La economía creativa impulsa el talento, genera empleo y fortalece el desarrollo económico 

La economía creativa impulsa el talento, genera empleo y fortalece el desarrollo económico 

Durante décadas, el crecimiento económico de muchos países ha dependido de la explotación de recursos naturales. Sin embargo, el avance de la tecnología, la digitalización y el valor creciente del conocimiento están impulsando un nuevo modelo donde las ideas, la cultura y la innovación se convierten en motores de desarrollo. En ese escenario, la economía creativa surge como una alternativa para diversificar la economía, generar empleo y fortalecer el talento local.

Para Eve Gómez, vicerrectora de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), este cambio representa una oportunidad para las nuevas generaciones. “La economía creativa es una mina de oro abierta para el talento de nuestros jóvenes y la oportunidad que genera la innovación”, explica.

La llamada economía naranja reúne actividades como el diseño, la gastronomía, el software, los videojuegos, la música, la producción audiovisual, el turismo cultural y los contenidos digitales, sectores donde el principal recurso no es una materia prima, sino la creatividad de las personas.

Economía creativa y nuevas oportunidades de desarrollo

A diferencia de las industrias tradicionales, la economía creativa requiere menos inversión en infraestructura pesada y más inversión en conocimiento, capacidades e innovación.

Organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) destacan que las industrias creativas figuran entre los sectores con mayor crecimiento en el mundo, gracias a su capacidad para generar empleo, exportaciones y nuevos emprendimientos.

En Bolivia, este potencial es especialmente relevante. El desarrollo de software, la moda sostenible, la gastronomía de identidad, los contenidos digitales y el turismo cultural muestran que es posible crear valor económico aprovechando la riqueza cultural y el talento de las personas.

Además, la creatividad también impulsa la innovación en otros sectores, permitiendo desarrollar soluciones para la educación, el comercio, el turismo y los servicios.

Innovación fortalece una economía más sostenible

Uno de los principales beneficios de este modelo es que reduce la dependencia de actividades extractivas. Al basarse en recursos intangibles como las ideas, el conocimiento y la propiedad intelectual, ofrece una economía más resiliente frente a las fluctuaciones de los mercados internacionales.

“Bolivia se había caracterizado en años anteriores en una economía básicamente extractivista, hoy vemos con buenos ojos que la economía creativa también genera un impacto en nuestro país”, sostiene Gómez.

La economía creativa también favorece el surgimiento de pequeños emprendimientos, muchos de ellos liderados por jóvenes y mujeres, que encuentran en las plataformas digitales una puerta para llegar a clientes nacionales e internacionales sin realizar grandes inversiones.

Para que este ecosistema crezca, especialistas coinciden en que es necesario fortalecer la formación en emprendimiento, innovación, habilidades digitales y gestión de negocios, además de promover políticas públicas que faciliten el financiamiento y la protección de la propiedad intelectual.

Talento transforma la economía del futuro

El verdadero valor de la economía creativa está en convertir una idea en una oportunidad de desarrollo. Un diseño, una aplicación móvil, una producción audiovisual, una experiencia turística o una propuesta gastronómica pueden generar ingresos, empleo e identidad cultural al mismo tiempo.

“El impulso que le pueden dar los jóvenes es importante, ahí tenemos una mina de oro abierta en el talento de nuestros jóvenes y en la oportunidad que genera la economía creativa”, enfatiza la académica.

La apuesta por este modelo también fortalece la competitividad del país, ya que permite desarrollar productos y servicios con alto valor agregado capaces de competir en mercados globales.

Así, la creatividad deja de ser únicamente una expresión artística para convertirse en un activo estratégico. Apostar por el talento, la innovación y la cultura no solo diversifica la economía, sino que abre nuevas oportunidades para construir un desarrollo más inclusivo, competitivo y sostenible.