Más que pasar la pelota: el pádel enseña a competir, comunicarse y trabajar en equipo

Jóvenes disputan un partido de pádel en una anterior versión de la Copa Unifranz.

El pádel se ha convertido en una de las disciplinas deportivas de mayor crecimiento. Su atractivo no está solo en la velocidad del juego o en la emoción de cada punto, sino en su capacidad para reunir a las personas, formar parejas competitivas y fortalecer habilidades como la comunicación, la estrategia y el trabajo en equipo.

Con el objetivo de fomentar hábitos saludables, el compañerismo y el desarrollo integral de los jóvenes, la Universidad Franz Tamayo (Unifranz) organiza por cuarta vez consecutiva el Torneo Intercolegial de Pádel Copa Unifranz, una iniciativa que se ha consolidado como una de las principales plataformas de promoción de este deporte entre estudiantes de secundaria.

“El pádel es un deporte muy popular entre los estudiantes porque ayuda a adquirir destrezas valiosas para la vida, como el cumplimiento de objetivos, la rivalidad sana, el compañerismo y el cumplimiento del deber. Con estos torneos queremos fomentar los valores que enseña el deporte en la educación de los jóvenes”, destaca Ismael Montes, director del torneo y director nacional de Marketing y Comunicación de Unifranz.

Para Eduardo Toro, impulsor de esta disciplina y gerente del complejo Zona Pádel, una de las claves del éxito de este deporte está en que es fácil de empezar. “El pádel es una fusión entre el ráquet y el tenis. Creo que ahí radica una parte del atractivo y por qué tanta gente, sobre todo en Bolivia, ha decidido unirse al pádel”, explica.

El pádel es un deporte de raqueta que se juega en parejas dentro de una pista cerrada de 20 metros de largo por 10 de ancho. Combina elementos del tenis y el ráquet, pero incorpora un ingrediente distintivo: las paredes forman parte del juego y permiten que la pelota rebote para prolongar los intercambios.

A diferencia del tenis, las palas no tienen cuerdas y las pelotas poseen una presión menor, lo que favorece puntos más largos y estratégicos. La combinación entre técnica, táctica y diversión ha convertido al pádel en una de las disciplinas deportivas con mayor crecimiento internacional.

En comparación con otros deportes de raqueta, el pádel tiene una barrera de ingreso baja. Toro señala que incluso personas que nunca jugaron tenis, ráquet o paleta pueden comenzar a practicarlo, pasarla bien y alcanzar un nivel competitivo inicial sin necesidad de haber entrenado desde niños o haber tomado clases previamente.

Sin embargo, el verdadero diferencial está en su componente social. “Existe un factor muy importante que no existe en otros deportes: el factor social. El hecho de que el pádel se juegue en parejas es otra de las claves de este deporte, ya que siempre tienes que jugar con cuatro personas y dependen del rendimiento conjunto que pueda dar la pareja”, sostiene.

Este aspecto ha permitido que el pádel atraiga a un público amplio. En las canchas se pueden encontrar jugadores desde los ocho años hasta adultos de 60 o 65 años. No obstante, existe una mayor concentración de jóvenes entre los 15 y 35 años, muchos de ellos con experiencia previa en otros deportes o interesados en iniciar desde cero.

Toro recuerda que, aunque muchas personas creen que el pádel es una disciplina nueva, fue creado en 1969 y tuvo un desarrollo importante en países como Argentina y España desde la década de los 80. En La Paz, su crecimiento reciente comenzó hace aproximadamente dos o tres años con la apertura de clubes abiertos al público.

“Esta explosión reciente empieza con la apertura de los clubes. Zona Pádel popularizó y expandió el deporte con cuatro canchas, dos techadas, en una zona mucho más asequible, cerca de colegios”, señala. A partir de ese impulso, otros espacios deportivos de la ciudad también incorporaron canchas y se sumaron a esta ola.

El crecimiento del pádel también se refleja en la realización constante de torneos. Según Toro, actualmente en La Paz y Santa Cruz se puede encontrar una competencia cada 15 días como máximo. En ese contexto, destaca que los torneos de Zona Pádel son reconocidos por ser masivos, competitivos y por categorizar de manera detallada a los jugadores.

Pero los torneos no solo convocan por la competencia, “también son una fiesta deportiva”. “Los jugadores se encuentran con amigos, conocen nueva gente con quien jugar después y van probando nuevas parejas. Eso es lo que lo hace tan atractivo: el factor social”, remarca Toro, quien añade que todos tienen “un pequeño gen competitivo” que los motiva a mostrar sus avances.

Para el impulsor de esta disciplina, los valores del deporte son fundamentales en la vida de niños, jóvenes y adultos. Practicar una actividad física permite liberar el estrés del estudio, del trabajo o del entorno, y en el caso del pádel, esa experiencia se complementa con una dinámica que exige apoyo mutuo y comunicación constante.

“El pádel no es solamente pasar la bola por la red; es un juego sumamente táctico, donde el jugador y su pareja tienen que estar alineados en una misma estrategia”, explica Toro. Añade que, cuando una pareja se apoya, se levanta y se anima en los momentos difíciles, suele tener más posibilidades de éxito que aquella que se pelea dentro de la cancha.

Para Toro, este evento tiene un matiz especial porque cada participante representa a su colegio, recibe el apoyo de sus compañeros y forma parte de una experiencia deportiva sana, social y competitiva. 

“Cuando la gente de Unifranz se acercó a nosotros, nos encantó porque está dirigido a un target que consideramos ideal: los chicos de promo y prepromo”, señala.

El Torneo Intercolegial de Pádel Copa Unifranz se desarrolla en Santa Cruz, Cochabamba y La Paz, y busca fortalecer valores como la disciplina, el respeto, el trabajo en equipo y la sana competencia, elementos que forman parte de la experiencia educativa impulsada por la universidad.

El impulsor de esta disciplina destaca que se trata de una competencia sana, en la que cada participante tiene el orgullo de representar a su colegio. Además, afirma que en La Paz no existe otro torneo intercolegial de pádel con estas características, lo que le da un matiz especial al evento.

“Representas a todo tu colegio, vienen tus amigos a apoyarte, y eso nos encanta. Para nosotros es un torneo marcado en el calendario y uno que nos gusta mucho apoyar”, afirma Toro.