Mercado laboral y universidad: por qué la formación profesional debe adaptarse a nuevas competencias

Mercado laboral y universidad: por qué la formación profesional debe adaptarse a nuevas competencias

El mercado laboral cambia con rapidez y las universidades enfrentan el reto de preparar profesionales capaces de insertarse, adaptarse y progresar en contextos donde las tecnologías, los modelos de negocio y las competencias demandadas evolucionan constantemente. Hoy, la empleabilidad no depende únicamente de obtener un título, sino también de desarrollar capacidades aplicables, experiencia práctica y una disposición permanente para aprender.

El Future of Jobs Report 2025 del World Economic Forum estima que el 39% de las competencias centrales de los trabajadores cambiará o quedará desactualizado entre 2025 y 2030. Entre las capacidades que mantienen o aumentan su relevancia aparecen el pensamiento analítico, la resiliencia, la creatividad, la alfabetización tecnológica y el aprendizaje permanente.

“La empleabilidad se ha convertido en algo relevante e importante en el momento en el que asumimos la responsabilidad de formar a los profesionales del futuro”, sostiene Verónica Ágreda, presidenta de la Asociación Nacional de Universidades Privadas (ANUP) y rectora nacional de Unifranz.

¿Por qué el mercado laboral obliga a transformar la formación universitaria?

La relación entre educación superior y empleo ya no puede medirse únicamente por la obtención de un título. También importa cuánto tarda una persona en insertarse laboralmente, si accede a un empleo relacionado con su formación, qué competencias logra aplicar y cómo evoluciona posteriormente en su trayectoria.

UNESCO IESALC ha advertido que la expansión del acceso a la educación superior no garantiza por sí sola una transición satisfactoria hacia el empleo. La institución señala que las universidades deben avanzar más allá de la instrucción académica tradicional y fortalecer intervenciones que ayuden a cerrar la brecha entre graduación e inserción profesional.

Esto convierte a la empleabilidad en una responsabilidad que comienza antes de la graduación. La formación necesita acercar a los estudiantes a problemas reales, organizaciones, proyectos, entornos productivos y experiencias en las que puedan demostrar qué saben hacer.

Aprender haciendo conecta la teoría con el trabajo

La experiencia práctica permite que los estudiantes enfrenten situaciones similares a las que encontrarán en su profesión. Proyectos integradores, prácticas, investigación aplicada, ferias, sociedades científicas, emprendimientos y desafíos con organizaciones pueden transformar conocimientos teóricos en competencias observables.

“Aprender haciendo es esencial, porque permite que los estudiantes desarrollen competencias reales. Esto les permite graduarse con una mentalidad resolutiva, habilidades técnicas consolidadas y, sobre todo, con experiencias que los preparan para integrarse con éxito al mundo laboral”, afirma Erick Gustavo Montaño, vicerrector Académico Nacional de Unifranz.

El valor de estas experiencias no está únicamente en acumular actividades. Está en permitir que el estudiante aprenda a resolver problemas, trabajar con otros, comunicar resultados, tomar decisiones y adaptar conocimientos a situaciones que no siempre tienen una respuesta predeterminada.

¿Qué competencias serán más importantes hacia 2030?

El World Economic Forum señala que las habilidades tecnológicas crecen con rapidez, especialmente inteligencia artificial, big data, redes, ciberseguridad y alfabetización tecnológica. Al mismo tiempo, capacidades humanas como pensamiento creativo, resiliencia, flexibilidad, liderazgo, curiosidad y aprendizaje permanente continúan ganando importancia.

Esta combinación muestra que la transformación profesional no consiste en reemplazar habilidades humanas por tecnología. El desafío está en integrar conocimiento técnico, herramientas digitales y capacidades de análisis, comunicación y adaptación.

Para las universidades, esto implica revisar contenidos, metodologías y experiencias de aprendizaje de manera continua. Un plan de estudios puede perder pertinencia si no incorpora los cambios del entorno productivo y profesional.

La empleabilidad también depende de la conexión con empresas y organizaciones

Conocer las necesidades reales del mercado laboral requiere relación con empresas, instituciones públicas, organizaciones sociales y otros actores del entorno. Esta interacción permite identificar competencias emergentes, nuevas funciones profesionales y brechas entre lo que se enseña y lo que posteriormente se necesita aplicar.

Además, la colaboración puede traducirse en prácticas preprofesionales, proyectos conjuntos, mentorías, retos empresariales y espacios de orientación laboral. Estas experiencias permiten que los estudiantes conozcan dinámicas profesionales antes de ingresar plenamente al mercado.

La inserción laboral no termina con conseguir el primer empleo

Reinaldo Cifuentes, coordinador general de la Red de Administradores de Universidades Iberoamericanas (RAUI América), plantea que la empleabilidad debe observarse también desde la progresión profesional: no solo cuándo una persona consigue empleo, sino cómo avanza, qué responsabilidades asume y qué beneficios obtiene de esa inserción.

Esta perspectiva amplía el concepto de empleabilidad. Una trayectoria profesional sostenible requiere actualizar conocimientos, asumir nuevos retos, cambiar de funciones cuando sea necesario y responder a transformaciones tecnológicas y organizacionales.

Cada experiencia universitaria puede convertirse en capital profesional

“Cuando un estudiante aprende haciendo, realiza prácticas, se enrola en situaciones diferentes, cuando en la universidad ha pertenecido a diferentes grupos, sociedades científicas, o ha participado en diferentes ferias, está generando experiencia”, explica Pablo Ardaya, experto en Gestión del Talento Humano por Competencias y director nacional de Capital Humano de Unifranz.

Una práctica, una investigación, una competencia, un voluntariado o un proyecto académico puede convertirse en evidencia de capacidades. Saber explicar qué problema se abordó, qué decisiones se tomaron y qué resultado se consiguió ayuda a transformar una actividad universitaria en experiencia profesional demostrable.

Este enfoque cobra especial importancia en un mercado que presta cada vez más atención a las habilidades. El World Economic Forum destaca el crecimiento de modelos de contratación basados en competencias, donde las organizaciones observan con mayor detalle lo que una persona puede hacer y cómo puede adaptarse a roles emergentes.

Las universidades también deben acompañar el aprendizaje después de la graduación

La velocidad de cambio del mercado hace que la formación no pueda terminar con el título. Upskilling, reskilling, educación continua y microcredenciales adquieren valor para profesionales que necesitan actualizarse, cambiar de área o incorporar nuevas herramientas.

El Future of Jobs Report 2025 estima que, en un escenario hipotético de 100 trabajadores, 59 necesitarían formación hacia 2030. Esta cifra refleja la magnitud del desafío y convierte al aprendizaje permanente en una parte central de la trayectoria profesional.

¿Cuál es el reto central para la educación superior?

El desafío consiste en conectar tres momentos que históricamente se han tratado por separado: formación, inserción laboral y progresión profesional. La calidad de una universidad no debería observarse únicamente por lo que ocurre dentro del aula, sino también por su capacidad de preparar a sus estudiantes para actuar en contextos reales y continuar aprendiendo después de graduarse.

En un mercado laboral que cambia de manera constante, el título sigue siendo importante, pero ya no funciona de forma aislada. Experiencia práctica, competencias técnicas y humanas, aprendizaje permanente y capacidad de adaptación forman parte de una preparación profesional más completa.

La universidad que logra conectar estos elementos no solo forma para obtener un primer empleo: ayuda a construir trayectorias capaces de evolucionar junto con el mundo del trabajo.