¿Las redes sociales están cambiando nuestra forma de relacionarnos?

Gabriel, estudiante de Diseño Digital y Producción Transmedia, toma su celular para realizar una tarea. Minutos después, ya pasó por videos, mensajes, publicaciones y noticias que nada tenían que ver con su objetivo inicial. Lo que comenzó como una búsqueda académica termina convirtiéndose en una larga navegación entre contenidos que consumen tiempo, atención y energía mental.
La tecnología forma parte de la vida cotidiana de millones de personas. Estudiamos, trabajamos, nos informamos y mantenemos contacto con otros a través de ella. Sin embargo, cada vez más especialistas se preguntan cómo esta hiperconectividad está influyendo en nuestra forma de pensar, aprender y relacionarnos.
“Cuando pasamos mucho tiempo realizando una misma actividad, existe una modificación en la arquitectura neuronal”, explica Norma Ramírez, neuropsicóloga mexicana que participó en NeuroPulse, evento organizado por la carrera de Psicología de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz, El Alto.
Gracias a la neuroplasticidad, el cerebro humano tiene la capacidad de adaptarse continuamente a los estímulos y hábitos que repetimos cada día. En la era digital, esa adaptación también responde a la forma en que interactuamos con las pantallas.
¿Estamos perdiendo la capacidad de conectar?
Las redes sociales transformaron la manera de comunicarnos, aprender y relacionarnos. Sin embargo, mientras la conexión digital aumenta, especialistas en neurociencia advierten que las interacciones presenciales siguen siendo fundamentales para el bienestar emocional.
“Somos seres sociales por naturaleza. La conexión que se genera al tratar con alguien físicamente establece otro tipo de dinámica en nuestro cerebro”, señala Ramírez.
La especialista explica que el problema no está en las redes sociales en sí mismas, sino en el riesgo de reemplazar los vínculos reales por relaciones exclusivamente digitales. Aunque las plataformas facilitan la comunicación, no logran reproducir completamente la riqueza emocional que existe en una conversación cara a cara, una experiencia compartida o una interacción cotidiana.
Diversas investigaciones demuestran que las relaciones sociales saludables son uno de los factores que más influyen en la felicidad y la salud mental. Por ello, mantener espacios de convivencia fuera de las pantallas continúa siendo una necesidad tan importante como aprender a utilizar la tecnología.
Tecnología sí, pero con criterio
Lejos de ser un enemigo, el entorno digital ofrece enormes oportunidades para aprender, investigar y acceder al conocimiento. El desafío está en desarrollar habilidades para utilizar estas herramientas de manera crítica y responsable.
“No podemos quedarnos como analfabetos digitales. También debemos aprender a usar la tecnología adecuadamente”, afirma la especialista.
En esa línea, la UNESCO considera que las competencias digitales forman parte de las habilidades esenciales para desenvolverse en el siglo XXI. Ya no basta con saber leer y escribir; también es necesario comprender cómo navegar en entornos digitales, identificar información confiable y utilizar la tecnología con propósito.
Formación para comprender los desafíos actuales
El impacto de las redes sociales sobre la atención, el aprendizaje y la salud mental se ha convertido en uno de los grandes temas de estudio de la Psicología contemporánea.
Por ello, espacios como NeuroPulse permiten acercar a estudiantes y profesionales a debates internacionales sobre neurociencia, bienestar emocional y comportamiento humano en la era digital.
A través de este tipo de iniciativas, Unifranz promueve una formación conectada con los desafíos actuales de la sociedad, impulsando la reflexión científica sobre fenómenos que forman parte de la vida cotidiana de millones de personas. De la mano de expertos internacionales, este tipo de eventos fortalecen la formación profesional de los futuros psicólogos con una mirada global.