Emprender ya no basta: estudiantes transforman ideas en marcas sólidas

Emprender ya no basta: estudiantes transforman ideas en marcas sólidas

En Bolivia, emprender significa muchas veces comenzar con una buena idea, pero sin todas las herramientas para convertirla en una empresa sólida. 

Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran el desafío. En el primer trimestre de 2024, el 82% de los establecimientos consultados no tenía NIT o estaba en proceso de obtenerlo; mientras que en el segundo trimestre el 75,5% no llevaba registros contables. 

En este escenario, la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), mediante sus Proyectos Integradores, conecta a estudiantes con emprendimientos reales para aportar conocimiento, creatividad y soluciones profesionales. 

El proyecto nació de una alianza entre Unifranz y el programa Emprendedores de la Cámara de Industria, Comercio y Servicios de Cochabamba (ICAM). En ese marco, los estudiantes de octavo semestre desarrollaron de forma gratuita 14 manuales de marca para emprendedores menores de 30 años, entre ellos Grupo Renouvo.

Durante seis meses, estudiantes de Diseño Gráfico y Producción Crossmedia diagnosticaron necesidades empresariales y desarrollaron 14 Manuales de Marca y 50 aplicaciones de identidad visual, entre ellas la de Renouvo. La experiencia beneficia al emprendedor, pero también forma profesionales capaces de enfrentar el mundo laboral desde temprano.

El grupo de emprendedores que recibieron su Manual de Marca elaborados por estudiantes de Unifranz.

Solidez de una marca

Un manual de marca -una  guía que define colores, tipografías, tono de comunicación y uso correcto del logo- tiene, para cualquier empresario, un costo que muchos emprendimientos simplemente no pueden pagar.

Eso es precisamente lo que ocurrió con Grupo Renouvo, emprendimiento boliviano de base científica que trabaja en dos líneas: una startup Deep Tech -empresa o proyecto tecnológico basado en avances científicos o de ingeniería sofisticados- enfocada en el reciclaje de residuos ácidos y Gelan Clean, dedicada a productos de limpieza. «Grupo Renouvo no es solo un emprendimiento. Es ciencia con propósito», aclara su CEO, Carla Ferreyra.

En este ámbito, tres estudiantes de Diseño Gráfico y Producción Crossmedia —Valeria De La Zerda Bernal, José Carlos Pareja Meo y Tholver Veramendi Resamano— asumieron el desafío de desarrollar su Manual de Marca como Proyecto Integrador.

La gerente admite que el producto final todavía está en proceso, pero las bases de su marca están listas, con la solidez que demanda el mercado. «No es un camino corto: las Deep Tech son las startups más escasas en Latinoamérica», asegura.

Por eso, cuando los estudiantes de Diseño Gráfico y Producción Crossmedia de Unifranz le construyeron su manual de marca, no le entregaron solo un documento. «Unifranz no me entregó solo un manual de marca. Me entregó la oportunidad de poder dar a conocer la identidad de una manera más renovada e innovadora», resume Ferreyra.

La marca Renouvo luce su nueva línea gráfica.

Aprender haciendo, con clientes de carne y hueso

Los tres estudiantes enfrentaron, por primera vez, a un cliente real. «Ha sido una experiencia muy interesante porque nos ha dado la oportunidad de emplear todas las herramientas que hemos podido aprender durante estos años de formación», cuenta De La Zerda.

Para Alejandra Basta, directora de la carrera, ese choque con la realidad es justamente el objetivo. «En las universidades, por lo general, se trabaja sobre proyectos imaginarios (…) y luego uno sale y se estrella con la triste realidad. En cambio, en Unifranz, al exponer a los chicos a problemas reales de un cliente real, disminuye esa brecha», explica. 

Y agrega que el ejercicio no solo pule competencias técnicas: «También se forman a nivel de competencias blandas, porque aprenden a tener empatía, a escuchar a un cliente, a entenderlo, a capacitarlo sin ser soberbios». 

El puente que conecta aula, cámara empresarial y economía

«Los estudiantes han trabajado durante 6 meses proyectos de diagnóstico (…) y después han diseñado más de 50 aplicaciones» de imagen renovada, detalla Daniela Pacheco, responsable del programa. El trabajo que los estudiantes entregaron es de alto nivel, no tiene nada que envidiar a profesionales de otras partes», añade.

La experiencia beneficia al emprendedor, pero también forma profesionales capaces de enfrentar el mundo laboral desde temprano.

El presidente de la ICAM, Wildo Dolz, lo resume en términos que van directo a la economía del país: «Este trabajo, que para cualquier empresario tiene un costo bastante alto, los estudiantes lo han hecho de manera gratuita; gracias a Unifranz (…) ya tienen productos, ya tienen marca, y lo que les queda ahora es trabajar para crecer y crear mejor economía en nuestro país».

En un país donde apenas el 3,33% de las startups logra acceder a financiamiento de inversionistas, según datos recogidos por Datapolis, cada emprendimiento que se formaliza y se fortalece cuenta doble.

Como resume Ferreyra, dirigiéndose a otros emprendedores que dudan si acercarse a la academia: «El éxito se construye a través de esos fracasos, porque si uno no fracasa tampoco puede aprender».

Esta cooperación demuestra cómo la integración entre la universidad y la empresa privada reduce la brecha laboral, aporta valor económico real a los emprendedores y promueve la formalización del tejido empresarial en el país. 

Además, esta experiencia demuestra que la formalización empresarial en Bolivia no solo depende de trámites legales, sino de dotar a las empresas de las herramientas estratégicas para competir, crecer y perdurar.