Farmacia clínica y farmacovigilancia genómica: herramientas que impulsan una atención más segura y personalizada

La integración de la Farmacia Clínica, la Farmacovigilancia Genómica y las nuevas tecnologías está transformando la forma en que se previenen riesgos, se optimizan tratamientos y se fortalece la seguridad de los pacientes. Expertas destacan el papel estratégico del bioquímico farmacéutico en la medicina del futuro.
La atención en salud está evolucionando hacia modelos cada vez más personalizados, donde los tratamientos dejan de responder a esquemas generales para adaptarse a las características específicas de cada paciente.
Estos avances permiten que el uso de medicamentos sea más preciso y seguro, incorporando no solo el seguimiento clínico de los pacientes, sino también información genética capaz de anticipar cómo responderá cada organismo a determinados tratamientos.
Para María Esther Cruz, jefa de Farmacia del Hospital Japonés y docente universitaria, la farmacia clínica se ha convertido en una necesidad dentro de los sistemas de salud modernos debido al papel que desempeña el farmacéutico en el acompañamiento directo de los pacientes.
“En los hospitales se está viendo, cada vez más, la necesidad de implementar el área de farmacia clínica. Esto se debe a que el farmacéutico está al servicio del paciente y realiza un seguimiento farmacoterapéutico que contribuye a que los tratamientos sean más seguros y efectivos”, explica.
La especialista señala que este acompañamiento permite verificar que cada persona reciba el medicamento adecuado, en la dosis correcta y con la frecuencia indicada, reduciendo riesgos y mejorando los resultados terapéuticos.
La farmacovigilancia complementa este trabajo al enfocarse en la identificación, evaluación y reporte de reacciones adversas asociadas a los medicamentos. Su objetivo es fortalecer la seguridad de los tratamientos y generar información que permita prevenir futuros riesgos.
“No todos los pacientes responden de la misma manera a un medicamento. Por eso es fundamental la presencia del farmacéutico para identificar posibles reacciones adversas y comunicar oportunamente esta información a los sistemas de vigilancia sanitaria”, sostiene la especialista.
La evolución de estas áreas encuentra un nuevo impulso en la farmacogenómica, disciplina que estudia cómo las características genéticas influyen en la respuesta de cada persona a los medicamentos. Este conocimiento abre la puerta a tratamientos más precisos y personalizados.
Patricia Avilés, directora de la carrera de Bioquímica y Farmacia de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), explica que la integración entre farmacia clínica y farmacovigilancia genómica permite optimizar el uso de medicamentos mediante decisiones terapéuticas basadas en evidencia científica y características individuales de cada paciente.
“La farmacia clínica y la farmacovigilancia genómica permiten optimizar el uso de los medicamentos al integrar la evaluación clínica con la información genética del paciente. Esto facilita seleccionar el tratamiento más adecuado, prevenir reacciones adversas y mejorar la efectividad terapéutica”, afirma.
Los avances en genética están impulsando además el desarrollo de la medicina personalizada, un enfoque que busca adaptar los tratamientos a las particularidades biológicas de cada persona para maximizar sus beneficios y reducir posibles efectos no deseados.
“Los avances en genética hacen posible elegir el medicamento y la dosis más adecuados para cada paciente, disminuir efectos adversos y aumentar la eficacia de las terapias. Este enfoque posiciona al bioquímico farmacéutico como un profesional clave en el apoyo a las decisiones clínicas”, señala Avilés.
La especialista agrega que el futuro de la salud estará marcado por la convergencia entre Bioquímica, Farmacia Clínica, farmacogenómica, análisis de datos, bioinformática e inteligencia artificial. En este contexto, los futuros profesionales deberán desarrollar competencias científicas y tecnológicas que les permitan liderar la terapia de precisión y contribuir a sistemas de salud más seguros, eficientes y centrados en las necesidades de cada paciente.