipar los cambios del empleo. Mientras las organizaciones conocen de cerca las necesidades productivas, la academia aporta con investigación, conocimiento y una visión de largo plazo.
Esta colaboración permite diseñar programas que respondan a problemas concretos sin reducir la formación a una herramienta para ocupar puestos específicos.
Las microcredenciales son certificaciones digitales que validan el dominio de una competencia, habilidad o conocimiento específico. No sustituyen a un título universitario o técnico tradicional, sino que funcionan como un complemento flexible y rápido para actualizar el perfil profesional
Pérez considera fundamental esta conexión: “para que puedan mantenerse en el tiempo (las microcredenciales) tienen que adecuarse a las necesidades del momento, pero también tienen que ser codiseñadas, tienen que estar aliadas con el entorno, con las empresas, con las organizaciones, con las necesidades reales que van surgiendo, o que van cambiando”, destaca Pérez.
El objetivo es que una persona no quede preparada únicamente para una función, sino que pueda trasladar lo aprendido a otros puestos, sectores y desafíos a medida que cambia su trayectoria laboral.
Combinación de habilidades técnicas y humanas
Esta rapidez, es una de las principales ventajas de las microcredenciales. Pero esa agilidad debe acompañarse de una formación que mantenga su utilidad.
Por eso, junto con habilidades técnicas, cobran importancia competencias como resolución de problemas, comunicación, liderazgo, creatividad, pensamiento crítico, ética y capacidad de aprendizaje continuo, de modo que una persona pueda sumar conocimientos y competencias durante distintas etapas de su vida profesional. Esto permite que el aprendizaje deje de estar concentrado únicamente en la etapa universitaria y se convierta en un proceso permanente.
“Me parecen una solución interesante para para responder de una forma un poco más ágil, más rápida a las necesidades del mercado laboral. Han nacido para eso, para certificar pequeños aprendizajes y para acreditar esos aprendizajes”, enfatiza Pérez.
La formación continua se prepara para trabajos
Para que las microcredenciales no pierdan vigencia, su diseño necesita revisarse periódicamente a partir de información sobre empleo, transformación tecnológica y resultados de quienes las cursan.
La inteligencia artificial es un ejemplo de esta transformación. Algunas tareas están siendo automatizadas, mientras aparecen nuevas funciones relacionadas con el uso, supervisión y aplicación de tecnologías.
Lo mismo ocurre con la transición hacia modelos sostenibles y con la incorporación de nuevas formas de trabajo. En este escenario, aprender una herramienta es útil, y aprender a adaptarse resulta todavía más importante.
Así, las microcredenciales se consolidan como una alternativa para actualizar conocimientos, fortalecer competencias y sostener la empleabilidad frente a los cambios del mercado laboral. Su valor está en preparar a las personas no solo para las oportunidades de hoy, sino también para asumir con solvencia los desafíos profesionales que surjan.
Fuente: Karmele Pérez, ejerce como Directora de Formación Continua en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de Mondragón (HUHEZI), además fue speaker internacional en el Foro Internacional de Innovación Educativa (FIIE 2026) de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz)