La nueva generación de médicos de Unifranz se pone la bata blanca por primera vez y se lanza a salvar vidas

La nueva generación de médicos de Unifranz se pone la bata blanca por primera vez y se lanza a salvar vidas
Tres años de anatomía, fisiología, farmacología y diagnóstico. Tres años de libros, laboratorios y exámenes. Y ahora, las rotaciones en hospitales de la ciudad, centros de salud del área urbana y establecimientos del área rural.
Ese es el salto que el acto Clinical Kick Off formalizó para que más de 200 estudiantes de Medicina de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz) inicien una de las etapas más trascendentales en su formación: el paso de la teoría a la práctica clínica a través del internado.

Este momento llegó con la imposición de la bata blanca y el gafete, símbolos del contacto de los futuros médico con pacientes reales.
«Hoy, al vestir por primera vez la bata blanca, no solo inician una carrera, asumen un compromiso con la vida», afirmó Rolando López, vicerrector de Unifranz Cochabamba, en un acto cargado de emoción y significado.
De estudiantes a guardianes de la salud
La bata blanca no es solo un uniforme, es una promesa. Así lo expresó López al describirla como «un pacto con quienes esperan atención digna».
En ese instante simbólico en que recibieron la bata blanca los estudiantes cruzaron un umbral, dejaron de ser aprendices para ser parte del sistema de salud. «Su presencia será esperanza, su voz será calma y su decisión será vida», enfatizó el Vicerrector.
El primer contacto con pacientes: aprender haciendo
El Dr. Gastón Cornejo, decano de la Facultad de Medicina, explica que:
«los estudiantes van a tomar contacto no solo con el paciente, sino también con su familia y con el entorno hospitalario».

A partir de ahora, los estudiantes no solo observarán, sino que participarán activamente en entrevistas clínicas, elaboración de historias médicas y acompañamiento en diagnósticos.
Por su parte, el director de la carrera, Dr. Nelson Torrez, destacó el cambio en la forma de pensar: «El estudiante transforma su raciocinio clínico. Empieza a tomar decisiones, a analizar, a asumir la responsabilidad del cuidado del paciente».
El gafete como identidad profesional
La imposición del gafete fue otro de los momentos significativos. Esta credencial no solo identifica a los estudiantes, sino que les abre las puertas del sistema de salud.
«Para mí es un honor recibir el gafete, porque demuestra mi compromiso con mi carrera», expresó Ángela Mareño.

La emoción también se sintió en las palabras de Valentina Rocha: «Es un gran paso, porque ahora podremos establecer una mejor relación médico-paciente y ejercer de una mejor forma».
Silván Mendoza lo resumió con orgullo: «Es una esperanza enorme para pronto ejercer y tratar pacientes por mi cuenta».
Entre nervios y vocación: el inicio de una transformación
El paso a la práctica no está exento de desafíos. La estudiante Dalescka Flores compartió su experiencia en sus primeros días en la carrera de Medicina de Unifranz: «Al inicio me sentí nerviosa porque todo era nuevo, pero poco a poco me fui adaptando».
Ese proceso de adaptación implica mucho más que conocimientos técnicos. Requiere empatía, comunicación y trabajo en equipo. «Quiero aprender a unir la teoría con la práctica y mejorar mi criterio diagnóstico», señaló.

Este enfoque responde al modelo educativo de Unifranz, basado en el «aprender haciendo», donde la formación de calidad se construye desde la experiencia real.
Más que medicina: humanidad y tecnología
La ceremonia alcanzó su punto máximo cuando los estudiantes vistieron, por primera vez de manera oficial para la práctica, la bata blanca. En la cultura médica boliviana, esta prenda es un símbolo de servicio. López lo describió de forma inspiradora: «La bata blanca es como un faro encendido en medio de la noche; no ilumina para mostrarse, sino para guiar».
Y aunque la tecnología avanza rápidamente, el mensaje institucional deja claro que el médico no será reemplazado, sino potenciado.
«La tecnología jamás reemplazará al médico, lo amplifica, lo hace más humano», afirmó López, destacando el rol de herramientas como la inteligencia artificial y la telemedicina.

«La medicina exige ciencia, pero por sobre todo exige humanidad», recordó el Vicerrector.
El Clinical Kick Off de Unifranz no es solo un acto académico; es la graduación simbólica de una nueva generación de guardianes de la salud que, con su gafete en el pecho y su bata impecable, salen a buscar que su voz sea calma y su decisión sea vida.