La Catedral de Innovación: el lugar donde los directores de colegios vieron el futuro de la educación
La innovación deja de ser una palabra cuando puede verse, tocarse y experimentarse. Esa fue la sensación que quedó entre directores y docentes de destacados colegios de Cochabamba que recorrieron la Catedral de la Innovación de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), un ecosistema tecnológico diseñado para transformar la manera de aprender.
«Me sorprende este ambiente. La palabra apropiada es innovación y tecnología», resumió Daniel Pozo Rocha, director del Colegio San Andrew’s.
La experiencia permitió conocer la propuesta educativa sustentada en el «aprender haciendo», donde la tecnología, la inteligencia artificial, la creatividad y la simulación se convierten en herramientas para resolver problemas reales.
Un nuevo paradigma educativo
A medida que los educadores recorrieron los ambientes, el asombro se hizo unánime. «La verdad estamos muy contentos de conocer esto que es una verdadera Catedral de Innovación», afirmó Martín Guzmán, director del Colegio España.

El impacto de las instalaciones no fue solo emocional, sino conceptual. «Es difícil decir cuál de los ambientes es mejor, porque todos lo son. La tecnología sorprende, abre muchísimos horizontes para los estudiantes», expresó Patricia Saavedra de Yriberry, directora del Colegio Tiquipaya.
Por su parte, Alison Karen Peredo Rivas, directora del Colegio La Salle, ponderó el principio rector de la infraestructura: «El aprender haciendo es fundamental: la práctica hace al maestro. Con esta tecnología los estudiantes adquirirán una destreza única. Es una opción muy completa para el futuro».
Una catedral donde aprender significa hacer
La Catedral de la Innovación no es un edificio tecnológico pensado para impresionar. Es un ecosistema para experimentar.
Entre sus principales nodos se encuentran el Cross Media Lab, donde los estudiantes exploran comunicación, producción audiovisual, narrativas digitales y creación de contenidos; el IA Lab, orientado al uso creativo y aplicado de la inteligencia artificial; el CASEM, que permite experimentar con simulación y escenarios vinculados a las ciencias de la salud.
También está el Business Lab, concebido para convertir ideas en soluciones, emprendimientos y estrategias empresariales; y las Aulas Dinámicas, espacios flexibles donde la enseñanza rompe con el modelo tradicional y coloca al estudiante en el centro. Cada nodo responde a una misma filosofía: aprender haciendo.
Rocío Coca Foronda, docente del Colegio Libertad, lo entendió desde la perspectiva de quienes forman a los futuros universitarios: «Los estudiantes que ingresen, desde el primer semestre van a practicar… van a aprender».
Juan Carlos Aguilar, docente de Tecnología del colegio España, manifestó: «Todo me llamó la atención, es algo innovador… se puede ver lo que es el futuro».
Dos hitos, una misma visión
Catherine Uzieda, directora de Marketing de Unifranz Cochabamba,afirmó: «Nadie puede seguir estudiando en una era donde, transversalmente, no tengamos inteligencia artificial o tecnología aplicada».

Asimismo, resaltó la reciente apertura de este ecosistema para el aprendizaje basado en la experiencia. «Transformar la forma de aprender va a hacer grandes transformaciones en la vida de las personas», sostuvo.
«Unifranz siempre tiene los brazos abiertos» para colegios aliados, afirmó, al destacar que estas instituciones son actores estratégicos en la transformación educativa.
La universidad, explicó, trabaja para responder a la confianza depositada por colegios y familias.
Dos nodos, un mismo propósito
El vicerrector Rolando López explicó que estas instalaciones son «un ejemplo de tecnología, tanto para la salud y bienestar personal como para la salud y bienestar empresarial».
Aquí conviven dos nodos con función distinta: uno de simulación clínica, donde los estudiantes de carreras de la salud entrenan procedimientos en un entorno seguro antes de atender pacientes reales; y otro de innovación y liderazgo empresarial, donde estudiantes de negocios trabajan con inteligencia artificial aplicada a casos reales de empresas.
Para los directores que llegaron esa mañana con la agenda apretada, el mensaje quedó claro: la brecha entre lo que enseñan los colegios y lo que exige el futuro puede cerrarse, y Unifranz apuesta a que sus aulas, sus nodos y su tecnología sean parte de ese puente.
Cochabamba lo necesitaba
Una Cochabamba inteligente necesita profesionales capaces de crear, innovar, emprender, investigar y resolver problemas. Necesita jóvenes que no solamente sepan, sino que sepan hacer.
Por eso la visita fue mucho más que un recorrido institucional. Se convirtió en un encuentro entre quienes hoy educan a los niños y jóvenes de Cochabamba y quienes se preparan para recibirlos mañana para formarlos.
Para Cochabamba —un área metropolitana con más de 1,3 millones de habitantes y un recambio generacional complejo—, la Catedral de la Innovación se erige como la Escuela del Pensamiento Global. Un ecosistema capaz de frenar la fuga de talentos, conectar las necesidades del sector productivo con la academia y preparar a los líderes del mañana a través del poder transformador del Aprender Haciendo.