La estudiante que le enseñó a una IA a escuchar a los niños

La estudiante que le enseñó a una IA a escuchar a los niños

Daniela no diseñó Phonemix pensando en un algoritmo. Pensó en una plataforma digital útil para apoyar el desarrollo fonológico infantil mediante una aplicación móvil con Inteligencia Artificial (IA). Y la creó.

Daniela Villa Villegas es estudiante de Ingeniería de Sistemas de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), y su punto de partida fue un dato real: hasta 3 de cada 10 niños en etapa escolar inicial presentan algún grado de rezago fonológico, pero menos del 20% accede a un fonoaudiólogo. 

Detectó, además, una consulta de fonoaudiología saturada, padres que trabajan y no pueden acompañar cada ejercicio en casa, y niños que necesitan practicar todos los días, no solo una hora a la semana. Por eso, esta plataforma conecta a tres personas que casi nunca están en la misma sala al mismo tiempo: el niño, la familia y el especialista.

«Se identificó que bastantes niños a temprana edad tienen dificultades al momento de hablar o vocalizar correctamente. Eso necesita de un constante análisis y acompañamiento», explica el Ing. Christian López Bravo, docente tutor del proyecto en la carrera de Ingeniería de Sistemas.

Phonemix es una plataforma digital diseñada para apoyar el desarrollo fonológico infantil mediante una aplicación móvil que integra actividades interactivas, seguimiento del progreso y recomendaciones personalizadas con apoyo de inteligencia artificial. Puede ser utilizado en centros de apoyo infantil, terapias de lenguaje y entornos educativos especializados para apoyar el desarrollo fonológico de niños mediante actividades interactivas y seguimiento digital.

La propuesta articula a tres usuarios: especialistas en lenguaje y aprendizaje, padres o tutores y niños de 4 a 8 años con dificultades fonológicas. 

En tal sentido, Phonemix organiza ese acompañamiento en tres roles con permisos distintos. Los padres reciben acceso a recursos y al avance de sus hijos, «tal vez no tan técnico, pero sí van a tener contacto con el especialista», señala la creadora.

El fonoaudiólogo registra actividades personalizadas para el hogar. Y el niño solo ve un juego: actividades de gamificación que un modelo de inteligencia artificial mide y traduce en datos clínicos. «Se entrenó un modelo para que lo pueda medir, y esos datos se le envían al especialista», detalla Daniela.

Phonemix muestra cómo la calidad académica y la innovación educativa pueden convertirse en herramientas concretas para mejorar la vida de niños y familias.

Innovación con límites claros

El proyecto, sin embargo, tiene una frontera que Daniela y su tutor repiten como principio de diseño: la tecnología asesora, no reemplaza. «En ningún momento se ha pensado que la guía vaya a reemplazar al fonoaudiólogo», subraya López Bravo. «Simplemente ayuda, potencia de una mejor manera todo lo que el especialista dicta para el niño». 

La innovación con propósito y la calidad académica del proyecto se mide en si funciona para las personas, no solo en si funciona técnicamente.

Para Daniela, el mayor aprendizaje no fue el código. «Eso no te lo enseñan en el aula: te complicas bastante a la hora de resolver el problema. En el aula aprendes cosas técnicas, investigaciones metodológicas grandes, pero no te dan una pauta exacta de qué hacer», reflexiona. 

Fue en la prueba y error, descartando lo que no servía, donde encontró el verdadero entrenamiento profesional.

Su tutor coincide desde el lado docente. «Lo que hacemos es demostrar que nuestro código tiene que generar un impacto en la vida de las personas». Agrega algo que muestra el espíritu del proyecto: que el 90% del trabajo es de los estudiantes. Yo aporto un 10% en dar la guía». 

Es la innovación en educación entendida como método. Deja que un estudiante construya la solución, con acompañamiento, pero con autoría propia.

«Me siento bastante emocionada, bastante contenta», no por haber terminado un proyecto integrador, sino por saber que, en algún consultorio de Cochabamba, ya está ayudando a un niño a encontrar su voz.

Un proyecto que recién empieza

Hoy Phonemix funciona para un consultorio, un especialista, pero la ambición es mayor. El proyecto busca convertirse en una plataforma integral que recopile datos capaces de ayudar a los propios fonoaudiólogos a mejorar sus técnicas. «A partir de la guía y de los datos que recopilemos, el fonoaudiólogo crece. Ese es el desafío a futuro», proyecta López Bravo.

Para Daniela, el balance ya está hecho: «me siento bastante emocionada, bastante contenta». No por haber terminado un proyecto integrador, sino por saber que, en algún consultorio de Cochabamba, ya está ayudando a un niño a encontrar su voz.

Así, Phonemix muestra cómo la calidad académica y la innovación educativa pueden convertirse en herramientas concretas para mejorar la vida de niños y familias.