Investigación turística en Bolivia: cómo la academia abre nuevas posibilidades para los destinos

Investigación turística en Bolivia: cómo la academia abre nuevas posibilidades para los destinos

Antes de promocionar un destino turístico hay una tarea menos visible: conocer qué recursos tiene, cómo se relacionan con la cultura y la vida local, qué servicios existen y qué experiencias pueden construirse sin perder de vista la sostenibilidad. En ese proceso, la investigación académica convierte información dispersa en conocimiento útil para municipios, emprendimientos y comunidades. 

“Desde la academia asumimos el compromiso de aportar con investigación, formación profesional y conocimiento para contribuir a la recuperación y el desarrollo del turismo boliviano”, afirma Claudia Cadena, directora de Turismo y Hotelería de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz).

La investigación turística permite identificar recursos, documentar el territorio, analizar cadenas de valor y diseñar experiencias basadas en evidencia. En Bolivia, este trabajo puede ayudar a que productos, paisajes, tradiciones y actividades productivas se integren de forma responsable a la oferta turística.

La necesidad de contar con información es especialmente relevante en un sector que volvió a superar el millón de visitantes extranjeros. El Instituto Nacional de Estadística (INE) informó que Bolivia recibió 1.145.165 visitantes extranjeros en 2025. El dato no describe por sí solo la realidad de cada destino, pero muestra la escala de una actividad que necesita planificación, información territorial y capacidad de gestión.

¿Por qué investigar un destino antes de promocionarlo?

Poner en valor un recurso turístico comienza por conocerlo. Investigar en el territorio, registrar sus características, ordenar información y reconocer sus posibilidades permite diferenciar entre un atractivo aislado y una experiencia que puede integrarse a una oferta turística más amplia.

Ese trabajo también ayuda a evitar una mirada reducida del turismo. Un destino no depende únicamente de un paisaje o un monumento: intervienen transporte, gastronomía, hospedaje, guías, comercio, cultura, servicios digitales, infraestructura, comunidades y gestión pública. Analizar esas relaciones permite detectar brechas y oportunidades antes de diseñar productos o campañas de promoción.

ONU Turismo plantea que la sostenibilidad del sector debe considerar, de manera conjunta, el uso responsable de los recursos ambientales, el respeto a la autenticidad sociocultural de las comunidades anfitrionas y la viabilidad económica de largo plazo. Desde esa perspectiva, investigar no es un paso accesorio: ayuda a decidir qué puede desarrollarse, cómo y con qué impactos.

¿Cómo convierten los proyectos integradores el territorio en aprendizaje?

En Unifranz, una parte de la investigación aplicada se desarrolla mediante Proyectos Integradores, en los que estudiantes de Turismo y Hotelería analizan situaciones reales y conectan conocimientos de distintas asignaturas con problemas del territorio.

“Nosotros, como universidad y desde la carrera de Turismo y Hotelería, tenemos una materia que se llama Proyecto Integrador II, en la que participan estudiantes de sexto semestre. Actualmente, ellos están realizando estudios con haciendas cafeteras en los Yungas”, explica Juan Carlos Núñez, docente de la carrera.

La experiencia descrita en la nota original comprende tres haciendas cafeteras de Yanacachi, Chulumani e Irupana. Los estudiantes observan el cultivo, la cosecha, el secado y el tostado, pero también elementos que rodean la producción, como la sultana obtenida de la cáscara y las artesanías elaboradas con partes del cafeto.

“Entonces, estamos viendo cómo, a partir de un mismo producto y de todo lo que existe alrededor de su producción, se pueden generar nuevas experiencias, productos y oportunidades vinculadas al turismo”, destaca Núñez.

Del café a la experiencia: ¿qué puede revelar una investigación?

El caso de las haciendas cafeteras muestra cómo una actividad productiva puede contener varias capas de valor turístico. El café deja de ser solamente un producto agrícola: puede convertirse en una puerta de entrada para conocer paisajes, procesos, saberes, gastronomía y a las personas que sostienen la producción.

La investigación permite identificar cuáles de esos elementos tienen condiciones para convertirse en una experiencia, qué actores deberían participar y qué aspectos requieren protección, capacitación o mejora. No se trata de inventar atractivos, sino de comprender mejor los recursos existentes y su relación con la identidad del territorio.

