¿Por qué nos enfermamos más cuando cambia el clima? Esto dice la ciencia

Las infecciones respiratorias son causadas principalmente por virus y otros agentes infecciosos. Sin embargo, los cambios de temperatura y las condiciones que acompañan a las temporadas frías pueden favorecer la transmisión de estos microorganismos.
La explicación combina factores ambientales, comportamiento humano y circulación de virus.
¿Por qué aumentan las enfermedades respiratorias cuando hace frío?
Cuando disminuyen las temperaturas, las personas suelen permanecer más tiempo en espacios cerrados. Si esos ambientes tienen poca ventilación y concentran a muchas personas, aumentan las posibilidades de exposición a partículas respiratorias emitidas por alguien infectado.
A esto se suma que la circulación de los virus respiratorios sigue patrones estacionales. En el hemisferio sur, la temporada de mayor circulación coincide con los meses más fríos.
La OPS/OMS informó en julio de 2026 que la región ingresaba en una temporada caracterizada por la circulación de influenza y virus sincitial respiratorio (VRS), con incrementos de influenza en varios países del hemisferio sur.
En Bolivia, la vigilancia de estos virus forma parte de un sistema integrado que busca identificar cambios en la circulación de influenza, VRS, SARS-CoV-2 y otros virus respiratorios. (Paho)
¿Entonces el frío no provoca la gripe?
No. El frío no produce una gripe ni un resfrío por sí solo.
Para que exista una infección debe haber exposición a un agente infeccioso. Lo que ocurre durante las temporadas frías es que determinadas condiciones ambientales y sociales pueden facilitar la transmisión.
Laura Marín, médica y docente de Medicina de la Universidad Franz Tamayo, señala:
“Las infecciones respiratorias agudas son muy comunes en época de frío, y en poblaciones vulnerables pueden llegar a complicarse gravemente”.
La especialista pone el foco en un aspecto importante: no todas las personas enfrentan el mismo riesgo. Una infección respiratoria que puede ser leve para un adulto sano puede evolucionar de manera más complicada en personas vulnerables.
¿Qué factores favorecen el contagio?
Hay varios elementos que pueden coincidir durante las temporadas frías:
- Espacios cerrados. Al permanecer más tiempo bajo techo, aumenta el contacto entre personas.
- Mala ventilación. La renovación insuficiente del aire puede favorecer la acumulación de partículas respiratorias.
- Contacto cercano. Las reuniones, transporte público, aulas, oficinas y otros espacios concurridos facilitan la exposición.
- Circulación viral. Influenza, VRS, SARS-CoV-2 y otros virus pueden circular simultáneamente, aunque su comportamiento cambia según el periodo y la región.
- Condiciones individuales. La edad y determinadas enfermedades pueden aumentar el riesgo de desarrollar complicaciones.
Por ello, hablar simplemente de “enfermarse por el frío” deja fuera una parte importante de la explicación.
¿Cómo prevenir las infecciones respiratorias?
La prevención combina medidas sencillas. La OPS recomienda mejorar la ventilación de los espacios interiores, mantener una adecuada higiene de manos y adoptar medidas de protección cuando existen síntomas respiratorios. La organización también destaca la vacunación contra la influenza, especialmente para los grupos con mayor riesgo de enfermedad grave. (Paho)
Además, una persona con síntomas respiratorios puede reducir el riesgo de contagiar a otras evitando espacios muy concurridos y utilizando medidas de protección cuando sea necesario.
El cambio de clima no es el único responsable
La próxima vez que aparezca tos o congestión después de un cambio brusco de temperatura, la explicación no necesariamente está en haber “tomado frío”.
El verdadero escenario es más amplio: virus respiratorios, temporada epidemiológica, ventilación, contacto entre personas y condiciones individuales interactúan para determinar el riesgo.
Comprender esta diferencia permite pasar de una explicación basada en creencias a una estrategia de prevención de enfermedades respiratorias sustentada en medidas concretas.
El clima puede cambiar el escenario, pero los hábitos de prevención pueden cambiar el resultado.