Las cholitas escaladoras enseñan a mirar el turismo desde la identidad

Durante años, las hoy conocidas como cholitas escaladoras llegaron a las montañas bolivianas como cocineras y asistentes de los andinistas. Subían con su tradicional pollera cargando equipos y acompañando las expediciones hasta los campamentos, pero no coronaban la cumbre. En 2015, once de ellas decidieron hacerlo realidad y lograron llegar a la cumbre del Huayna Potosí, a 6.088 msnm.
Recientemente, estudiantes de Turismo y Hotelería de Unifranz El Alto conocieron de primera mano estas y otras historias en el conversatorio “Montañas que inspiran”. La actividad, organizada por el Colectivo fundador de mujeres escaladoras de Bolivia “KHUNU” y el apoyo de la universidad, permitió a los futuros profesionales descubrir cómo una pasión personal puede convertirse en una experiencia turística capaz de atraer visitantes y mostrar Bolivia al mundo.
Más que hablar de montañas, Rosse Mary Fuertes y Dora Magueño hablaron de sueños, perseverancia y orgullo por sus raíces. Sus relatos mostraron que detrás de un atractivo turístico también existe una historia que puede hacer diferente una experiencia.
Historias convertidas en un producto turístico
Rosse Mary Fuertes practica montañismo y excursionismo desde 1992. En sus recorridos ha encontrado paisajes, caminos y sitios arqueológicos que la motivan a seguir explorando Bolivia.
También conoció las dificultades de abrirse camino. Durante años, su familia no veía con buenos ojos que realizara estas actividades. Con el tiempo ganó autonomía y continuó una afición que hoy comparte con otras personas.
“Si tienen un proyecto en algún lugar, vayan, investiguen, analicen y sigan adelante. Bolivia es hermosa”, aconsejó a los estudiantes.
Dora Magueño conoce las montañas desde otro lugar. Como cocinera de alta montaña, su tarea es preparar la deliciosa sopa para que los turistas se mantengan hidratados durante las expediciones. Así encontró en ese espacio una manera de llevar su identidad a nuevos lugares.
La vestimenta de la tradicional figura de la “chola”, que en algún momento fue motivo de discriminación, hoy forma parte de la imagen con la que estas mujeres recorren las cumbres.
“No se ve mucho a mujeres con pollera escalando las montañas. A través de nosotros se han abierto muchas puertas”, contó.
Mirar lo cotidiano de otra manera
Para los estudiantes de Turismo y Hotelería de Unifranz, conocer estas experiencias también permite pensar en la creación de nuevos productos turísticos.
Una montaña, una tradición, la gastronomía, una danza o la historia de una comunidad pueden convertirse en una experiencia para los visitantes cuando existe creatividad para identificarlas, organizarlas y comunicarlas.
La trayectoria de las cholitas escaladoras es un ejemplo. Su propuesta no nació de una gran infraestructura, sino de una actividad que se convirtió en una forma de mostrar su cultura, su identidad y los paisajes de Bolivia.
Este tipo de experiencias forma parte de la preparación de los futuros profesionales del turismo en Unifranz El Alto. El contacto con protagonistas, emprendimientos y proyectos reales permite que los estudiantes conozcan distintas maneras de generar propuestas turísticas vinculadas con el territorio y las comunidades.
La historia de las cholitas escaladoras también trascendió las fronteras. En junio de 2025, la UNESCO dedicó, en París, el encuentro “Más alto que el miedo” a la historia de Lita González y las Cholitas Escaladoras, destacando su aporte al empoderamiento de las mujeres indígenas, la identidad cultural y la resiliencia.
El Sajama, el Illimani, el Parinacota y el Aconcagua, en Argentina, forman parte de las cumbres que estas mujeres han incorporado a una historia que une deporte, cultura e identidad.
Este espacio enseñó a los futuros profesionales que muchas veces un producto turístico puede estar más cerca de lo que parece. Puede nacer de una tradición, una comunidad, un paisaje o en las personas que decidieron convertir sus propios sueños en una experiencia para compartir con el mundo.