Las empresas prefieren profesionales con habilidades blandas y competencias digitales

La transformación tecnológica, el avance de la inteligencia artificial y los cambios en la forma de trabajar están redefiniendo el perfil del profesional que buscan las empresas. Hoy ya no basta con tener un título universitario o dominar conocimientos técnicos. El mercado laboral demanda personas capaces de aprender de manera permanente, comunicarse con claridad, resolver problemas y adaptarse con rapidez a nuevos desafíos.
Ronald Bedregal, coordinador del Observatorio Nacional del Trabajo (ONT) y director de la carrera de Ingeniería Económica de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), explica que esta realidad se refleja en las investigaciones realizadas por el observatorio.
“Tenemos varios estudios, y estamos hablando de habilidades blandas que se han manifestado en los diferentes estudios que se han hecho en el Observatorio Nacional del Trabajo, desde el punto de vista del trabajo, las habilidades blandas como la comunicación efectiva, la conformación de equipos, el análisis crítico, son habilidades que hacen al nuevo profesional”, explica el académico.
Más allá de las competencias técnicas, las empresas valoran cada vez más las habilidades blandas. Saber comunicarse, colaborar con otras personas, analizar situaciones complejas y resolver problemas son capacidades que impactan directamente en el desempeño de cualquier organización.
Estas competencias permiten construir equipos más eficientes, mejorar la toma de decisiones y responder con mayor rapidez a los cambios del entorno.
Aprendizaje continuo impulsa el crecimiento profesional
Asimismo, desde los sectores de empresa e industria, necesitan profesionales que combinen habilidades digitales con competencias humanas, aquellas que ninguna tecnología puede reemplazar por completo: el pensamiento crítico, la creatividad, el liderazgo y la capacidad de trabajar en equipo.
Alejandra Alcázar, gerente de Desarrollo Empresarial de la Cámara Nacional de Comercio de Bolivia (CNC), sostiene que la disposición para seguir aprendiendo es uno de los atributos más importantes del talento actual.
“Creo que el talento más necesario ahora en todas las empresas, a nivel mundial, es aquel talento que no tiene miedo a seguir aprendiendo”, afirma.
La ejecutiva explica que el acelerado desarrollo tecnológico obliga a los profesionales a mantenerse actualizados durante su vida laboral.
“Estamos en una época de inteligencia artificial, de muchos avances tecnológicos y todo profesional, más allá de que cumpla su ciclo en la academia y termine de estudiar, pues no tiene que tener miedo a seguir aprendiendo. Creo que es una habilidad que se debería convertir en innata para que podamos crecer tanto en lo profesional como en el empresariado”, sostiene.
Esta visión coincide con las tendencias internacionales del mercado laboral, que destacan el aprendizaje continuo como una ventaja competitiva frente a la automatización y los constantes cambios en los modelos de negocio.
Adaptabilidad marca el perfil del profesional del futuro
El mercado laboral también exige iniciativa, responsabilidad, gestión del tiempo y capacidad para adaptarse a escenarios cambiantes. La alfabetización digital ya dejó de ser un valor ahora es una condición básica en los sectores productivos. Conocer herramientas tecnológicas, interpretar datos y comprender el funcionamiento de la inteligencia artificial son habilidades que complementan el perfil profesional.
Bedregal destaca que los estudios del ONT muestran con claridad cuáles son las expectativas de los empleadores. En ese contexto, las empresas buscan perfiles híbridos: profesionales con sólidos conocimientos técnicos, pero también con pensamiento crítico, creatividad, resiliencia y disposición para aprender durante toda su carrera.
La combinación de estas competencias no solo mejora las oportunidades de conseguir empleo, sino que también permite asumir nuevos retos, liderar procesos de innovación y aportar mayor valor a las organizaciones. La capacidad de aprender, colaborar y adaptarse es el principal diferencial para construir una carrera profesional sostenible.