Menos dinero en circulación: ¿cómo afecta a las familias bolivianas?

Menos dinero en circulación: ¿cómo afecta a las familias bolivianas?

El Banco Central de Bolivia (BCB) decidió poner un freno a la cantidad de dinero que circula en la economía. El objetivo es que la Base Monetaria no supere los Bs 134.000 millones al cierre de 2026, en el marco de una política monetaria restrictiva que busca contener la inflación y reducir las presiones sobre el mercado cambiario. Para lograrlo, el ente emisor retiró más de Bs 10.000 millones del mercado durante el primer semestre y elevó progresivamente el encaje constituido en títulos para los depósitos en moneda nacional.

Pero ¿qué significa esto para una familia que no sigue diariamente las noticias económicas?

Ronald Bedregal, director de la carrera de Ingeniería Económica de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), explica que se trata, en términos sencillos, de un “freno monetario”. Retirar liquidez significa que habrá menos bolivianos disponibles en la economía. Al mismo tiempo, el aumento del encaje obliga a las entidades financieras a mantener una mayor proporción de sus depósitos como reserva, reduciendo el dinero que pueden utilizar para otorgar nuevos créditos.

Hay una precisión importante: el encaje en efectivo se mantiene en 8,5%. Lo que aumentó es el encaje constituido en títulos para los depósitos en moneda nacional, que pasó del 3% al 5% desde el 3 de agosto; subirá al 6,5% el 17 de agosto y llegará al 7,5% el 14 de septiembre.

¿Por qué se aplica esta medida? Bedregal señala que durante los últimos años la cantidad de dinero creció en un contexto marcado por escasez de divisas, desequilibrios fiscales y problemas de oferta. Cuando el dinero aumenta más rápido que la producción de bienes y servicios, más bolivianos compiten por una cantidad limitada de productos y dólares. Esto puede generar presión sobre los precios y el tipo de cambio.

Menos dinero en circulación

La Base Monetaria, de hecho, pasó de Bs 73.000 millones en 2020 a Bs 132.000 millones en 2025, un incremento de 80,8%.

Para las familias, el posible beneficio está en el bolsillo, aunque no necesariamente de manera inmediata. Si existe menos presión monetaria, la inflación podría moderarse y los ahorros perderían valor más lentamente. Bedregal plantea un ejemplo sencillo: una familia que tiene Bs 10.000 conserva la misma cantidad nominal, pero si los precios suben rápidamente, ese dinero permite comprar cada vez menos. Una inflación menor ayudaría a preservar su poder adquisitivo.

Sin embargo, el efecto también puede sentirse del otro lado: conseguir un préstamo podría ser más difícil, más selectivo o más caro. Esto importa para quienes necesitan financiar una vivienda, un vehículo, un emprendimiento, estudios o gastos familiares. Menor liquidez significa que los bancos disponen de menos recursos para prestar.

En analista económico Fernando Romero coincide en que la contracción monetaria puede reducir la presión inflacionaria y la demanda de dólares, pero advierte sobre su costo en el corto plazo: habrá menor disponibilidad de fondos prestables, posibles tasas de interés más elevadas y una menor demanda agregada. En otras palabras, las familias y empresas podrían gastar e invertir menos, reduciendo el ritmo de crecimiento económico.

Esto no significa que los precios vayan a bajar automáticamente. Bedregal advierte que una política monetaria no produce alimentos, no resuelve la escasez de combustibles ni elimina problemas de transporte, bloqueos o falta de divisas. Por ello, controlar la cantidad de dinero puede ayudar a moderar la inflación, pero necesita ser acompañado por medidas productivas, fiscales y cambiarias.

Encontrar un equilibrio

El desafío, por tanto, es encontrar un equilibrio: contener la inflación sin frenar excesivamente el crédito y la actividad económica. Para el ciudadano, comprender estos cambios forma parte de una verdadera educación innovadora y de una formación profesional capaz de explicar cómo las decisiones económicas terminan impactando en el presupuesto familiar.

En términos simples, se busca que haya menos presión de dinero sobre una economía que enfrenta limitaciones de producción y divisas. El beneficio esperado es mayor estabilidad de precios y del poder adquisitivo; el costo potencial, un crédito más escaso y caro y un menor dinamismo económico.

La efectividad de la medida dependerá, según los especialistas, de que sea acompañada por acciones que aumenten la producción, mejoren la disponibilidad de divisas y fortalezcan las cuentas fiscales. Para las familias bolivianas, el resultado se traducirá en una pregunta concreta: cuánto podrán comprar con sus ingresos y qué tan fácil será acceder a financiamiento durante los próximos meses.