Hepatitis: la enfermedad silenciosa que aún amenaza a millones 

Hepatitis: la enfermedad silenciosa que aún amenaza a millones 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció el 28 de julio como el Día Mundial contra la Hepatitis Viral en homenaje al nacimiento del científico Baruch Blumberg, descubridor del virus de la hepatitis B y desarrollador de la primera vacuna contra esta enfermedad. El objetivo es claro: impulsar la prevención, el diagnóstico temprano y el acceso al tratamiento para cumplir la meta de eliminar la hepatitis viral como amenaza para la salud pública en 2030.

Según los datos incluidos en el documento base, más de 350 millones de personas viven con hepatitis B o C en el mundo, mientras que alrededor de 1,1 millones fallecen cada año debido a complicaciones como la cirrosis y el cáncer hepático. La OMS plantea reducir en un 90% las nuevas infecciones y en un 65% las muertes relacionadas con estas enfermedades antes de finalizar la década.

En Bolivia, la hepatitis B y la hepatitis C representan los mayores desafíos sanitarios. La documentación señala que ambas son las formas más reportadas, con focos en áreas rurales y poblaciones vulnerables, donde persisten dificultades para acceder al diagnóstico oportuno y a tratamientos especializados.

La hepatitis es una inflamación del hígado que puede ser provocada por virus, consumo excesivo de alcohol, medicamentos, toxinas o enfermedades autoinmunes. Sin embargo, las hepatitis virales A, B, C, D y E continúan siendo las de mayor impacto por su capacidad de propagación y, en algunos casos, por evolucionar durante años sin presentar síntomas.

Una de las historias que refleja esta realidad es la de Juan Carlos Rojas, quien descubrió que padecía hepatitis C cuando ya sufría una insuficiencia hepática severa.

«Descubrí que tenía hepatitis C hace como seis meses. Todo lo que comía me hacía daño. En tres meses bajé como 10 kilos. Nunca consumí bebidas alcohólicas y en casa estamos acostumbrados a comer ‘sano’ debido a una enfermedad de la juventud de mi mamá», relata el joven.

Tras diversos estudios médicos, Rojas conoció que el virus le había sido transmitido por su madre durante el embarazo. Gracias al tratamiento adecuado logró recuperar gran parte de su salud, aunque deberá mantener controles permanentes durante toda su vida.

Especialistas advierten que esta enfermedad suele avanzar de forma silenciosa. La médica nutricionista y docente de Medicina de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), Magaly Bishop, explica que la hepatitis puede tener múltiples causas y que reconocer sus manifestaciones resulta fundamental para evitar daños irreversibles.

«Puede ser causada por diferentes factores como infecciones virales (hepatitis A, B, C), consumo excesivo de alcohol, ciertos medicamentos, toxinas o enfermedades autoinmunes», afirma la especialista.

Entre los síntomas más frecuentes se encuentran fatiga, pérdida del apetito, náuseas, dolor abdominal, fiebre, coloración amarillenta de la piel y los ojos (ictericia) y orina oscura. Sin embargo, en muchas personas, especialmente con hepatitis B y C, estos signos pueden tardar años en manifestarse.

La evidencia recopilada destaca que existen cinco tipos principales de hepatitis viral. La hepatitis A y la E se transmiten principalmente por agua y alimentos contaminados; la hepatitis B por sangre, relaciones sexuales y transmisión perinatal; la hepatitis C por contacto con sangre infectada; mientras que la hepatitis D solo aparece en personas que ya tienen hepatitis B, agravando el cuadro clínico.

En materia de prevención, los especialistas coinciden en que las vacunas contra las hepatitis A y B constituyen una de las herramientas más efectivas. A ello se suman prácticas como el lavado frecuente de manos, el consumo de agua segura, el uso de preservativos, evitar compartir agujas u objetos cortopunzantes y realizarse pruebas de detección cuando existan factores de riesgo.

El documento también recuerda que la hepatitis C, aunque no dispone de vacuna, puede curarse en la mayoría de los casos mediante tratamientos antivirales cuando se detecta oportunamente.

Para quienes ya fueron diagnosticados, el cuidado del hígado resulta determinante. Bishop recomienda mantener una alimentación saludable, evitar completamente el alcohol y las sustancias tóxicas, cumplir el tratamiento médico y asistir regularmente a controles clínicos y nutricionales.

«Estos cuidados son fundamentales para favorecer la recuperación del hígado y prevenir complicaciones a largo plazo», puntualiza la galena.

Las cifras demuestran que la lucha contra la hepatitis continúa siendo una prioridad sanitaria mundial. La combinación de vacunación, pruebas diagnósticas, acceso oportuno a medicamentos y campañas de educación puede evitar millones de muertes prematuras durante los próximos años.

Como sostiene la documentación elaborada para esta conmemoración, «la prevención y el diagnóstico temprano son claves para reducir el impacto de esta enfermedad», mientras que en Bolivia fortalecer la vacunación, ampliar el acceso a pruebas y garantizar tratamientos efectivos son pasos urgentes hacia la meta de eliminación en 2030.

En el Día Mundial contra la Hepatitis Viral, el mensaje es contundente: una enfermedad silenciosa no debe combatirse con silencio. La información, la prevención y el diagnóstico oportuno siguen siendo las herramientas más poderosas para proteger la salud de millones de personas.