Fabiana, estudiante de Unifranz, creó un videojuego para que los niños lean más… y ahora no quieren dejar de jugar

Fabiana Villagra Chávez, la estudiante creadora del videojuego que incentiva a la lectura a los niños.

Hoy, en el mundo de la ingeniería, se dice que las máquinas no tienen corazón; pero en los laboratorios de Unifranz, una estudiante de sistemas ha demostrado que el código puede latir. Fabiana Villagra Chávez no solo construyó un software; diseñó un puente de ‘agüita’ llamado Atli para que los niños de Cochabamba vuelvan a enamorarse de los libros y deseen leer.

Más que bits, una mascota con propósito

Este compañero digital solo crece si el niño lee. Si el pequeño comprende lo que lee y responde correctamente, Atli se alimenta; si el niño se distrae demasiado con los minijuegos, la mascota se agota. Es un ciclo de interdependencia perfecto donde el juego educa y la educación divierte.

Atli es el videojuego educativo desarrollado por Fabiana Melany Villagra Chávez, estudiante de Ingeniería de Sistemas de Unifranz.

La existencia Atli depende de algo muy real: la capacidad lectora y crítica del niño. Fabiana entendió que para motivar el gusto por los libros y mejorar la comprensión lectora no hacían falta más tareas, sino más motivación.

Aprender haciendo: la arquitectura de un sueño

Para Fabiana, ATLI no nació de la noche a la mañana. Es el resultado de años de proyectos integradores, investigación y desarrollo durante su formación en la carrera de Ingeniería de Sistemas.

«Durante toda la carrera realizamos muchos proyectos. En cada semestre desarrollábamos al menos uno, y eso me ayudó muchísimo», explica la estudiante. «Cada objeto que ven ha sido hecho por mí», dice Fabiana quien ha pasado noches enteras descifrando algoritmos y puliendo interfaces. Su formación en Unifranz no fue lineal ni pasiva.

El videojuego para motivar la lectura en los niños de primaria fue puesto a prueba en la U.E. Eufronio Vizcarra.

 La Ing. Fabiola Cadima, directora de carrera, lo confirma: Fabiana es el reflejo del estudiante que no se conforma. No solo aprendió a programar; aprendió a investigar, a fracasar, a pivotar y a ganar. El modelo dinámico y práctico de la universidad permitió que una idea embrionaria evolucionara hasta convertirse en un sistema robusto, capaz de analizar el rendimiento lector en tiempo real.

La confianza de una familia

Detrás de cada gran profesional, hay una historia de confianza. Para Brenda Chávez, mamá de Fabiana, ver el resultado final es la confirmación de que elegir Unifranz fue el paso correcto. «Valió la pena», afirma con emoción ve a su hija a las puertas del mundo laboral. En Cochabamba, los padres buscan más que un título; buscan excelencia educativa que se traduzca en habilidades reales. Chávez destaca esa unión entre teoría y práctica que caracteriza a la institución, una fórmula que ha transformado a Fabiana de una estudiante curiosa en una ingeniera con visión empresarial.

ATLI, de hecho, evolucionó con el tiempo. La idea inicial fue cambiando y perfeccionándose hasta convertirse en un sistema completo que ya puede implementarse en entornos educativos.

El videojuego Atli simula los distintos ambientes del hogar, mientras el niño que juega lee más, Atli es más feliz.

De la Llajta para el mundo

Lo que comenzó como un proyecto integrador en las aulas de Unifranz, hoy ya se puso a prueba en el Colegio Eufronio Vizcarra. ATLI ya no es solo una tarea, es un emprendimiento tecnológico con sello cochabambino. Fabiana ha logrado lo que muchos buscan y pocos alcanzan: dotar a la tecnología de una función social. Su mayor satisfacción es ver que «todo funciona». Atli stá forzando a una nueva generación a dejar de ver la lectura como una obligación y empezar a verla como el combustible para cuidar a su mejor amigo virtual. Y para ser mejor persona leyendo.

ATLI es más que un juego de ‘agüita’. Es la prueba de que cuando la calidad académica se encuentra con el talento humano, la tecnología deja de ser fría para volverse transformadora. Fabiana nos regala una lección: en Unifranz, no solo se gradúan ingenieros, se liberan creadores de futuro.