¿Qué aporta la academia al turismo local?

La universidad puede aportar algo distinto a la promoción: capacidad para levantar datos, comparar información, documentar recursos, analizar mercados y convertir hallazgos en propuestas. Esa función adquiere valor cuando el conocimiento sale del aula y dialoga con municipios, empresas, organizaciones y comunidades.

“La academia no solo debe investigar, también debe ser un órgano activo”, afirma Mónica Pacheco, coordinadora del Centro de Investigación, Innovación y Transformación Digital en Turismo (CIINTUR).

El CIINTUR fue presentado por Unifranz en mayo de 2020 con una orientación hacia la investigación, la innovación y el apoyo al sector turístico. Con el tiempo, el centro ha desarrollado estudios y herramientas sobre la realidad del turismo boliviano, entre ellos el Barómetro Turístico, investigaciones sobre transformación digital y procesos de articulación territorial.

Cinco municipios paceños como laboratorio de investigación aplicada

Durante 2025 y 2026, el trabajo del CIINTUR se extendió a Teoponte, Tiwanaku, Caranavi, Quime y Jesús de Machaca. Una primera fase permitió que los municipios formularan planes de fortalecimiento de la gestión turística; posteriormente, el proceso avanzó hacia investigación en territorio para analizar sus cadenas de valor.

Según la información publicada este 2026, el objetivo es generar datos, identificar brechas estructurales y proponer lineamientos que puedan traducir la planificación en desarrollo local medible y sostenible. En esta etapa participan equipos académicos y se busca observar cómo se conectan actores, servicios y procesos dentro de cada destino.

La cadena de valor permite mirar el turismo como un sistema: qué ocurre antes de la llegada del visitante, qué servicios utiliza, cómo se articulan los actores locales, qué obstáculos encuentra y qué beneficios quedan en el territorio. Ese análisis puede orientar decisiones sobre capacitación, digitalización, promoción, infraestructura y desarrollo de productos.

¿Por qué los datos importan para el turismo en Bolivia?

Los datos nacionales de visitantes permiten seguir la evolución general del sector, mientras que la investigación territorial responde preguntas más específicas: qué ofrece un municipio, qué busca mejorar, qué actores participan y dónde están las brechas de su cadena turística. Ambas escalas son complementarias.

El INE mantiene series mensuales y anuales sobre llegadas de visitantes internacionales por modo de transporte, nacionalidad y puntos de ingreso. Ese tipo de información es una base para observar tendencias; los estudios locales, en cambio, pueden profundizar en la experiencia, los servicios, la organización y los recursos de cada destino.

Para la gestión turística, disponer de evidencia ayuda a pasar de decisiones basadas únicamente en intuición a diagnósticos que pueden compararse, actualizarse y evaluarse. También permite establecer indicadores para saber si una intervención mejora la experiencia del visitante, fortalece capacidades locales o genera nuevas oportunidades económicas.

Investigación, sostenibilidad y nuevas experiencias

Investigar un territorio no significa convertir todo recurso en un producto turístico. La sostenibilidad exige reconocer límites, proteger patrimonio y biodiversidad, respetar las dinámicas comunitarias y evaluar si una propuesta puede sostenerse económicamente sin deteriorar aquello que le da valor.

Por eso, una hacienda cafetera, una tradición, un paisaje o una actividad productiva adquieren nuevas posibilidades cuando se comprende su contexto. La investigación puede ayudar a construir el relato, identificar servicios complementarios, reconocer riesgos y diseñar experiencias que conecten al visitante con el territorio de manera más informada y responsable.

Conocer el territorio antes de convertirlo en destino

La investigación turística no reemplaza a la inversión, la infraestructura ni la promoción, pero puede mejorar las decisiones que vienen antes de ellas. Permite saber qué existe, cómo funciona, quiénes participan y qué necesita fortalecerse.

Cuando la academia trabaja con estudiantes, municipios y actores del sector, el conocimiento puede convertirse en una herramienta práctica: ordenar información, descubrir conexiones y abrir posibilidades que no siempre son visibles a primera vista. En esa transición, el turismo deja de depender solamente de lo que un lugar tiene y empieza a construirse también a partir de lo que el territorio conoce sobre sí mismo.