Flexibilidad, propósito y bienestar: lo que busca la generación Z en el trabajo 

Flexibilidad, propósito y bienestar: lo que busca la generación Z en el trabajo 

La llegada de la Generación Z al mercado laboral marca uno de los cambios más profundos en la cultura organizacional de las últimas décadas. Nacidos entre 1997 y 2012, estos jóvenes crecieron en un entorno digital, hiperconectado y dinámico que moldeó una forma distinta de entender el trabajo, el liderazgo y el desarrollo profesional.

Mientras generaciones anteriores valoraban la estabilidad laboral y aspiraban a permanecer años en una misma empresa, los centennials priorizan aspectos como la flexibilidad, el bienestar emocional, el aprendizaje continuo y el sentido de propósito. Esta transformación no solo está modificando las expectativas de los trabajadores más jóvenes, sino también las estrategias de las organizaciones que buscan atraer y retener talento.

Ronald Bedregal, coordinador del Observatorio Nacional del Trabajo (ONT) de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), explica que una de las principales fortalezas de esta generación es su capacidad de adaptación a entornos cambiantes y tecnológicos. Sin embargo, también identifica desafíos vinculados a la gestión de la presión laboral.

“(La generación Z) fundamentalmente se caracterizan por tener un nivel de conocimientos acorde al nivel del avance de la tecnología (…) son menos resilientes a la presión, pero también son rápidamente adaptables al ritmo del trabajo”, señala Bedregal.

La tecnología no es solamente una herramienta para esta generación, sino una extensión natural de su forma de trabajar. Acostumbrados a utilizar plataformas digitales desde edades tempranas, los jóvenes se sienten cómodos en entornos remotos e híbridos, valorando la autonomía y la posibilidad de administrar su tiempo.

Los datos respaldan esta tendencia. Según el estudio Randstad Workmonitor 2024, el 46% de los integrantes de la Generación Z considera el teletrabajo como un aspecto no negociable, mientras que el 51% afirma que la flexibilidad horaria es un factor decisivo al momento de aceptar o dejar un empleo.

Pero la transformación va mucho más allá de la modalidad laboral. Para estos jóvenes, el trabajo debe tener significado. El salario continúa siendo importante, pero ya no es suficiente para garantizar compromiso o permanencia en una organización.

De acuerdo con el informe “The New Human Age” de Manpower Group, citado en la documentación analizada, “estas nuevas generaciones quieren trabajar en empresas con impacto, guiadas por un propósito y que sean reflejo de la sociedad. Sus convicciones son firmes y quieren que su trabajo genere valor”.

Esta búsqueda de propósito está impulsando cambios en la cultura empresarial. Las organizaciones ya no compiten únicamente por ofrecer mejores salarios, sino por construir espacios inclusivos, transparentes y alineados con valores sociales y ambientales. Diversidad, sostenibilidad, bienestar mental y oportunidades de crecimiento se han convertido en factores clave para conquistar al talento joven.

Miguel Velarde, coordinador de capacitación de Unifranz, sostiene que estas características responden a tendencias observadas en las nuevas generaciones, aunque advierte que no deben convertirse en etiquetas rígidas.

“No todos los miembros de una generación se ajustan necesariamente a estas características y las preferencias y valores individuales pueden variar ampliamente”, afirma el especialista.

Sin embargo, existen patrones cada vez más visibles. Los jóvenes muestran una menor disposición a sacrificar su salud mental por estabilidad laboral y son más propensos a cambiar de empleo cuando sienten que sus expectativas no están siendo satisfechas. Fenómenos como el quiet quitting —cumplir únicamente con las funciones básicas del puesto— o el work ghosting —abandonar un trabajo sin previo aviso— reflejan una relación distinta con el empleo, donde el bienestar personal ocupa un lugar central.

El cambio también se observa en las competencias que valoran dentro de las organizaciones. Un estudio del Observatorio Nacional del Trabajo revela que la Generación Z prioriza el trabajo en equipo y la resiliencia como habilidades fundamentales para desenvolverse en entornos marcados por la incertidumbre y la transformación constante.

“Esta generación prioriza el trabajo en equipo y la resiliencia. Estas competencias reflejan una inclinación hacia entornos laborales colaborativos y adaptativos, lo que es esencial en el contexto de cambios rápidos y constantes incertidumbres”, destaca el informe del ONT.

Las empresas han comenzado a reaccionar. Modelos híbridos de trabajo, programas de salud mental, esquemas de formación continua, liderazgo horizontal y sistemas de reconocimiento son algunas de las estrategias implementadas para conectar con este nuevo perfil profesional. La comunicación transparente y la retroalimentación constante también ganan relevancia en organizaciones que buscan generar compromiso y sentido de pertenencia.

Para Bedregal, comprender estas nuevas expectativas ya no es una opción para las empresas, sino una necesidad estratégica. “La generación Z está redefiniendo las reglas del juego en el mundo del trabajo. No busca simplemente un empleo, sino una experiencia que les aporte valor y les permita desarrollarse personal y profesionalmente”, concluye.

Con una participación cada vez mayor en la fuerza laboral global y una influencia creciente en la cultura organizacional, la Generación Z está impulsando una nueva etapa en la relación entre personas y empresas. Una etapa donde la flexibilidad, el propósito y el bienestar dejan de ser beneficios adicionales para convertirse en condiciones esenciales del trabajo del futuro.