Estudiantes de Periodismo fortalecen la lucha contra la desinformación con ética y herramientas digitales

Estudiantes de Periodismo fortalecen la lucha contra la desinformación con ética y herramientas digitales

En un entorno digital donde la información circula a una velocidad sin precedentes y la inteligencia artificial permite crear imágenes, audios y videos cada vez más difíciles de distinguir de la realidad, la formación de periodistas capaces de detectar y combatir la desinformación se ha convertido en una necesidad urgente. Frente a este escenario, las universidades están reforzando la enseñanza de herramientas de verificación digital y promoviendo una sólida formación ética para preparar a los futuros comunicadores ante uno de los mayores desafíos de la profesión.

La expansión de las redes sociales, los algoritmos de recomendación y las nuevas tecnologías generativas ha transformado radicalmente la forma en que se produce y consume información. Sin embargo, estos avances también han facilitado la propagación de contenidos falsos o engañosos que pueden influir en la opinión pública, afectar procesos democráticos y generar riesgos para la salud o la convivencia social.

La formación en verificación de datos, alfabetización mediática y uso responsable de la inteligencia artificial se consolida como una prioridad en las universidades para enfrentar el avance de las noticias falsas y los contenidos manipulados.

En este contexto, la academia busca asumir un papel más activo en la defensa de la calidad informativa. Para Jannette Jacobs, directora de la carrera de Periodismo de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), la responsabilidad de las universidades va más allá de la enseñanza tradicional. 

“Las universidades hoy no podemos ser simples espectadoras ni limitarnos a enseñar teoría; tenemos la responsabilidad humana y social de ser escudos democráticos”, afirma. Según la académica, el desafío actual consiste en formar profesionales que combinen competencias tecnológicas con sólidos principios éticos.

La preocupación por la desinformación también fue uno de los temas centrales de la VI Cumbre Global sobre Desinformación, realizada el 27 y 28 de mayo de 2026. El encuentro reunió a periodistas, investigadores, verificadores de datos, tecnólogos y académicos de distintos países para debatir estrategias frente a la proliferación de contenidos falsos impulsados por la inteligencia artificial, los deepfakes y la pérdida de confianza en los medios de comunicación.

Ética, el elemento diferenciador

Para Jacobs, la ética sigue siendo el principal elemento diferenciador del periodismo frente a las nuevas tecnologías. “Nuestro papel es formar profesionales que no solo dominen la tecnología, sino que tengan un sentido ético inquebrantable”, sostiene. En esa línea, considera que las aulas deben convertirse en espacios de práctica permanente donde los estudiantes aprendan a verificar información y a utilizar la inteligencia artificial de manera responsable.

La directora destaca además que la formación actual debe incorporar herramientas especializadas para la investigación y verificación digital. En Unifranz, explica, se desarrollan actividades junto a instituciones y empresas que permiten a los estudiantes capacitarse en plataformas como Google Pinpoint, NotebookLM y Perplexity AI, recursos que facilitan la búsqueda, organización y contrastación de información en entornos digitales cada vez más complejos.

La alfabetización mediática y el fact-checking también ocupan un lugar central dentro de la preparación profesional. “La alfabetización mediática y el Fact-Checking ya no son materias opcionales, son el ‘oxígeno’ del periodista moderno”, señala Jacobs. A su juicio, quienes ingresan al mundo laboral sin estas competencias quedan en desventaja frente a las exigencias actuales del ejercicio periodístico.

La docente y coordinadora nacional de Comunicación de Unifranz, Mónica Salvatierra, coincide en que la formación universitaria debe adaptarse con rapidez a los cambios tecnológicos. “Considero que ahora es un rol ineludible de la academia explicar y poner en práctica, desde el principio, el fact checking como práctica imprescindible a la hora de hacer periodismo”, afirma. Para la especialista, la verificación rigurosa debe convertirse en una rutina permanente tanto en las aulas como en las redacciones.

Salvatierra advierte que la desinformación se ha convertido en una herramienta utilizada por distintos actores políticos, económicos y sociales para influir en la opinión pública. En ese contexto, sostiene que el trabajo periodístico adquiere una relevancia aún mayor. 

“El rol de los periodistas es dar claridad y certidumbre respecto a la información”, señala, al destacar la importancia de que las universidades impulsen espacios especializados para el análisis y la verificación de contenidos digitales.

Entre las iniciativas desarrolladas en esa línea, menciona la creación del Observatorio Digital de Redes Sociales de Unifranz, un espacio destinado a fortalecer las capacidades de monitoreo y verificación de información que circula en plataformas digitales.

La irrupción de la inteligencia artificial representa, además, nuevos desafíos para el periodismo. “La irrupción de la Inteligencia Artificial es inquietante porque ya se ha visto su uso para generar desinformación: fotografías, videos y audios que cada vez son menos detectables”, advierte Salvatierra. Ante esta realidad, considera indispensable que los futuros profesionales desarrollen conocimientos especializados y mantengan una actualización constante.

La preocupación expresada por ambas académicas coincide con las conclusiones de la VI Cumbre Global sobre Desinformación. Durante el evento, expertos internacionales alertaron sobre el crecimiento de campañas de manipulación informativa impulsadas por inteligencia artificial y destacaron la necesidad de fortalecer la cooperación entre medios, universidades, organizaciones civiles y empresas tecnológicas.

Los participantes también enfatizaron la importancia de promover la alfabetización mediática desde etapas tempranas de formación y de desarrollar herramientas capaces de detectar contenidos falsificados en tiempo real. La cumbre concluyó con un llamado a consolidar alianzas internacionales para proteger el derecho de los ciudadanos a recibir información confiable y de calidad.

En ese escenario, la formación de periodistas con sólidos principios éticos y dominio de herramientas digitales aparece como una de las principales líneas de defensa frente a la desinformación. Más que una competencia técnica, la verificación de información se perfila como una responsabilidad profesional esencial para preservar la credibilidad del periodismo y fortalecer la confianza pública en tiempos de incertidumbre digital.