La obra artística de Elvira Espejo se convierte en una experiencia digital inmersiva con identidad andina

La artista plástica Elvira Espejo (izq) y la diseñadora gráfica Simone Oliva (der).

La obra de Elvira Espejo Ayca, artista plástica, poeta, tejedora, narradora, música, investigadora y referente del pensamiento artístico andino, encontró una nueva forma de habitar el mundo digital. Su producción artística ahora puede explorarse a través de un sitio web desarrollado por Simone Oliva, nueva profesional de la carrera de Diseño Gráfico y Producción Cross Media de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz) sede La Paz.

Esta iniciativa, que se constituyó en el proyecto de grado de Oliva, nació a partir de una investigación. En ese proceso, la joven encontró el texto La crianza mutua de las artes, una publicación de Espejo que ha viajado a nivel mundial, fue traducida a diferentes lenguas y publicada por más de 11 editoriales. Ese acercamiento permitió construir un vínculo entre la artista y la joven diseñadora.

“Algo muy interesante es que la estudiante encontró este texto y le llamó la atención. Empezó a investigar quién era Elvira y creo que eso fue muy importante para ella, encontrar a una persona tan amplia. A través de ese texto, nos hemos encontrado”, señala la artista, Elvira Espejo.

Para Espejo, la creación de una plataforma digital representa una oportunidad para visibilizar dimensiones de su trayectoria que no siempre son conocidas por el público. “Creo que es un buen inicio y ese inicio podría dar una gran posibilidad de visibilizar partes que quizás no se conocen, esa diversidad del acervo artístico de Elvira”, afirma.

Destaca que su obra no se limita a una sola disciplina, sino que reúne pintura, arte textil, música, pensamiento filosófico, producción académica y trabajo comunitario. “Visibilizar a una persona en esa diversidad va a ser muy importante, principalmente para América Latina”, añade.

Para Simone Oliva, el desarrollo del sitio web fue un proceso retador porque implicó traducir una propuesta artística andina al lenguaje digital sin perder su esencia cultural. “La página intenta fusionar el arte y la filosofía indígena boliviana de Elvira Espejo Ayca con una de las metodologías más recientes, como el diseño web UX/UI”, explica.

La profesional indica que el objetivo fue lograr una experiencia completa, inmersiva, responsiva y adaptable a diferentes dispositivos. Para ello, aplicó storytelling, fotografía, video, curación de contenidos, diagramación, diseño UX/UI, herramientas como Illustrator y Photoshop, además de recursos en 3D desarrollados en Blender.

Uno de los principales desafíos fue integrar en una sola plataforma las distintas facetas de la artista. “Tomamos en cuenta todas sus especialidades. Ella es multidisciplinaria: hace arte textil, pinturas, tiene libros, poesías, artículos, ponencias magistrales y también hizo música”, explica Oliva.

El proyecto también incorpora una mirada de diseño social y culturalmente responsable, a partir de un proceso de codiseño con la artista. “El principal desafío fue la adaptabilidad, porque debíamos integrar sus contenidos multidisciplinarios a la web mediante contenido multimedia. Utilizamos incluso 3D para representar la filosofía del textil tridimensional”, añade.

Esta experiencia refleja el modelo práctico de Unifranz y el enfoque de Aprender Haciendo, ya que permitió que la desarrolladora del proyecto trabaje con una artista real, escuche sus necesidades, justifique decisiones de diseño y realice ajustes durante el proceso. 

“Trabajar con un usuario frente a frente fue sumamente enriquecedor, porque aprendes a comunicar tus ideas, estructurar una presentación y explicar el desarrollo del proyecto al cliente”, señala.

Oliva afirma que el Aprender Haciendo, metodología de Unifranz, fue una de las bases para encarar el desafío. “Complementar los conocimientos teóricos proporcionados por la universidad y desarrollar una metodología de diseño aplicado sirvió para llevarlos a la realidad. Yo diría que el modelo práctico es la base, porque el diseño web se sustenta en entender al usuario y empatizar, y eso no se logra si no es a partir de la práctica”, sostiene.

Al concluir el proyecto, la respuesta de la artista fue positiva. “Desde el primer vistazo me dijo: ‘esto es algo diferente y es lo que estaba buscando’. Le gustó que haya utilizado lo práctico y visual del diseño gráfico, y que lo haya unido con un elemento tan conceptual como la filosofía indígena”, recuerda Oliva.

Espejo destacó la capacidad de la joven desarrolladora para acercarse a su obra desde una mirada amplia y profunda. En ese sentido, recomendó a los jóvenes diseñadores no quedarse solo en la imagen o en la persona, sino buscar una comprensión más integral de cada proyecto. 

“Muchas veces el estudiante o los futuros profesionales se limitan a la persona, pero en este caso ampliar más allá de la lectura visual ha sido comprender la filosofía, y eso me parece muy particular”.

Para la directora de la carrera, Iyorbanka Cuiza, “es fundamental que los estudiantes desarrollen propuestas que vayan más allá de lo estético y lo visual”. “A través del diseño también se puede investigar, interpretar y comunicar la riqueza cultural de nuestro entorno, convirtiéndo el diseño gráfico en una herramienta para preservar y difundir la identidad cultural”, asegura.

La académica considera que, en una sociedad cada vez más globalizada, preservar y visibilizar el patrimonio cultural a través del diseño no solo enriquece la formación académica, sino que también contribuye a proyectar la diversidad cultural.

Destaca que, en la formación académica, más allá de dominar determinados softwares, se promueve “una metodología de trabajo basada en la investigación, la creatividad, el pensamiento crítico y la resolución de problemas reales. Esto les permite abordar proyectos multidisciplinarios en los que combinan conocimientos técnicos con una visión centrada en el usuario y el contexto”.

Esta experiencia es un reflejo del modelo educativo de Unifranz y su enfoque en el Aprender Haciendo, a través del cual los estudiantes enfrentan desafíos reales desde el inicio de su formación.

“Más allá del desarrollo técnico, Simone puso en práctica competencias esenciales como la comunicación con el cliente, la investigación, la argumentación de sus decisiones de diseño, la recepción de retroalimentación y la capacidad de adaptar la propuesta durante el proceso”, concluye la académica.