La IA acelera la detección y el tratamiento del cáncer colorrectal

La IA acelera la detección y el tratamiento del cáncer colorrectal

El cáncer colorrectal, uno de los tumores más frecuentes del mundo, encuentra en la inteligencia artificial (IA) un aliado cada vez más decisivo. Nuevas investigaciones internacionales y la experiencia de especialistas bolivianos coinciden en que la tecnología ya cambia la forma en que se detecta, previene y trata esta enfermedad, con diagnósticos más tempranos y terapias ajustadas a cada paciente.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se diagnostican más de 1,9 millones de casos nuevos de cáncer colorrectal y la enfermedad provoca cerca de 900.000 muertes. En Bolivia, el Observatorio Global de Cáncer (Globocan) estima una incidencia de 6 casos por cada 100.000 habitantes, cifra que refuerza la urgencia de fortalecer la prevención y el diagnóstico oportuno.

Miguel Ángel Silva, médico y director de la carrera de Medicina de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), sostiene que la irrupción de estas herramientas ya es ineludible para el sector salud: «La tecnología, la inteligencia artificial, son herramientas importantísimas hoy en día y no podemos obviar porque el mundo está inmerso en esa realidad y la medicina mucho más», afirma. Para el especialista, el aporte va más allá del diagnóstico: «Ayuda a generar diagnósticos mucho más precisos, y a llegar a la gente a lugares recónditos donde la salud, o físicamente, no llega», agrega.

La IA identifica a quién tratar de forma más intensiva

Un ejemplo reciente llegó desde el Reino Unido. Un equipo del University College London entrenó un sistema de IA para analizar biopsias de cáncer de recto y anticipar qué pacientes se benefician de sumar el fármaco irinotecán a la quimiorradioterapia estándar. La clave estuvo en medir la densidad celular tumoral en 414 muestras, tarea que la herramienta resolvió en minutos donde un patólogo tardaría horas.

En el grupo de alta densidad celular identificado por el algoritmo, agregar el fármaco redujo el riesgo de recaída en 43% y el de muerte en 50% a cinco años, según un estudio publicado en la revista eBioMedicine «Al usar inteligencia artificial encontramos que podíamos distinguir a los pacientes que realmente se beneficiaron de los que no», señaló Zhuoyan Shen, investigador principal del trabajo. Maria Hawkins, autora principal del estudio, remarcó la necesidad clínica que resuelve la tecnología: «Los médicos necesitan maneras confiables de identificar quién tiene más probabilidades de beneficiarse antes de que comiencen estos tratamientos».

Patrones que el ojo humano no detecta

Para Carlos Méndez, docente de Ingeniería de Sistemas de Unifranz, este tipo de avances confirma el potencial de la IA en salud: «Los modelos de inteligencia artificial aplicados a la medicina son algoritmos capaces de analizar grandes volúmenes de datos clínicos […] para identificar patrones ocultos que los humanos no siempre podemos ver». 

El docente añade que ya existen sistemas capaces de predecir el riesgo cardiovascular o detectar signos tempranos de Alzheimer en resonancias cerebrales.

La prevención sigue siendo la mejor arma

Los especialistas coinciden en que la tecnología no reemplaza los controles médicos. Jorge Luis Reyes, docente de Medicina de Unifranz, sostiene que la educación sobre los factores de riesgo es esencial: «Muchos tipos de cáncer son conocidos como asesinos silenciosos debido a su naturaleza inicialmente asintomática […] por eso siempre es posible hablar de medicina preventiva». 

Álvaro Eyzaguirre, también docente de Medicina en Unifranz, refuerza la idea: «La ausencia de síntomas no quiere decir ausencia de enfermedades».

Tratamientos cada vez más personalizados

La IA también transforma la etapa terapéutica. Sinaí Claros, docente de Medicina de Unifranz, explica que la cirugía asistida por robots y las terapias dirigidas por análisis genético ya reducen riesgos y mejoran la recuperación: «La tecnología nos permite personalizar los tratamientos, reducir riesgos y mejorar la calidad de vida del paciente».

La propia OMS respalda este avance, aunque con cautela: «Nuestro objetivo primordial es garantizar que los avances en IA contribuyan a la salud mundial de forma segura, ética y equitativa, con una gobernanza y regulación adecuadas». El desafío, coinciden los especialistas, será que estos beneficios lleguen a todos los pacientes por igual, más allá de su ubicación geográfica o nivel socioeconómico.